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Camilo Sesto se despidió con “El rey”, y después no quiso regresar

Camilo Sesto ofreció una emotiva y sensible noche de recuerdos durante su presentación en el Auditorio Nacional, donde aunque el público demandaba su presencia con el clásico “otra, otra, otra” por más de diez minutos, el español ya no regresó al escenario.
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  • 2009-11-07•Música

El español, compartió con su público la emoción por el tan agradable reencuentro que tuvieron.
El español, compartió con su público la emoción por el tan agradable reencuentro que tuvieron. Foto: Edgar Negrete / Clasos

Camilo Sesto eligió “El rey” de José Alfredo Jiménez para despedirse definitivamente durante su concierto en el Auditorio Nacional, como parte de su adiós de los escenarios; y lo cumplió.

No hubo más, a pesar de que sus fans, que estaban emocionadas y felices por las dos horas que les había cantado, pedían “otra, otra, otra”, él ya no volvió.

Diez minutos pasaron desde que desapareció del foro; y los admiradores del cantautor español seguían ahí, con la esperanza de que Camilo regresara a escena, porque para todos no habían sido suficientes las más de treinta canciones que interpretó a lo largo de su actuación.

Esto a pesar de que el español se mostró complaciente, feliz, encantador, sexy, sensual, sensible, romántico, rítmico; como proyectando todas las etapas que vivió a lo largo de su trayectoria musical y que revivió durante el concierto con el que se despidió de sus seguidores en el Distrito Federal.

Vestido en traje de cuero negro, del que, al inicio se desprendió del saco, el espigado artista marcó las reglas en la velada; por lo que tras interpretar sus primeros grandes clásicos, como “Contigo soy capaz de todo”, “Con el viento a tu favor” y “Llueve sobre mojado”, se dirigió al público.

“Gracias, México. Te quiero mucho… esta noche es muy feliz, es histórica”, expresó Sesto y de inmediato se generó la reacción del público, que ocupaba todas las butacas del Auditorio, y que en su mayoría rebasaba los cuarenta años.

“Quiero decirles que, si a lo largo de la noche les hace falta una canción, me digan”, expresó el cantante, volviendo a provocar la euforia de la gente; mientras las notas de “Donde estés y con quien estés” se esparcían por el Coloso de Reforma.

“Ahora una que tiene que ver con la gente que se ama o que sigue junta, a pesar de los problemas”, externó, al tiempo que ya se escuchaban los acordes de “Miénteme”.

Los siete músicos que lo acompañaron y las dos coristas, al igual que él estaban muy emocionados; por lo que en trío lograban una gran amalgama que se reproducía en las seis pantallas que estaban al fondo del foro; y en las dos que estaban a los costados del Auditorio.

Jovial en cada una de sus acciones, Camilo también proyecto esa actitud a través de los nuevos arreglos con los que ofreció “Has nacido libre”.

Ante la reacción de sus fans, Sesto demostraba su felicidad en sus espontáneas sonrisas, en su rostro, en el derroche de energía que aplicaba a cada canción; y, por supuesto, en la sensibilidad que imprimía a sus interpretaciones a capella, como cuando cantó “Piel de ángel”.

El sudor que perlaba su rostro era indicador de la energía derrochada en lo que llamó “una noche especial”, pues era la última en nuestra ciudad; de ahí que el público también proyectara su inquietud por aprovechar al máximo el fin de un idilio con Sesto.

Así que, qué mejor manera de demostrarlo que coreando sus canciones, como cuando entonó “Callados” con Marina, su corista; o bien, cuando se escuchó “Jamás”; y qué decir cuando interpretó “El amor de mi vida has sido tú”.

Por supuesto, los aplausos, los “papacito”, los suspiros y los “quiero” se repitieron con constancia; aún cuando en la velada fue evidente que el intérprete ya no alcanza sus mejores tonos.

Sin embargo, esas carencias fueron opacadas con la actitud de Camilo Sesto por tener un adiós inolvidable con sus fans, como lo proyectó cuando interpretó “Algo de mí”.

A las 22:27, tras presentar a sus músicos y coristas, volvió hacer una pausa en la que se expresó.

“Gracias, de corazón”, para luego sorprender al despedirse definitivamente cantando “El rey”.

En números

7 músicos (Marco, Gino, Enrico, Javier, Tino, Iván y Rubén) lo acompañaron en la velada de despedida.

2 coristas, Marina y Libia, estuvieron en el concierto, con las cuales compartió dos temas “Callados” y “Corazón encadenado”, respectivamente.

2 horas duró el concierto en el Auditorio Nacional, a pesar de que sus fans le pedían que siguiera cantando.

15 minutos fueron los que los seguidores del cantante esperaron en el foro, gritando, “otra, otra”, sin que obtuvieran respuesta.

Adriana Jiménez Rivera • Ciudad de México