Gobierno de Italia e Iglesia, indignados
Corte Europea prohíbe crucifijos en escuelas
La Corte Europea de Derechos Humanos emitió un fallo contra Italia por la exhibición de crucifijos en las aulas.
El caso fue presentado por una ciudadana italiana, Soile Lautsi, que se quejó de que sus hijos tuvieron que asistir a una escuela pública en el norte de Italia que tenía crucifijos en todos sus salones.
La Corte, basada en Estrasburgo, falló a su favor: “La presencia del crucifijo (...) puede ser alentadora para alumnos religiosos, pero también puede ser perturbadora para los que practican otras religiones o son ateos, sobre todo si pertenecen a minorías”.
El tribunal impuso además una multa en favor de Lautsi de 5 mil euros por daños y perjuicios.
Esto desató indignación y rabia en las autoridades italianas y en el Vaticano, que habló de un “error” que denota “miopía”.
El gobierno italiano, que anunció que recurrirá la sentencia, atacó a la Corte por estar “impregnada de ideología” y ofender la historia y los símbolos de Italia.
“La presencia de crucifijos en las aulas no significa una adhesión al catolicismo, sino que representa nuestra tradición”, afirmó la ministra de Educación, Mariastella Gelmini.
“Nadie, aún menos una corte europea impregnada de ideología, logrará arrancarnos nuestra identidad”, agregó.
Los jueces de Estrasburgo estimaron que la cruz puede ser interpretada por los alumnos como un símbolo religioso, lo que puede perturbar a los estudiantes de otras religiones o a los ateos.
La sentencia, que tendrá que ser aplicada en tres meses en caso de que el recurso no sea aceptado, fue rechazada por el Vaticano, que “la acogió con estupor y pesar”, según su portavoz, el padre Federico Lombardi.
“El crucifijo siempre ha sido una señal del amor de Dios, de unidad y de acogida para toda la humanidad”, estimó en Radio Vaticano y el canal de televisión Rai Uno, añadiendo que en su opinión “es un error y una miopía querer excluir de la realidad educativa” una “señal fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y la cultura italiana”.
“Suscita amargura y no poca perplejidad”, reconocía la Conferencia Episcopal Italiana.
La Iglesia católica batalla desde hace varios años contra el “laicismo” dominante en Europa y en varias ocasiones el papa Benedicto XVI ha pedido la defensa de los valores cristianos, y en 2005 reclamó el mantenimiento de los crucifijos en lugares públicos.
Italia estableció por ley en 1920, bajo el fascismo, que las escuelas debían tener crucifijos, pero no se aplica estrictamente desde 1984, cuando el catolicismo dejó de ser religión de Estado.
“Italia no quiere ver los cambios que la sociedad vive, con la llegada de cientos de inmigrantes, muchos no cristianos, a los que considera sin ideas ni posiciones religiosas o políticas”, comentó Filippo Gentiloni, experto en asuntos religiosos.
“La mayoría de los italianos se reconoce en esos símbolos religiosos”, explicó Franco Garelli, profesor de la Universidad de Turín, quien citó un estudio de 2007 que establece que 77% de los italianos está a favor.
“La decisión de la Corte tiene como objeto anular nuestras raíces cristianas”, reaccionó Alessandra Mussolini, nieta del dictador y parlamentaria de derecha.
La prudencia mostrada por el líder del Partido Democrático, Pier Luigi Bersani, quien calificó el crucifijo en las aulas de “tradición inofensiva”, demuestra que el principal movimiento de la oposición de izquierda evita lanzarse en una batalla abierta contra la Iglesia.


