La decisión de una juez, “golpe a la arbitrariedad”
Esparza ve solidez jurídica en su causa
El líder del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza, consideró que la suspensión definitiva que se le otorgó al gremio el viernes contra la intención de declarar roto el vínculo con Luz y Fuerza es prueba de que la inconformidad de los electricistas tiene bases sólidas y que hay elementos para revertir la extinción de la paraestatal.
Incluso, aseguró que la decisión judicial es un golpe para el gobierno federal, pues demuestra que el decreto para liquidar a la eléctrica del centro es arbitrario y viola los derechos de los trabajadores.
Esparza asistió a una asamblea del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, encabezado por el diputado perredista Francisco Hernández Juárez, en la que este gremio decidió sumarse al paro del 11 de noviembre convocado por el SME.
Hernández Juárez precisó que la participación de los telefonistas en ese acto de protesta no implicará la suspensión de los servicios de telefonía fija y móvil; sólo dejarán de funcionar los departamentos de atención al público y cobranza.
Los trabajadores que no asistirán ese día a sus centros laborales asumirán el descuento por la falta, añadió.
En tanto, Raúl Carrancá y Rivas, abogado que junto con el despacho De Buen lleva la situación jurídica del SME, calificó de inoportunas e inadecuadas las declaraciones de anteayer del secretario del Trabajo, Javier Lozano, luego de conocer de la suspensión.
Carrancá y Rivas dijo que el llamado a los trabajadores para cobrar su liquidación so riesgo de no hacerlo en caso de que se enrede judicialmente el conflicto es un acto de “insolencia política”, pues violenta el equilibro del Estado al entrometerse en el espacio del Poder Judicial, ya que en este momento cada una de las partes interesadas entregó sus argumentos en espera de que se dicte la resolución final.
“Lo menos que podría hacer el señor secretario es ser cauto, prudente, respetuoso y esperar a la resolución del Poder Judicial, porque en sus manos está lo que alegamos cada una de las partes. Lo tomo, inclusive, como un acto de soberbia, pero cada quien tiene su estilo y pues que él lo utilice como lo considere conveniente”, expuso el litigante.
Lamentó que como titular de la Secretaría de Trabajo, que por su función debe velar por el equilibrio de los actores de la producción, incline la balanza de una manera “tan descarada” hacia un lado, cuando ambas partes someten argumentos ante uno de los poderes del Estado, que es el Judicial.


