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Escaparate

El honor que no puede curar la impotencia

El enemigo es grande y nos vemos ridículos con nuestras armas.
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  • 2009-11-07•Escaparate

Fotos: Carlos Rangel

Cómo escasean los héroes de un tiempo para acá. Se acaban: uno por uno nos los están matando. El enemigo es grande y nos vemos ridículos con nuestras armas. Y si no son ellos, es el heroísmo el que nos queda a deber.

Tiempos difíciles, sí. De tentaciones. Pero jamás flaquearemos.

No está mal sentir el desánimo en estos momentos; el problema es que nos domine.

Es el dolor el que nos orilla y nos tienta a decir no más, a soltarlo todo... pero no lo hacemos.

Todas las pérdidas duelen; todas deben ser motivo para seguir con más ahínco.

Antonio Argüello