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Entrevista: Gustavo Loza

En busca de la taquilla

Paradas continuas es una película pensada para divertir a la gente, afirma el director mexicano en esta conversación.
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  • 2009-10-31•Cine

Con guión de Juan Meyer, la película de Loza habla de los riesgos que corren los jóvenes al rebasar ciertos límites.
Con guión de Juan Meyer, la película de Loza habla de los riesgos que corren los jóvenes al rebasar ciertos límites. Foto: Especial

Un trío de jóvenes adaptan una vieja combi para rentarla cual habitación de hotel. Sobre esta anécdota gira Paradas continuas, la nueva película de Gustavo Loza. En tono de comedia, el cineasta narra una historia que pretende llevar un mensaje sobre la importancia de conocer los límites y asumir las consecuencias. A unos días de su estreno, la cinta se ha convertido en una de las más taquilleras de la temporada, lo que mantiene satisfecho al director, quien sin empacho reconoce que el filme está pensado para que se convierta en la producción nacional más vista del año.

Una combi que es usada como una especie de hotel de paso, ¿la idea es mera ficción o parte de una anécdota real?

Surge por idea de Juan Meyer. No sé si parte de una anécdota personal, no se lo he preguntado. Lo que sí te puedo decir es que a un lado de una de las locaciones vive un señor que nos contó que cuando era chavo, en su escuela sí había una combi que se rentaba no sólo para tener relaciones, sino también para vender mota.

¿Siempre tuvo claro que tendría que ser una película para adolescentes?

El guión lo escribió Juan Meyer y cierto, se dirige a los jóvenes pero está pensada también para los adultos.

En principio los chicos sólo rentan el vehículo para que sus compañeros tengan relaciones sexuales, pero con el tiempo se involucran en prostitución y eso los lleva a un caos. Hay un mensaje muy sutil a lo largo de la historia…

Tienes razón cuando hablas de un mensaje sutil. No se trata de educar a nadie, pero sí de que los adolescentes sean conscientes de que todo tiene consecuencias. No se trataba de mostrar lo fácil que pueden ser las cosas sino más bien de que si te pasas de ciertos límites te puede ir mal. Necesitaba que la película tuviera un punto para la reflexión, de lo contrario se hubiera quedado en la banalidad.

Me da impresión de que las consecuencias se quedan en lo banal…

No queríamos convertir la película en un drama, podría haber muerto un personaje. Propuse algunas cosas un poco más serias, pero los productores no quisieron y los entiendo porque la cinta se habría convertido en otra cosa. Habrá a quienes les parezca que al final no pasa nada, pero no es así. Los corren de la escuela, uno termina con su chica y otro pisa la cárcel. Cierto que los chavos regresan al desmadre, pero para entonces ya experimentaron un crecimiento.

Anteriormente había hecho Atlético San Pancho, una película dirigida a niños. ¿Por qué le interesan los públicos juveniles?

No es lo mismo dirigirte a niños que a jóvenes, aunque con los dos tienes que ser directo. Por eso también se eligió que la película se contara en tono de comedia, creo que por su naturaleza es lo que más entiende la gente. Seamos sinceros, Paradas continuas es una película pensada para ser taquillera por eso es tan franca. Se parece a Atlético San Pancho en cuanto que la hago por encargo.

En una película por encargo ¿dónde encuentra el margen para darle su toque personal?

Tardé en decidir si hacerla o no. Una vez que acepté, pedí que me dieran la libertad para añadir o quitar cosas del guión. Te pongo un ejemplo, en el guión que me propusieron el humor era más de pastelazo y yo pedí que fuera más de situación. Soy un director que quiere continuidad y por lo tanto no me pone mal hacer trabajos por encargo. Antes de éste ya había rechazado tres proyectos, así que tampoco hago cualquier cosa, tengo muy claro lo que me interesa. También pedí que me dejaran decidir con quienes deseaba trabajar, entre ellos un elenco joven y poco conocido, la fotografía, el lenguaje visual. Evité caer en lugares comunes y quise filmar todo en 35 mm. A la par tengo mis proyectos propios, Al otro lado es una cinta personal y de autor, por decirlo de algún modo.

No todos los directores piensan como usted, hay para quienes hacer cintas por encargo implica una manera de venderse…

Cada quien es libre de hacer lo que quiera. En lo personal creo que vendría bien que los directores estuvieran al servicio del cine para que creciera como industria. No puede ser que el promedio de asistencia a las películas mexicanas sea de cincuenta mil personas. Está bien que las producciones se vean en festivales y ganen premios, hay un cine para eso, pero hacer cintas por encargo no choca con esa idea, puede ser complementario. Tampoco podemos hacer a un lado que en el fondo cualquier director busca que su película sea vista y eso implica que le vaya bien en taquilla. Siempre estamos compitiendo entre nosotros y en ocasiones le damos la espalda al público. En lo personal me gustaría que esta fuera la película mexicana más taquillera del año, si fuera un cinta de autor igual buscaría que fuera la gente a verla. Hace falta restaurar el romance entre los directores y el espectador, es triste porque todavía hay quienes desprecian a la gente que va a las salas.

Carlos Jordán • gonzalezjordan@gmail.com