Cecilia Loría Marín, directora del Instituto Quintanarroense de las Mujeres, ex secretaria de Educación y ex secretaria técnica
“Mi reto, construir una institución que represente legítimamente a la mujer”
2009-11-09•Todas
En Quintana Roo “se requiere mejorar urgentemente las políticas públicas en temas de violencia física y laboral, el rezago educativo, equidad en la remuneración, así como en aspectos relacionados con la salud, principalmente en la prevención y tratamiento del cáncer cérvico-uterino y la educación para reducir embarazos en adolescentes”, afirma Cecilia Loría Marín, directora del Instituto de las Mujeres de dicho estado.
Por ese motivo, Cecilia Loría concibe como reto personal “construir una institución que represente legítimamente a las mujeres, que en promedio son 50 por ciento de Quintana Roo; representar en una institución a la mitad de la población implica políticas en que legítimamente se vean reflejadas las mujeres. A año y medio de que concluya esta administración, le estoy apostando a dejar un legado que no solamente tenga que ver con planeación estratégica, sino también con modelos de gestión que permitan focalizar la atención en un reto tan complejo como la coordinación institucional y la conjunción de esfuerzos”.
La funcionaria detalla que la entidad se mantiene en el lugar 18 a nivel nacional en casi todos los conceptos, a excepción de los rubros de violencia física y laboral, en que ocupa el octavo y quinto sitio, respectivamente. Además existe un panorama general de agresión hacia el género femenino, en que se halla en la posición 13 de las 32 entidades.
Añade que, en contraste, Quintana Roo también está en quinto y sexto lugar, “casi en los primeros sitios, en cuanto a índices de potencialización de género y desarrollo humano, porque nuestro estado es un lugar de crecimiento bastante acelerado: uno de los municipios tiene la progresión más alta no sólo del país, sino probablemente de toda Latinoamérica, que es el de Solidaridad, que aumenta entre 18 y 20 por ciento anual, cuando estamos hablando de crecimiento promedio de 1.2, 1.3 o 1.5 en el país”.
En comparación con la mayoría de las entidades del país y a pesar de su juventud, ese estado tiene una dinámica peculiar, indica Cecilia, dado que “geográficamente tiene una extensión amplia y la composición de la sociedad es plural. Tenemos migrantes de toda la República, aunque del sur hay un poco más. Convivimos con personas de todo el mundo y eso hace una condición distinta, por ello es importante que nuestras instituciones respondan con procesos de planeación estratégica que no sólo sirvan para evaluar programas”.
EXPERIENCIA PREVIA
Mujer de desafíos, Cecilia Loría recuerda que sus campos iniciales fueron la academia y la iniciativa privada: “Fui empresaria del ramo de la construcción inmobiliaria durante muchos años, y fue casual el interés por trabajar en un proyecto más de los que solía desarrollar dentro de la academia, con mis alumnos, con los que había realizado varios proyectos exitosos. Así incursionamos en un programa de campaña con el ex gobernador Joaquín Hendrix, en la administración pasada, con un propósito académico, y me llevé la sorpresa de que, terminando el trabajo, me invitaron a participar en la administración pública como secretaria de Educación.
“Uno de los problemas que enfrenté al ingresar fue precisamente esa diferencia que hay entre la administración, la teoría y la realidad. Me encontré con el rezago, invertí todo y pude tener la satisfacción de que, a pesar de que el sector educativo es muy complejo, fuimos el estado que tuvo los indicadores más altos de todo el país y eso me permitió comprobar una hipótesis: que mientras no administremos con eficiencia, obviamente la responsabilidad de los actores no puede ser transparente, no puede conocerse y no puede haber una evaluación social de las políticas públicas.
“Es muy importante que como institución no pasemos de incógnito. El sector educativo es muy amplio, complejo, difícil de sacar del anonimato, pero hay herramientas como la evaluación, que pueden demostrar lo que está haciendo cada maestro, cada director, cada supervisor y cada jefe de sector, y no con el afán de evidenciar, sino de asumir la responsabilidad que nos toca, precisamente por estar en un cargo donde representamos a la sociedad. Hay que trabajar mucho en ese sentido”.
Para ella resulta “necesario diferenciar a nuestra institución del asistencialismo y acercar información que verdaderamente nos comprometa a todos, en especial a quienes están liderando los sectores más importantes, como salud, educación, justicia, cultura, desarrollo económico, para incidir en que construyan políticas públicas, programas y presupuestos con visión de género.
“Tengo aproximadamente año y medio en el instituto, lo cual para mí ha sido un reto. Pedí estar en este cargo por el interés que nació en mí debido a que es una institución importante en cuanto a misión y visión, aunque no es tan valorada en la administración pública”.
