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Ofrece su propia versión de la popular "Llorona"

"Los mexicanos se llevan de tú con la muerte"; Susana Harp le canta

Porque los mexicanos se llevan de tú con la muerte, porque le temen y la celebran como si de un humano se tratara, Susana Harp decidió grabar De jolgorio y velorio.
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  • 2009-11-03•Reportaje

Susana Harp.
Susana Harp. Foto: Especial

Sin miedo a las comparaciones con alguna de sus colegas, con una sonrisa en el rostro y tocando delicadamente una caja pequeña y colorida que contiene al nuevo miembro de su familia discográfica, Susana Harp resalta en De jolgorio y velorio, un mundo de mezclas y composiciones que aluden a la muerte.

Dentro de los arreglos musicales hechos por Eugenio Toussaint, con orgullo distingue a una de estas nuevas hijas suyas: "La Llorona", canción que han interpretado decenas de voces, cientos de formas y ritmos y que ahora ella comparte, al lado de sus 10 hermanas, con la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional.

“Esta canción, al tener bastantes versos, cuenta con una particularidad única: pude elegir los versos relacionados con la muerte, que es precisamente el tema que se toca en este disco,” afirma.

Con el fin de mostrar música con raíces mexicanas y alusivas a los festejos del Día de Muertos, Harp pretende que quienes la escuchen se sientan identificados con lo que ella canta, sin importar la raza, el sexo y la ideología.

“La finalidad es burlarse de la muerte,” comenta en medio de una seriedad desplazada por una sonrisa. “Es que cuando el dolor se acomoda, se puede jugar con la muerte,” dice esta mujer originaria de Oaxaca. Para ella, la música es la vida misma, esa que debe y tiene que ofrecer al hombre un servicio el bien vivir o el bien morir.

Satisfecha y feliz por hacer lo que más le gusta: cantar, Susana Harp se dirigía al zócalo de la ciudad de Puebla, donde el viernes por la noche ofreció un concierto. Habla de su amor a la música: “lo que hago es conectarme del corazón con la tierra y la garganta; finalmente la voz es un medio para lo que quiero expresar, que es este amor por mi país, por mi tierra, por la gente. Es ésta una oportunidad de comunicarnos, así como el orgullo de nuestras raíces.”

Es precisamente sobre la muerte y la muy mexicana visión que de ella se tiene, que trata De jolgorio y velorio, su más reciente disco. En él incluyó los temas “El solito”, “Muerte, platícame”, “La Catrina”, “Arrullo al revés”, “Morir en paz”, “Dios nunca muere”, “Guendanabani”, “Décimas a la Calaca”, “La llorona”, “Parabienes de angelito” y “La Martiniana”.

Es también la primera vez que Susana Harp graba con una orquesta sinfónica integrada por 80 músicos. ¿El resultado? Un disco en el que se muestran las dos caras de la moneda: canciones festivas que, a la vez, son indispensables en los funerales, así como una canción muy triste de la costa chica de Oaxaca y de Guerrero, que solamente se canta cuando los niños mueren: “Parabienes de angelito”.

El inicio

Susana Harp es una oaxaqueña inquieta, amante de la música y de su tierra, esa que le ha cambiado la vida día a día y que ha puesto en su camino la forma de ayudar a la gente que la rodea, a veces intencionalmente y otras por causalidad, como ella misma lo describe.

De padre libanés y madre oaxaqueña, desde pequeña ha estado relacionada con el mundo de la música, ya que su mamá era pianista. “Me sentí atraída desde siempre, para mí la música era como un juego, como agarrar unos patines, pero en mi tierra no existía una escuela formal para estudiar lo que yo quería.”

Mientras estudiaba guitarra en la Casa de Cultura de Oaxaca, maduraba su decisión. Terminada la licenciatura en psicología en su tierra natal, viajaría a la ciudad de México, donde finalmente pudo fusionar sus dos pasiones.

Puebla • Fernanda Rocha