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Y el dinero los separó

El pozo de los deseos reprimidos

Álvaro Cueva

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  • 2009-11-09•Hey!

Hablemos de televisión desde tres perspectivas.

TELEVISIÓN ABIERTA

Qué indefenso está el pobre público de la televisión abierta nacional.

Por un lado, el viernes le cortaron “Pasión de gavilanes”, una de las mejores telenovelas del mundo. ¿Y quién se quejó? Nadie. ¿Y quién puede hacer algo? Nadie.

Y, por el otro, no sólo lo obligan a ver aberraciones como la nueva versión de “Corazón salvaje” (Regina, de monja, justifica el protestantismo), ¿ya vio lo que está pasando con “Hasta que el dinero nos separe”?

Es preocupante porque, al igual que con otras producciones, es un fenómeno que nos habla de prepotencia, de falta de respeto hacia la figura del escritor original y de irresponsabilidad.

“Hasta que el dinero nos separe” ya no tienen nada que ver con la propuesta de Fernando Gaytán (“Yo soy Bety, la fea”).

La historia de amor ya no existe, salen más los actores secundarios que los protagonistas, la pareja estelar está demasiado separada y la acción no avanza.

Todo lo que tenía está historia de encantadora, ha desaparecido y, lo peor, su control de calidad deja mucho que desear.

La semana pasada, por ejemplo, sacaron otro personaje nuevo, ahora a cargo de Carmen Salinas, y su presentación fue una desgracia.

Doña Carmen, que es una reina, se veía fea y chaparra (la caracterizaron con las patas y la tomaron de arriba hacia abajo, no de abajo hacia arriba como correspondía a su papel) y lo que pudo haber sido una escena magistral, fue el colmo de la torpeza (¡hasta los perros estaban mal colocados!).

Cuidado, el bloque “Hasta que el dinero nos separe”-“Corazón salvaje”-“Los exitosos Pérez” está horrendo. Cuidado.

TELEVISIÓN DE PAGA

Es impresionante el contraste entre la televisión abierta y la televisión de paga en este país.

Impresionante porque la mayoría de los programas por los que aquí pagamos por ver, en otras partes del mundo son gratuitos. No importa si eres rico o eres pobre, tienes derecho a la calidad.

Como usted sabe, esta semana es importante en el cable y las antenas directas al hogar porque Sony estrena temporadas.

Independientemente de eso, yo quisiera escribirle hoy de una serie que se estrenó la semana pasada por The Warner Channel y que amerita una revisión especial.

Se llama “Trauma”, se transmite los miércoles a las 22:00 y narra las aventuras de un grupo de paramédicos de San Francisco.

Usted sabe, hay un accidente, los paramédicos van. A veces salvan vidas. A veces, no.

¿Por qué le digo que este título amerita una revisión aparte? Porque tiene sorprendentes aportaciones técnicas tanto desde la perspectiva literaria como desde la perspectiva de producción.

Cuando uno mira una serie de médicos, o se clava con los casos médicos o se clava con la vida privada de sus protagonistas, y normalmente hay varios casos por capítulo a un ritmo de un caso a la vez.

En “Trauma” uno se clava con el todo. Hay montones de casos y montones de situaciones privadas sucediendo al mismo tiempo, en una misma secuencia. ¡Tremendo!

Y cuando uno piensa que ya vio algo fuerte, pasa algo peor e inmediatamente después, algo todavía peor a un ritmo que triplica lo que tradicionalmente se hacía en esta clase de producciones.

Échele un ojo. Esta serie sí es nueva.

TELEVISIÓN PÚBLICA

Ayer se estrenó “El Caribe fortificado” por Conaculta Canal 22. Es un paquete de cuatro documentales y se presta para el debate.

¿Por qué? Porque son una producción independiente que se comenzó a realizar en 2001 y Canal 22 la está anunciando como una coproducción.

Yo quisiera saber cómo le hicieron sus directivos para darle dinero a los responsables de este concepto hace más de ocho años cuando el 22 estaba en otras manos y por qué, si Sari Bermúdez autorizó esa transacción, no la anunció en los tiempos de Vicente Fox.

Igual, ahora resulta que este paquete de documentales se hizo como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia.

¡Cómo, si hasta hace poco ni el mismísimo gobierno sabía lo que iba a hacer para conmemorar estos aniversarios!

En resumen, atrás de este proyecto hay un ejercicio de oportunismo político impresionante. Lo mejor hubiera sido no mancharlo y simplemente transmitirlo como se transmite cualquier adquisición enlatada de cualquier canal de televisión.

“El Caribe fortificado” es un buen documental que nos enseña cosas que nadie más nos había enseñado y se nota que le costó sangre a sus verdaderos responsables.

Pero tiene dos problemas fundamentales: se ve viejo y su técnica audiovisual no es competitiva.

Verlo es como ver un documental de 1976 con la típica voz narradora que lee un texto sin matices, e imágenes que entran y salen como en los tiempos en que los audiovisuales se hacían con diapositivas.

Si el texto dice: Cristóbal Colón, vemos una estampita de Cristóbal Colón. Aburrido. Nada que ver con lo que pasan otras estaciones.

acueva@milenio.com