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Que dirijan los jugadores

Reseña

Juan Gomez Junco

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  • 2009-11-04•Al Frente

Vucetich sin Suazo no gozaría lo que hoy tiene. Sergio Bueno sin Ludueña no podría saborear las mieles de una liguilla anunciada. Si le seguimos enfrentando a un entrenador de cualquier equipo del mundo con un jugador, caemos en la misma conclusión. Los jugadores son mucho más importantes que el entrenador. Por lo tanto, reitero mi propuesta del pasado lunes, de que despidan a Bueno y sean los mismos jugadores quienes dirijan, manden, ordenen, se pongan de acuerdo y ejecuten mejor.

La idea parece complicada (no lo es) ofrece novedad inteligente y puede acarrear mejores dividendos. Es cuestión de intentarlo. La cercanía de la liguilla tiene al grupo de jugadores santistas muy unidos, y eso es necesario capitalizarlo. ¿Qué problemas pueden surgir entre jugadores donde militan personajes de reconocido liderazgo como Oswaldo y más reconocida capacidad táctica como Juan Pablo Rodríguez, Walter y el mismo Ludueña? ¿Es muy difícil aceptar una alineación emanada de los mismos jugadores? ¿Por qué hacerle caso, siempre, a los caprichos de un entrenador, como Bueno?

¿Qué aporta Sergio al Santos? Sí aporta… problemas, confusiones, incongruencias, decisiones que sus dirigidos no entienden, no aceptan y no ejecutan. Así de fácil. Romper el paradigma que aquí se propone (despedir al entrenador y que los jugadores dirijan) y establecer uno nuevo, no va con el fubol, los buenos modos o lo que se estila. Eso lo dejaremos a un lado. Hay que buscarle el lado práctico y más eficiente al tema y a la función de dirigir.

Los que están adentro del campo son los que más saben qué se necesita; no están tontos. Comprometidos, dirigidos por un líder capaz de convocar, persuadir y provocar acciones significativas, como Irarragorri, esta propuesta debe dar óptimos resultados. Hoy contra la Pandilla, los Guerreros deberán acatar las confusas decisiones de Bueno desde antes de comenzar el cotejo. Ahí radica el primer y principal obstáculo para brindar efectividad en el desempeño de su puesto. Piénsenlo… prueben, intenten, arriésguense; podrá resultar mejor.