Se mantiene en pie
Solución para la falta de espacios comerciales
En su tiempo fue la solución para la falta de espacios destinados para oficinas, ahora, 50 años después, la idea visionaria de sus constructores se mantiene de pie de cara al futuro.
Vale recordar que hacía los años cincuenta Monterrey sufría una gran carencia de locales destinados para ser oficinas debido al auge económico que en esos momentos enfrentaba Monterrey.
En ese tiempo dos eran los edificios que podrían considerarse como grandes.
Por un lado el Nacional y por otro el Chapa.
“La carencia de locales provocaba que muchos viviendas de la zona comercial del centro de la ciudad fueran acondicionadas como oficinas o sede de negocios, lo que se veía traducido en el encarecimiento de las rentas por lo que era urgente dar solución a los problemas por la falta de espacios”, aseguró Carlos Valle Montemayor, administrador del Condominio Acero.
Antes de la construcción había dudas acerca de la factibilidad que un proyecto de este tipo de pudiera implementar en la ciudad.
“La duda era la ley para el régimen de condominio que hacia dos o tres años se acabada de introducir en la Ciudad de México, ley aprobada para el Distrito Federal pero no existía para el estado de Nuevo León, en México fue promovida con la integración de una compañía que se llamaba Condominio, S.A. y era dirigida por el Arquitecto Mario Pani, por lo tanto se vería la posibilidad de promover la ley en Monterrey que permitiera hacer esta obra”, dijo Valle Montemayor.
Ignacio Martínez Alanis recuerda que el proyecto inicial del Edificio se presentó un estudio para la construcción de un edificio de oficinas de dos sótanos y diez pisos sobre la banqueta, los tres primeros de planta cuadrada ocupando toda la superficie del terreno y los siete restantes en plan rectangular, muy semejante a la que en la actualidad ostenta.
“El cambio de plantas tenía la intención de conservar el perfil de la altura de los edificios existentes alrededor de la plaza: el antiguo Palacio Municipal, el Círculo Mercantil, tres hoteles en el lado norte de la plaza Zaragoza y el Casino Monterrey, cuya altura promedio correspondía aproximadamente a tres pisos del nuevo proyecto”, comentó.
Además recordó que donde ahora se encuentra el edificio existía un terreno que se encontraba a un costado de la plaza Zaragoza, justo entre las calles de Ocampo e Hidalgo, donde antes se ubicaba el Mercado de la Carne.
“El espacio estaba excavado y era ocupado por un estacionamiento y una refresquería que con el nombre de La Playa, además era refugio de los estudiantes y solteros en general, ya que proporcionaba un magnífico mirador para ver pasar a las muchachas en sus constantes paseos por la plaza, convirtiéndose además en adecuado y económico lugar de citas”, recordó.
Mencionó que este terreno pertenecía a una empresa filial de Fundidora de Monterrey, con el nombre de “Inversiones Urbanas de Monterrey, S.A.” cuyo presidente del era Carlos Prieto.
Valle Montemayor recordó que en 1955, con el apoyo de la Fundidora Monterrey, fue que se realizó el primer estudio para determinar la altura óptima económica en un edificio con estructura de acero y considerando las posibilidades de venta de esa época, que dio por resultado los veinte pisos sobre la banqueta y dos sótanos, con que finalmente se llevó a cabo.
Los protagonistas
Dirección y supervisión de la obra
Ramón Lamadrid R.
Proyecto
Mario Pani,
Salvador Ortega Flores, Ramón Lamadrid R.
Cálculo estructural
Emilio Rosemblueth,
Armando Cárdenas
Residentes
José Luis Abril,
Enrique Lankenau


