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La denuncia de una madre, a quien por 3 días le impidieron ver a su bebé, destapó la versión

Niegan infección colectiva en cuneros del Civil Nuevo

Hay una queja en Derechos Humanos por la conducta del Nuevo Hospital Civil.
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  • 2009-11-07•Ciudad y Región

La Unidad de Cuidados Intensivos para recién nacidos en el hospital Juan I. Menchaca. Pese a su crecimiento, el nosocomio aún no se da abasto.
La Unidad de Cuidados Intensivos para recién nacidos en el hospital Juan I. Menchaca. Pese a su crecimiento, el nosocomio aún no se da abasto. Foto: Público

Todo salió perfecto”, le informaron a Karina Gómez. Ella escuchó el llanto de su bebé, un varoncito que nació en el Nuevo Hospital Civil de Guadalajara Juan I. Menchaca a las 7:10 am del 29 de octubre, vía cesárea. “Dale un besito, vamos a limpiarlo”, le dijo la enfermera y le anunció que estarían de vuelta a las doce. El pequeño no llegó a esa hora ni mucho después.

Las horas pasaron. Nadie le informaba sobre su hijo y en el área de maternidad hasta las enfermeras estaban extrañadas: “¿No te han subido a tu bebé?”, le preguntaban.

Esa tarde, ya inquieta, envió a su hermana a indagar. A ella le dijeron que el nene presentó una infección y estaba en la UCM (cuneros especiales de la Unidad de Cuidados Mediatos). En la madrugada del viernes, Karina caminó hasta allá, pero no le permitieron ver a su hijo. Médicos distintos le dieron dos versiones: que el niño nació con la infección o que probablemente la adquirió al nacer, pues había otros bebés también infectados.

A la mujer la dieron de alta el sábado a las 16:00 horas. No había tenido contacto, ni siquiera de lejos, con el pequeño al que nombró Juan César, y quien para entonces ya había sido trasladado a los cuneros de terapia intensiva.

La familia acudió a la Procuraduría de Justicia del Estado, en la calzada Independencia, a unos pasos del hospital, para denunciar que el nosocomio le negaba ver a su hijo “sin más explicación”. De la Procu los devolvieron con un escueto “no hay delito que perseguir”.

Martina Gómez, hermana de Karina, se apostó entonces afuera de la Unidad de Cuidados Intensivos de Recién Nacidos y amenazó con llamar a la prensa. Refiere que el doctor Carlos Bañuelos “intentó calmarme, me dio informes y me dijo que le llamara a la mamá para que viera al bebé”.

Karina pudo reunirse con su hijo diez minutos. Ella lo visita a diario, desde el domingo pasado, pues el área es restringida y hay reglas para ver a los bebés, por un periodo breve, dos veces al día.

Ayer, Juan César cumplió ocho días de nacido y aún permanecía en los cuneros de cuidados intensivos, con reporte de estable pero pronóstico reservado. “Aún está delicado”, dice Karina, contenta porque ya le quitaron algunas sondas y ayer iban ya a alimentarlo.

No obstante, el martes presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) por los tres días de angustia que sufrió al negarle ver y saber de su recién nacido.

El jefe de Neonatología del Hospital Civil, Juan Ramírez Valdivia, negó a este diario que la semana pasada se haya presentado un infección nosocomial en el área de cuneros, pero justificó que no se permitiera a Karina ver a su hijo “hasta el domingo” (nació la mañana del jueves) porque el área de cuneros estaba saturada.

“Es un hospital de contingencia: atendemos a todos los recién nacidos que llegan y quedan en forma estacionaria en el área de tococirugía. Es un problema ya añejo, que todo mundo sabe de que llegan con nosotros como última estancia y los atendemos, pero tenemos que dejarlos en tococirugía. Como es un área blanca, no se les puede permitir verlos en forma física [a los bebés], pero se les dan informes”, sostuvo.

—¿Por qué durante tres días no lo pudo ver? —se le insistió.

—Porque estamos llenos. Así de sencillo —respondió tajante. —Las áreas donde están los bebés están sobresaturadas y, conforme se van dando de alta, trasladamos a estos bebés de tococirugía a las áreas correspondientes.

Sobre el bebé de Karina, el médico explicó que padece una “neumonía intrauterina”, pues, al realizarle a la madre un examen de sangre (biometría hemática) por rutina, reportó leucocitosis, lo que evidencia probable infección. Además, ella tiene antecedentes de infección urinaria en meses anteriores.

Respecto a otros bebés infectados en los cuneros, dijo que son “casos individuales” y que el origen de su padecimiento no tiene relación entre sí, ni con la infección del bebé de Karina.

El área está a 110% de su capacidad

La saturación de cuneros especializados en recién nacidos con diversas patologías continúa siendo un problema. Debido a la alta demanda, el Nuevo Hospital Civil de Guadalajara Juan I. Menchaca labora actualmente a 110 por ciento de su capacidad, refirió el jefe del Servicio de Neonatología de esta institución, Juan Ramírez Valdivia.

Lo anterior, no obstante que esta institución dispone de una de las más grandes infraestructuras entre los hospitales públicos del occidente del país. En agosto de 2008, la infraestructura de cuneros especializados en recién nacidos creció en 18 espacios y se llegó a 79 lugares, lo que fue muy celebrado. Lo mismo que la apertura, en febrero, de la Unidad de Ginecología y Obstetricia en la institución hermana, el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde.

Ni siquiera eso fue suficiente: “La demanda bajó: antes teníamos 25 niños, ahora tenemos diez [en un área para siete]. Sí se solucionó, pero es una solución parcial. El problema es estatal y, como somos un hospital de referencia, nos envían niños de otros estados”, comentó, tras ejemplificar que “en tococirugía hay siete lugares y ocho bebés: eso es 110 por ciento de la capacidad”. En ese momento atendían a 18 bebés en terapia intensiva, 32 en terapia intermedia y 29 en cuneros de crecimiento y desarrollo: bebés que nacen con problemas graves, el más frecuente la prematurez, o defectos congénitos y otras enfermedades. “Tenemos constancias, con avisos a la Secretaría de Salud, de que siempre estamos llenos”, dijo.

Guadalajara/Maricarmen Rello