Las deudas de Diego Monraz
Salivita
Ricardo Salazar
Al Negro
Diego Monraz está equivocado. En lugar de voltear para abajo y aplaudir y aplaudirse, debe mirar hacia arriba y proyectar una Guadalajara para el futuro. Porque pese a que le den reconocimientos pinches en el extranjero por copiarles, lo cierto es que en su carácter de encargado de la movilidad en Jalisco, a los que aquí vivimos, nos sale debiendo.
Por lo menos nos debe tres cosas: una manera de llegar al aeropuerto, un sistema de prepago y un transporte multimodal.
En lugar de comenzar obras impopulares en lo oscurito por donde ya pasan camiones, Diego debería realizar una obra que le hace falta a esta ciudad y que le va a hacer más falta en el futuro, más cuando los atletas, delegaciones y turistas que nos traigan los Juegos Panamericanos comiencen a llegar: un Tren, un Metro o aunque sea un Macrobús (BRT), al aeropuerto de Guadalajara.
No es posible que una ciudad que se presume moderna, cosmopolita, culturosa y atractiva como la nuestra, no tenga más que el taxi y el auto como opciones para llegar al aeropuerto y salir de él. Londres tiene Metro, tren de cercanías, autobús y taxi. Madrid tiene Metro y taxi. Nueva York tiene Metro, camiones y taxi. Atlanta tiene Metro… sé que no somos el primer mundo, pero esta es una cosa que le urge a la ciudad.
El Aeropuerto de Guadalajara es el tercero con más tráfico en el país, sólo detrás de los de la Ciudad de México y Cancún. Según datos del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), que opera la terminal, se realizan 400 operaciones de aterrizaje y despegue diariamente, y en esos vuelos llegan o se van 17 mil pasajeros por día, lo que en suma da un total de casi 7 millones de personas al año. Tan es necesario que haya un Metro, Tren Ligero o BRT al aeropuerto, que ante la imposibilidad de llegar de otra manera que no sea un caro taxi, de mínimo 200 pesos, las propias aerolíneas están ofreciendo el servicio de shuttle para acercar a sus pasajeros, pero tampoco es suficiente.
Si estos argumentos no le bastan a Monraz, que por cierto es un usuario frecuente del aeropuerto, puede colgarse del proyectazo que le va a venir a cambiar la cara a esta ciudad: los Juegos Panamericanos. ¿De verdad vamos a dejar que nuestros visitantes vean que somos tan Tercer Mundo que no tenemos un Metro, Tren o BRT al aeropuerto?
Otra cosa que nos debe es un sistema multimodal de prepago en el transporte. Es absurdo que hoy un usuario pague con monedas el camión, con una tarjeta el Macrobús y con otra completamente distinta el Tren Ligero (y eso que Dieguito opera al menos dos de estas tres modalidades de transporte).
En las ciudades modernas, el usuario puede usar el mismo boleto durante un viaje, varias horas, tres o siete días y con el mismo boleto treparse al camión, al Metro, al tranvía, al autobús de dos pisos, etcétera, durante el tiempo que esté pagado, no importa el número de viajes que haga. También existe la opción de que los residentes adquieran una tarjeta que ya es suya para toda la vida y pagando una cuota fija al mes use todas las modalidades del transporte con todos los viajes que necesite. Y qué decir de los turistas. En Londres compré un pase que servía para subirse a cualquier transporte y para entrar a todos los museos y atracciones administradas por el gobierno. Así operan también París y Nueva York ¿por qué no podemos hacerlo aquí? (uta, eso implicaría que Alejandro Cravioto también se pusiera a trabajar).
Finalmente, Diego Monraz nos debe un transporte multimodal. No es posible que hoy pasen cuatro o cinco rutas distintas, que más o menos van para donde mismo, por la misma calle tan sólo porque son de empresas diferentes. No es aceptable que no podamos transbordar de un camión o un sistema a otro sin que nos cueste. Urge un reordenamiento pensado en distintas opciones de movilidad y aquí hay que decir que Diego más o menos comenzó a hacerlo con las rutas alimentadoras del Macrobús, pero lo hizo mal. Porque de eso se trata, que uno tome un camión cerca de su casa, que se pase al Tren o al BRT, que sólo recorre corredores viales importantes, al final tome un camión más y ¡tarán!, llegar a su destino, pronto, seguro y con un sólo pago, pero no, hoy aquí, eso, no se puede.
Estas son sólo tres de las cosas que nos debe Diego Monraz cuyo sueldo mensual es de 106 mil pesos y es pagado con nuestros impuestos. Son los proyectos que sí deberían ocupar su agenda en lugar de amacharse en hacer obras de un sistema de transporte tan malo que ya hizo que el PAN perdiera una elección. En proyectos como estos debería tener chambeando a sus achichincles que ganan 60 mil pesos, en lugar de ponerlos a enviar mails a los periodistas con datos de las ciudades que también han adoptado el transporte articulado (BRT), muchas de las cuales ya tienen su subsuelo saturado de líneas de Metro.
Grava
Pregunta para el Instituto de Transparencia. El Siteur, que dirige Monraz, sí sube su nómina a internet, pero en ella no aparecen nombres. Además sólo se encuentran los viáticos correspondientes a 2008 ¿eso es legal?