A Cecilia le resulta indispensable vincular sus actividades con su profesión de administradora, su licenciatura en Derecho, la maestría en Planificación industrial y su experiencia en la iniciativa privada y la academia: “Durante muchos años fui docente en instituciones de nivel medio y superior, y después de esta experiencia en la administración, tanto pública como privada, puedo decir que el instituto es una de las vertientes fundamentales desde luego, no la única en que hay mucho quehacer para que nuestras instituciones representen lo que deseamos para un desarrollo justo, equitativo e igualitario para hombres y mujeres”.
CÓMO ARMONIZAR PERSONA E INSTITUCIÓN
Uno de los objetivos principales de Cecilia es “que el instituto tenga un plan de larga visión, acompañado de un modelo de gestión institucional y de calidad que permita dejar un legado para quienes continúen en esta responsabilidad a fin de que puedan construir a partir del precedente, porque no se puede improvisar en el ejercicio profesional de la comunicación, de la administración, de todas y cada una de las disciplinas. Quienes tenemos el compromiso de guiar los destinos de una institución, además de generar conocimiento, debemos aliarnos para fortalecer el trabajo, la visión de la institución.
“Por ello es importante que si bien cada quien le dé su toque personal, rico e importante, a la administración, también, al liderar la institución, sea pública o privada, no se empiece a construir de nuevo, o se improvise, o que un gran porcentaje del destino de la institución dependa de las condiciones de la persona. Quienes contribuimos y enriquecemos las instituciones debemos dejar un legado y cimientos sólidos, para que verdaderamente el toque personal enriquezca el destino de la institución pública”.
Considera, por tanto, que “en ese sentido hace falta que nuestras instituciones tengan cimientos muy sólidos en cuanto a lo que dice la ciencia de la administración: procesos, sistemas, modelos, un plan estratégico en el que, independientemente de quién se incorpore en el liderazgo y en las diferentes estructuras de poder, se pueda conocer que es realmente la institución, qué busca, cómo puede lograrse eso con un toque personal.
“Uno de los principales retos del Instituto Quintanarroense de las Mujeres es crear un sistema de indicadores que muestre la situación de las mujeres a lo largo y ancho del estado, en todas las regiones, y que ese diagnóstico revele las condiciones propias por región”.
LA ACADEMIA Y LA FORMACIÓN PERSONAL
De sus inquietudes académicas expone: “Soy abogada, pero también me gustaría estudiar economía y comunicación, porque son aéreas que me gustaría fortalecer. Creo que el ser humano, en este caso la mujer, tiene que basar su libertad en el conocimiento que la haga verdaderamente acercarse a donde va y que la aleje de paradigmas y roles tradicionales, que son viables y legítimos para quien, con conocimiento, decida que eso quiere, pero no para que por inercia u otras causas caigas y dejes de ser tú misma.
“La libertad se tiene que construir sobre mucho conocimiento e inteligencia y a nosotros, dentro de los institutos, nos toca acercar información, generar conocimiento, difundir y, fundamentalmente, construir la oportunidad de ir compartiendo experiencias exitosas que nos permitan edificar al mismo tiempo el Inmujeres y las oportunidades que las mujeres demandan en la sociedad. Me entrego mucho al trabajo, lo disfruto mucho y me gusta ver los resultados de lo que hago. No me siento satisfecha si no puedo medir y evaluar que lo que estoy haciendo verdaderamente incide en el área en la que estoy.
“En mi corta trayectoria en política rememora puedo hablar de indicadores específicos, de cómo encontré las instituciones y cómo las cambié; qué hice en mis cargos anteriores, como la titularidad en el sector educativo, en donde duré casi los seis años, porque fui candidata a diputada y no gané sólo por 50 votos. Creo que las mujeres tenemos la característica de ser perseverantes y nos apasionamos con lo que hacemos. También reconozco que en esa pasión dedico bastante tiempo a la tarea que me compete y he tenido la gran satisfacción de dar resultados en lo que hago.
“Para nosotros resulta prioritario que el Instituto elabore el Pro Igual Quintana Roo, que considere la condición y situación de la mujer quintanarroense, las experiencias de los programas nacionales e internacionales a favor de las mujeres y las demandas y tendencias de sus entornos para definir las estrategias y metas que den respuesta a los problemas específicos del estado, con base en sus características sociales y culturales.
“Soy una mujer de mucho quehacer concluye, nunca he trabajado solamente ocho horas, siempre han sido diez o 12 al día. Soy soltera y tengo dos hijos, para quienes creo que el ejemplo más importante y el valor más importante está precisamente en el trabajo. Yo lo viví siempre. Recuerdo a mi abuela Manuela y a mi mamá. Viví la cultura del esfuerzo, de la dedicación, y siempre busco amistades que enriquezcan mi vida con su experiencia y conocimiento. Ahí está la oportunidad de crecer, y también dedico tiempo para convivir con mi familia”.






