Sinatra creó la música urbana: Hamill
2009-11-01•Cultura
A cierta edad, dice Pete Hamill (Nueva York, 1935), “uno decide escribir sólo los libros que puedes escribir”. Si en 1998 publicó Por qué importa Sinatra, luego de la muerte del cantante, fue porque “quería poner en claro lo que fue importante de él. Ciertamente no pelearse con los paparazzi o su relación con las diferentes mujeres en su vida, sino lo que lo hizo único en la música”.
Novelista, ensayista y periodista, Hamill ha escrito en diarios y revistas como New York Post, Village Voice y Esquire, y lo mismo ha cubierto la guerra de Vietnam que la Serie Mundial, la nota roja, el arte o la política. Es un autor apasionado, lo que se nota desde la primera hasta la última frase de Por qué importa Sinatra, recién editado por la Dirección de Literatura de la UNAM en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y DGE Equilibrista, con traducción de Jorge F. Hernández.
Estamos ante una lectura obligada para entender el lado humano de un ícono de la música popular, el ambiente en el que surgió y sus aportaciones musicales y sociales. El de Hamill, quien fue amigo personal de Sinatra —un “amigo neoyorquino”, dice—, no es un relato sensiblero, sino un retrato original de un personaje al que tanto se ha etiquetado. La lectura Por qué importa Sinatra es tan cautivante como la voz de su protagonista.
¿Qué quería decir sobre Sinatra?
Pensé que podría decir algo fresco sobre Sinatra en un formato compacto. Se han escrito al menos una decena de libros sobre Sinatra, y muchos de ellos tienen 200 páginas sobre sus mujeres y cuatro sobre la música (ríe). Yo quería centrarme en la música, en su contribución a romper con el estereotipo del italiano en Estados Unidos y en la creación de la música urbana. Miles Davis dijo que por Sinatra se empezaron a escuchar las ciudades.
¿Qué estereotipos rompió?
Frank Sinatra surgió cuando estaba en auge el estereotipo del italiano, ya fuera como el organillero que tocaba en la calle acompañado de un chango o el tipo cómico que no podía hablar muy bien el inglés. Esos estereotipos se fueron por la borda con Sinatra, tarea en la que contó con la ayuda del beisbolista Joe DiMaggio y de Fiorello Laguardia, que fue el alcalde de Nueva York en la misma época. De la misma manera, el actor James Cagney terminó con el estereotipo del irlandés como gente de campo tonta cuando interpretaba papeles de gánsters irlandeses que eran rápidos para hablar y para moverse, a los que les valía madres la ley —ríe—. Eso cambió su imagen ante los estadunidenses.
¿Cómo definiría el estilo de Sinatra para cantar?
Es un cantante de dos tiempos: de la segunda guerra mundial, antes y durante la guerra, y de la posguerra, que en su caso empieza como en 1950. Su primer público era de mujeres, casi puras mujeres jóvenes que gritaban cuando se presentaba en el Teatro Paramount, cuyos hombres estaban peleando en la guerra. Después de la guerra, desde 1950 y hasta el final de su vida, su público está constituido fundamentalmente por hombres. Los hombres no podían articular sus sentimientos sobre las mujeres, la vida o el hecho de tener el corazón roto sin poder admitirlo, pero él articulaba tales sentimientos por ellos...
¿Qué otros elementos manejaba?
Toma estas canciones, algunas de cuyas letras son banales, y las convierte en su autobiografía. Es una lección que aprendió de Billie Holiday, quien tomó la música de otros y la convirtió en algo propio, en algo diferente. Sinatra, además, le agregó una cualidad estoica, al decir: “Está bien, nena, me rompiste el corazón, pero ¡a la chingada, me voy a levantar en la mañana y voy a seguir adelante!”(rompe en carcajadas).
Salvado por una voz en la madrugada
Al preguntarle a Hamill si la música de Sinatra le ha ayudado a superar algún trance difícil, el escritor ríe a carcajadas y pregunta: “¿Cuánto espacio tienes para tu nota? Ciertamente hay mujeres a las que no quieres volver a ver, aunque estás locamente enamorado de ellas... Terminas en el bar a las dos de la mañana y tu única pregunta es: ¿cómo consigo un taxi para ir a mi casa? Sí, hubo muchas veces... Y al escuchar su voz te das cuenta de que no puedes sentir pena por ti mismo”.
Recuerda el efecto terapéutico de Sinatra para sanar un corazón roto en sus años de juventud: “No quieres enojarte o sentirte celoso ni tratar de hacerle daño a alguien. Lo que quieres es levantarte al día siguiente y darte cuenta de que el día todavía brilla. Si vives en Nueva York u otra gran ciudad, entiendes que si no puedes vivir sin ellas, nunca podrás vivir con ellas (se carcajea). Sí, Sinatra me ayudó a pasar la noche, cuando estaba a miles de millas de donde yo estaba”.






