Un turno inolvidable

El turno que tuvo Johnny Damon en la novena entrada del Juego 4, es lo que puso a los Yankees a un triunfo de ser campeones.
  • 2009-11-03•Beisbol Grandes Ligas

Johnny Damon corre hacia tercera base luego de estafarse la intermedia.
Johnny Damon corre hacia tercera base luego de estafarse la intermedia. Foto: AP

No fue jonrón, tampoco produjo carreras o la anotación del gane, pero el turno que tuvo Johnny Damon en la novena entrada del Juego 4, es lo que puso a los Yankees a un triunfo de ser campeones. Sí, Alex Rodríguez pegó doblete que mandó a Damon a home, pero todo se empezó a escribir en cuanto Johnny pisó la caja ante Brad Lidge.

Llegó con dos outs en la pizarra, frente al cerrador estrella de Filis, y con un apoyo extraordinario de los aficionados. En tres pitcheos se puso con la espalda contra la pared, tenía todo en contra y sólo se esperaba que fuera dominado para acabar con la tanda, dándole a los locales la ventaja anímica para el cierre del capítulo final.

Pero entonces todo cambió. Dio un batazo de foul, dos bolas, dos foules más y la recta (quinta consecutiva) que se transformó en un sencillo a la banda contraria.

“En verdad fue un buen turno, había que ser paciente y sólo buscaba hacer contacto con esa pelota”, afirmó Damon.

Ese trabajo de nueve pitcheos frente a Johnny sacó de concentración al taponero, lo que se vio después cuando le robaron la segunda y la tercera almohadilla en la misma jugada, aprovechando la formación especial del cuadro.

En ese momento el público dejó de ser un factor, bajó el nivel de intensidad de su apoyo y la parte anímica cambió de lado. Llegó el golpe a Mark Teixeira y luego el doblete productor de Alex Rodríguez, que mandó al pentágono la primera de tres carreras en ese capítulo, con las cuales los Yankees ganaron ese compromiso.

Miguel Boada. Enviado, Filadelfia