El otro Fidel para principiantes
El asalto a la razón
Carlos Marín
El Ministerio Público federal interrogó ayer al temerario y boquiflojo presidente municipal de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández.
Lo más probable es que sus interrogadores (de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) hayan conseguido que dijera la verdad sobre la identidad de quién, más de cinco horas antes de que cualquier otra autoridad lo supiera, le reportó hace dos sábados que en la Ciudad de México había “amanecido” asesinado (junto con otras tres personas) un presunto y peligroso delincuente.
Urge que la PGR despeje la gran incógnita: ¿el alcalde organizó (y quizá en acuerdo con el gobernador) una pandilla de sicarios (“gente dura”, dijo) para dizque “combatir la delincuencia”? O, como dicen expertos en temas tan escabrosos, el trato fue con alguna banda criminal dispuesta a cumplir ciertos encargos.
Sobre porquerías desde el poder, Fidel Velázquez recomendaba con sabiduría: “Si lo piensas, no lo digas; si lo dices, no lo escribas; si lo escribes, no lo firmes, pero si lo firmas,¡échate para atrás…!”


