Luz María Flores Espinoza, teniente coronel, directora de la Escuela Militar de Enfermeras
“Ahora damos más importancia a lo que piensan las cadetes”
2009-11-09•Todas
Cada día, al empezar, nos planteamos los retos de hacer congruentes los cambios que se están viviendo para poder conducir de la mejor manera nuestra escuela, de la responsabilidad que implica ser transformadora de personalidades, porque en los planteles militares se va más allá de una enseñanza de conocimientos teóricos”.
Habla la teniente coronel Luz María Flores Espinoza, originaria de León, Guanajuato, egresada de esta escuela en 1977 y actual directora de la Escuela Militar de Enfermeras, algunas de cuyas egresadas, “que pertenecen al Estado Mayor Presidencial, acompañan al presidente de la República en sus giras o en las ceremonias y a nosotros nos llena de orgullo. Anteriormente ésa era una actividad exclusiva de hombres”.
La directora explica algunas de las transformaciones que ha tenido la institución a su cargo: “En todo el sistema educativo nacional o de las escuelas por excelencia, se desarrollan de manera integral capacidades intelectuales, habilidades psicomotrices. Y lo más importante: tocamos el alma, les inculcamos valores.
“El sistema es de internado. Las cadetes viven aquí las 24 horas. Ése es el reto: cómo hacer que los cambios en la educación, como todos los procesos sociales, que no se ven en lo inmediato, se adviertan a largo plazo. Yo voy a saber cómo se tocaron esas almas de mujeres hasta que ellas egresen”.
La escuela es sólo para mujeres, y en los últimos años se ha capacitado al cuerpo docente “para entender y diferenciar lo que es equidad de género, la igualdad, qué ventajas tiene conocer los conceptos y cómo puedes obtener un equilibrio entre entenderlos y la posibilidad de desarrollarte para servir mejor”, indica la oficial.
Señala que la escuela ha recibido, como uno de sus mayores beneficios, la elevación de la carrera de Enfermera militar, desde 2007, al nivel de licenciatura, en lugar del grado técnico superior que tenía desde su fundación, hace 72 años. La teniente coronel cuenta, entre los desafíos que enfrenta, “entender las variaciones que se dan en la mente y la personalidad de las jóvenes cadetes”.
LOS CAMBIOS DE FONDO EN LA ESCUELA
La oficial Flores Espinoza recuerda que decidió estudiar esta carrera debido a que “la enfermera militar es doblemente humanista, porque además del cuidado del paciente estás al servicio de la patria”, y ubica las modificaciones mencionadas en el programa sectorial de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, en el cual se promueve la equidad de género entre las estudiantes, ya que se ha establecido como prioridad el desarrollo de los recursos humanos como pilares de la institución.
Con 35 años de antigüedad en la Sedena, Luz María Flores comenta sobre el desarrollo del plantel, que como formador de mujeres profesionales castrenses es el más antiguo en su tipo en México, ha crecido en los últimos años y su ambiente se ha transformado, a la par de que las instalaciones se han remodelado, porque el entorno, en su opinión, es un importante factor educativo.
Asimismo recuerda la forma en que ha evolucionado la escuela desde que ella era cadete: “Ahora la participación de las alumnas es más activa, hay interacción, antes todo era más rígido, vertical. Ahora conocemos sus inquietudes, tratamos con ellas cotidiana y directamente. Se da más importancia a lo que son, lo que piensan. “Han cambiado hasta los derechos, que ahora son más explícitos. Ya existían, pero ahora se les reconoce como seres humanos, con todo su significado como adolescentes, inclusive se les deja crecer el pelo.
“Ésa es una iniciativa del secretario de la Defensa, mi general Guillermo Galván Galván. Estoy cierta de que su nombre quedará grabado durante mucho tiempo en la historia de las enfermeras militares, porque gracias a su sentido humano siempre ha estado pendiente de todas las necesidades de los recursos humanos, en este caso de las mujeres y las enfermeras.
“Las militares nos dejábamos crecer el cabello desde hace años, aunque en la escuela se mantenía corto debido a cuestiones de cuidado y de higiene, por la atención hospitalaria y las prácticas, pero cuando se inicia la presente administración el secretario autoriza que se dejen crecer el pelo y cuando lo anuncié en la escuela hubo porras, vivas. A eso me refiero cuando digo que hay que entender su significado en el mundo de las jóvenes. “Ahora traen el pelo recogido con su uniforme, pero cuando salen francas, lucen su cabello y se lo arreglan como quieren para las fiestas, porque hay actividades sociales. Somos personas que vivimos cada una de nuestras etapas, de acuerdo con lo que nos corresponde, y ellas son jóvenes.
NUEVAS PERSPECTIVAS
La directora de la escuela se refiere al “respeto y cariño que se le tiene al comandante. El agradecimiento por el pelo no sólo ha sido una cuestión de forma, también de fondo, como el ascenso a nivel licenciatura de nuestros estudios. Ésta es una institución educativa de nivel superior, y como tratamos que se viva con un pensamiento diferente, ellas deben tener otra perspectiva, y eso nos abrió mayores posibilidades de crecimiento.
“Una de las líneas de acción que señala el programa sectorial de la Secretaría de la Defensa Nacional es precisamente la apertura de los espacios para las mujeres militares. A mayor conocimiento mejores expectativas de desarrollo, sin olvidar que si tienes un nivel superior de conocimiento proporcionarás cuidados de enfermería de mayor calidad.
“A nuestras jóvenes les preocupa el futuro, qué va a ser de ellas al egresar, y si hay un medio que produce certeza en los jóvenes son las escuelas militares. Ellas saben que al egresar tendrán un trabajo seguro y muchas prestaciones como mujeres. Ésas son las cosas que más les preocupan.
“Se debe tener en cuenta, en el ámbito de las escuelas militares, de dónde viene un estudiante. Las escuelas son frías, todas las escuelas son frías para un alumno de nuevo ingreso. Los planteles militares se distinguen por su disciplina. Nosotras estamos seguras de que la calidad y la calidez no están reñidas con la buena conducta, que puedes vivir en un ambiente cálido y ser disciplinada, ser militar. Los muros están pintados de rosa, pero tenemos pintada de verde el alma”.
En cuanto a los aspectos de equidad de género, la teniente coronel detalla que “éstos se tocan en forma transversal. Por ejemplo, si impartes materias relacionadas con enfermería manejas temas de respeto a los derechos humanos y a la individualidad del paciente y se entra a entender qué son un hombre y una mujer.
“Independientemente de la oportunidad, hay conferencias, eventos. Nuestra escuela ha sido sede de acontecimientos de nivel internacional, inclusive los relacionados con la equidad de género. Se trabaja también en cómo evitar la violencia hacia las mujeres, entendiendo que nosotras, además de proporcionar cuidados como enfermeras, somos educadoras. Tienes que multiplicar el respeto a la mujer, los niños, los ancianos, las personas con capacidades diferentes. Esto lo vemos de manera permanente.
“Nuestra primera generación de licenciadas en Enfermería ingresó en 2007 y se graduará en 2011. Actualmente tenemos 231 cadetes. Nuestra institución es muy reconocida tanto nacional como internacionalmente. Se plantean muchos retos para las futuras egresadas, porque desde hace más de 70 años ingresan las mujeres más destacadas de los lugares más apartados del país”.






