Espantados en su casa
2009-11-01•Beisbol Grandes Ligas
¿Cómo sales vivo de una casa de espantos como Filadelfia? A punta de batazos, para ser más específico, de jonrones, y con paciencia en el montículo luego de un inicio titubeante, con trabajo casi perfecto de los relevistas. Así, los Yankees no tuvieron un Día de Brujas al pisar el inhóspito Filadelfia, al contrario, salieron con muchos dulces y un triunfo de 8-5 que les da ventaja en la serie.
Tras 80 minutos de retraso inició el tercer juego de la Serie Mundial. El encuentro comenzó en cuanto el anunciador oficial dijo: “Hay varias razones por las cuáles los Filis son han perdido un juego en los dos últimos años en postemporada, y ustedes son una de esas aficionados, así que a hacer ruido y agitar sus toallas”.
Así, desde las 21:10 horas locales el manicomio rojo, o más bien, la casa de los espantos en Filadelfia, le dio la bienvenida a esta Serie Mundial. La conocida canción de la película Ghostbusters (Cazafantasmas) inundó el parque. Los Filis estaban listos para salir de cacería de unos Bombarderos y al principio del juego no lo hicieron mal y se encargaron de desaparecer a los que pretendían hacer suya esta casa embrujada.
Para comenzar el susto, los Phillies hicieron tres carreras en el segundo capítulo. Sí, era su territorio tenían que empezar ellos. Jayson Werth fue el que arrancó la locura con jonrón.
La fantasmagórica actuación local también se daba en la lomita. Cole Hamels lució intratable en el centro del diamante y traía exorcizados a los Yankees. Sacó las primeras tres entradas sin hit ni carrera en 10 rivales.
Todo estaba en sus manos, hasta que la varita mágica perdió el poder y la fiesta fue cortesía de los jonroneros del Bronx.
El que era un muerto viviente en esta serie, Alex Rodríguez, salió finalmente de su letargo. Sí, llegó con seis ponches en dos duelos, primer jugador en la historia de una Serie Mundial que tenía algo así, pero no hay mal que dure 100 años. Y el pitcheo de Hamels ayudó a eso ya que la mala racha se terminó con un jonrón de dos carreras de A-Rod, que luego de ser revisado en la repetición instantánea por los umpires, se concretó.
Después vino la que resultó la fatídica, la quinta, donde hasta Andy Pettitte se deshizo de los fantasmas que lo molestaron al inicio del partido y con sencillo produjo la carrera del empate en una tanda en donde hicieron tres anotaciones para tomar el mando del encuentro y no soltarlo.
Ni con Guns’n Roses ni Michael Jackson
Abajo en la pizarra 5-3 se buscó ayuda de cualquier lado para volver a causar miedo en sus rivales. Llegó Guns’n Roses con Welcome to the Jungle, que provocó que un manicomio en las tribunas. Pero en el campo, sólo el bat de Jayson Werth se contagió al pegar su segundo jonrón del encuentro en la sexta tanda.
Como eso no funcionó, entonces en las bocinas se escuchó Michael Jackson, pero ni Thriller hizo despertar a los zombies de blanco, que en las últimas tres entradas, sólo gracias al jonrón de Carlos Ruiz, hicieron algo.
El juego de espanto de los Filis fue tal, que 21 de los últimos 24 bateadores fueron dominados, de hecho, desde la tercera entrada sólo Jayson Werth y Ruiz dieron hit, ambos jonrón.
Ya no más trucos para Filadelfia, esta noche su rival monticular será CC Sabathia y tienen que vencerlo como en el primer choque, porque sino este Clásico de Otoño se pondrá para ellos como la entrada a una casa de los sustos, totalmente negra.
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Hitórico vuelacercas
Abajo 0-3, A-Rod pegó enorme batazo por el derecho que en principio se marcó doble, sin embargo, los umpires analizaron por primera vez en un juego de playoff un posible jonrón, mismo que fue decretado a favor de Yankees y Alex que ponía el duelo 2-3. Ahí despertó Nueva York.
Ellos también tienen historia
Si los Yankees presumen por todo el parque su legado, los Filis de Filadelfia hacen lo mismo. En su pequeño Salón de la Fama muestran en siete vitrinas varios objetos que cuentan su vida como escuadra, básicamente, en el Clásico de Otoño. Así, se pueden observar un bat y un guante utilizado en la Serie Mundial de 1950, frente a los propios Yankees, así como un par de acreditaciones de prensa para ese evento. Fotos del equipo campeón del ‘50 a un lado de los hoy titulares o una botella de champaña utilizada en el festejo del año pasado.







