El Centro
El desierto, un atractivo poco conocido de San Luis Potosí
2009-11-07•Tornavuelta
La magia de Real de Catorce, ubicado en San Luis Potosí, comienza al cruzar el túnel de la mina que conduce al visitante a explorar la historia de un pueblo minero, lugar de paso para los huicholes que todavía realizan rituales con peyote en el Cerro del Quemado, y que en tiempos recientes ha sido escenario de diversas películas.
La belleza que encierra el desierto, principalmente en la caprichosa forma de sus cactus y biznagas, ahora se ha convertido en una parada obligada para disfrutar de todos los atractivos que, muchas veces ocultos, tiene el desierto de San Luis Potosí.
Por el camino que lleva a este lugar se observa un terreno árido y seco con cientos de árboles de yuca, de tronco ancho y prolongado, coronado por una especie de erizo de palma, además de huizaches y la gobernadora, especie que marca su territorio para no permitir el crecimiento de ninguna otra planta a su alrededor.
La entrada principal al pueblo es el socavón de una mina. Real de Catorce tuvo su “época dorada” entre 1860 y 1904, pero al estallar la Revolución en 1910 fue abandonado por sus habitantes; otro factor que generó esta situación es la baja en el precio de la plata.
Hoy, la población vive ciento por ciento del turismo, el número de visitantes aumenta cada año; tan sólo en Semana Santa llegan al lugar 10,500 personas. El promedio anual es de 150 mil.
El sitio que más se recomienda visitar es el Cerro del Quemado. En su cima se encuentra un santuario huichol con ofrendas realizadas por este grupo étnico del estado de Nayarit. Desde allí se tiene una vista inmejorable, tanto de la sierra como del desierto. Para este recorrido se necesita dedicar un día completo, ya que el camino es largo y sinuoso; pero no por eso deja de ser bonito. Hay que disponer de tiempo para visitar el desierto, que ofrece un paisaje agreste, sumamente interesante.
La Sierra de Catorce forma parte de un gran pliegue de calizas que se desarrolla de norte a sur, a lo largo de 60 kilómetros, con treinta kilómetros de ancho en paralelo a la Sierra Madre Oriental, y con varias cumbres que sobrepasan los 3,200 metros de altura.
Hay que recordar que los cactus son plantas endémicas de América y su distribución natural abarca prácticamente todo el continente. En México, una gran variedad de cactus conquistó los áridos y extensos territorios del norte y centro del país. Se calcula que la familia incluye alrededor de 110 géneros y cerca de dos mil especies; nuestro país está considerado como el de mayor diversidad para la familia, con la presencia de alrededor de 52 géneros y 850 especies, y de ellas cerca de 75% son endémicas.
La mayoría de las biznagas se encuentran en las zonas áridas y semiáridas que ocupan más de la mitad del territorio mexicano (casi cien millones de hectáreas). Las zonas áridas norteñas están representadas por los desiertos de Chihuahua (Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí y porciones de Durango, Nuevo León e Hidalgo) y de Sonora (Baja California, Baja California Sur, Sonora y una parte de Sinaloa).
Al contrario de la imagen carente de vida que se tiene de ellas, las zonas áridas y semiáridas son lugares ricos en especies, a pesar de la escasez de agua y de las temperaturas extremosas. En estos ecosistemas las plantas crecen muy espaciadas y desarrollan eficientes maneras de sobrevivir.
La mayoría de sus características morfológicas y fisiológicas están relacionadas con el uso eficaz del agua. Algunas escapan a la sequía germinando y creciendo rápidamente sólo cuando llega a llover. Así, antes de morir dejan semillas que germinarán sólo cuando las lluvias regresen.
Las que permanecen todo el tiempo soportan el clima ahorrando agua con sus hojas pequeñas o transformadas en espinas, troncos y ramas suculentas, es decir, capaces de almacenar grandes cantidades de agua resguardada por gruesas cutículas para evitar la evaporación, y con extensos sistemas de raíces poco profundas y raíces primarias muy profundas para alcanzar las aguas subterráneas.
Las biznagas son plantas muy bien adaptadas a la vida de estas inhóspitas regiones. Su forma esférica puede reducir al mínimo la pérdida de agua por evaporación y conservarla en sus tejidos por la disminución de la superficie transpiratoria.
Asimismo, como el resto de los cactus, las biznagas tienen flores grandes, aromáticas y de vistosos colores que atraen a mariposas, colibríes, murciélagos, abejas y abejorros que contribuyen a su polinización. Sus frutos, tanto jugosos como secos, son alimento de reptiles, aves y pequeños mamíferos que ayudan a la dispersión de las semillas. Crecen muy lentamente y requieren de plantas “nodrizas” que les proporcionen sombra y humedad, especialmente durante la germinación y sus primeras etapas de crecimiento.
Cómo llegar a Real de Catorce
Para llegar, desde la Ciudad de México, se puede tomar un autobús en la Central Camionera del Norte, que tenga como destino la ciudad de Matehuala. Es recomendable viajar de noche, en el autobús que sale a las 24:00 horas, para llegar en la mañana del día siguiente, entre las 5:30 y 6:00 horas. Hacemos conexión con los autobuses suburbanos, cuya terminal se encuentra en el centro de la ciudad, para llegar a Real de Catorce. La primera corrida es a las 7:00 horas.
El boleto se puede adquirir en cualquiera de las dos terminales (tanto de autobuses foráneos, como de suburbanos). Si se hace en la primera, hay que esperar 45 minutos para que un camión nos lleve a la siguiente estación, o bien, hacer el recorrido a pie, aprovechando la oportunidad para dar un vistazo rápido a las calles de Matehuala y llegar antes de las 7:00 para abordar el autobús hacia Real de Catorce.
Dónde hospedarse
Real de Catorce cuenta con sitios agradables, desde hoteles con buenas instalaciones, como el Quinta Real, el Real, el Mesón del Cid y el Lanzagorta; así como casas de huéspedes limpias y a precios módicos. Para localizarlas basta preguntar a los pobladores, pues carecen de un nombre que las identifique. Una vez hospedados se puede iniciar la visita al pueblo y sus alrededores.
Restaurantes y alimentos
En lo que se refiere a la comida, se puede visitar solamente un par de buenos restaurantes de comida italiana. Real de Catorce, desafortunadamente, no cuenta con platillos típicos que lo caractericen, siendo lo más común las gorditas de papa, requesón, chicharrón, frijoles, etcétera. Su venta se realiza en puestos instalados sobre la calle principal, atendidos por los habitantes del pueblo, situación que se puede aprovechar para intercambiar algunas palabras con los lugareños.
Recomendaciones
Por las características del lugar, se recomienda llevar buenos pantalones de mezclilla, camisa de algodón, botas de montaña, chamarra o suéter y un sombrero, porque las mañanas y las noches son un poco frías, pero las tardes bastante calurosas.






