El auge de Spotify
Internet
Antulio Sánchez
Spotify (www.spotify.com) ha generado un delirio desenfrenado en un poco más de cinco millones de usuarios en el planeta. Sin campañas de publicidad y calladamente ha ido ganando adeptos. Con un esquema cerrado Spotify se ha vuelto un fenómeno que recorre el campo musical y los murmullos sobre el sitio se multiplican gracias a su elitismo.
Pero el sitio no sólo ha convencido a artistas, sino también a las discográficas y, por increíble que suene, a los mismos amantes de las descargas de música de sitios P2P. Y uno se pregunta en dónde radica tanta armonía para que el sitio les haya limado las uñas a tantos sectores caracterizados porque a la menor provocación avientan golpes y botellas a los sitios de música.
Spotify fue creado por dos jóvenes suecos, Daniel Ek y Martin Lorentzon, y su producto es tan selecto que sólo está disponible en España, Suecia, Noruega, Finlandia, Reino Unido y Francia. Además, millones de usuarios en esos países siguen haciendo cola y no pueden suscribirse al sitio, y eso porque se hace sólo por invitación.
Uno de los conceptos que la red ha vuelto de moda, sobre todo en la música y el streaming, es que lo importante no es la posesión sino el acceso. Eso es lo que hace Spotify al permitirle a sus abonados o usuarios escuchar una buena cuota de música pero sin posibilidad de descargarla. La ventaja es que quienes tienen un iPhone o un Smartphone con sistema Android pueden acceder al sitio e incluso conservar su lista de reproducción.
A pesar de que existe un sistema premium la mayoría de usuarios usan la modalidad gratuita, pero a cambio de eso Spotify vende publicidad y tiene ingresos vía anuncios. Sin embargo, el objetivo del sitio, y de las mismas discográficas que participan con su catálogo, consiste en esperar que en el futuro se pueda generalizar el uso de cuentas premium y que junto con el cloud computing permitan alojar la música únicamente en internet para ser escuchada desde los equipos de los usuarios.
Por ahora el volumen de suscriptores a Spotify hace pensar a sus creadores que su modelo va viento en popa, pero eso puede ser engañoso, porque no es descabellado que se derrumbe, como ha sucedido a tantos sitios similares de música y, de paso, no tengamos oportunidad en México de suscribirnos a esa plataforma musical.


