Entrevista: Michel Frizot
“Desde el siglo XIX se cuestiona la objetividad de la fotografía”
Uno de los mayores historiadores de técnica fotográfica es el francés Michel Frizot. Sus teorías trascienden al análisis de la imagen y aterrizan en la importancia de la producción “objetiva” de la placa, a propósito de esto ha escrito varios libros, el más reciente es El imaginario fotográfico, título con el cual editorial Almadía abre su colección Serie Ve dedicada a publicar a los grandes pensadores de la imagen. El volumen recopila ensayos, conferencias y artículos, a través de los cuales, Frizot traza las coordenadas de un sistema teórico que explica en entrevista.
Usted ha propuesto el concepto de la fotología dentro del estudio de la fotografía, ¿en qué consiste este sistema?
Partimos del principio de que la fotografía es una técnica de reproducción de imágenes. Integramos el discurso fotográfico en el discurso general sobre las imágenes. Desde hace veinte años se planteó el problema de cuál es el modo de integración de las placas fotográficas dentro del universo visual que nos rodean. Por ejemplo, hay quien las considera simplemente huellas de la realidad. Yo he querido concebir una nueva reflexión sobre la fotografía contraria a esto y que se concentre específicamente en el modo de producción y la especificidad de este modo de producción de imágenes. Es decir, no considerarla sólo como una huella, sino también preguntarnos: ¿una huella de qué? Mientras que algunos se refieren al concepto de realidad yo prefiero hablar de fotón. Para mí todas las fotografías son en realidad una contabilización y una medida cuantificada de los fotones sobre una superficie. La metodología que propongo debe considerar que estas imágenes producidas por una técnica muy específica son miradas o juzgadas por un ser humano determinado por un aparato visual. Entonces a lo que llamo fotología es a poner en relación estas dos entidades, por un lado la imagen producida por fotones y por otro el sistema visual humano que busca reconocer en la imagen fotográfica aquello que ha visto anteriormente con sus ojos en la realidad. La fotografía es un fenómeno antropológico mayor, cuya historia y estudio no pueden limitarse sólo al análisis e interpretación de la imagen. Es necesario tomar en cuenta las condiciones técnicas y el sistema de producción que la hacen posible.
Este sistema visual al que se refiere, existe en el ser humano independientemente de la fotografía. Cuando empieza esta disciplina como registro de huellas del entorno, ¿se da un replanteamiento del sistema visual?
Es algo que todavía no se ha consolidado, sigue habiendo una confrontación entre el sistema visual humano que nos permite percibir algo que llamamos realidad y el sistema de imágenes fotográficas. Cuando se mira una fotografía uno intenta volver a encontrar algo que ya conoce anteriormente. Puede ser banal o excesivo decir esto, pero de manera general siempre logramos reconocer a una persona o un objeto dentro de una fotografía. Sin embargo, también existe una tendencia a no darse cuenta que ese reconocimiento es ficticio. Por ejemplo, dentro del periodismo tenemos un conocimiento del mundo solamente obtenido por este tipo de imágenes producidas por cantidades de luz. Hay una separación entre la realidad y este tipo de imágenes. Con esto quiero decir que las fotografías no son la realidad, sino intermediarios entre el conocimiento del mundo y nosotros.
Sin embargo, estamos acostumbrados a ver la fotografía no como un intermediario, sino literalmente como un fragmento de la realidad…
La imagen es real. El problema de este tipo de discusiones es saber a qué llamamos realidad. Lo real se define en relación con la visión, es lo que veo con mis ojos. La imagen fotográfica no tiene nada que ver con este concepto de la realidad que es puramente humano. La placa o la superficie digital sólo reciben cantidades de luz. Pensemos en una foto de una nebulosa, no sé si es parte de la realidad, no puedo verla, pero se que es parte del universo, sólo la fotografía me dice que eso existe, pero a la vez existe solamente en tanto que es una cosa que está enviando luz. La fotografía nos permite ver o volver visible todo lo que produce luz.
En esta dinámica de asumir la fotografía como intermediaria, ¿qué sucede cuando la placa también se convierte en un espacio para crear, pensemos en los programas digitales como el PhotoShop?
Regresemos a la cuestión de la objetividad. La fotografía es una imagen “objetiva” en cuanto que es una cuantificación de luz, aclaremos que la objetividad sólo es una medida científica. Es decir, la única objetividad de la fotografía radica en la cantidad de luz durante un tiempo determinado. Eso sólo sucede en el momento de la producción, cuando uno está haciendo el archivo fotográfico, ya sea en negativo o en soporte digital. Hasta ahí queda la objetividad, posteriormente estas cantidades pueden ser modificadas por cuestiones como la ampliación, estirar el negativo, el PhotoShop a partir del archivo digital. Por consecuencia la objetividad es destruida por procesos posteriores.
¿Es válido analizar la fotografía en función de su credibilidad?
Por mucho tiempo se consideró que la credibilidad en la fotografía podía ser absoluta. Se consideraba al negativo como un dato objetivo sobre el que se podía tener total confianza. Pero desde la invención de la fotografía como práctica se ha retocado el negativo, incluso en el siglo XIX ya estaba menguando la credibilidad de una imagen fotográfica. Con la aparición de lo digital las cosas han cambiado radicalmente, hoy sabemos que pueden suceder bastantes cosas después de que se tenga la imagen fotográfica. Esto no impide que en la mayoría de los casos uno siga considerando a una fotografía como algo creíble o visible.
Un caso emblemático es el de Robert Capa y la discusión reciente sobre sus fotografías de guerra…
El problema con Capa no es la credibilidad de la toma o el registro, ni del hecho de que se trate de un soldado republicano captado en una posición en la que está cayendo. Sobre eso no hay duda. Lo que se cuestiona hoy, es el momento en el que se tomó la foto, quizá no es exactamente el que pensábamos. Puede ser también que la cámara que la tomó no es la que se pensaba. Estas son las preguntas que surgen hoy. El debate se centra en conocer si la fotografía está tomada en el momento en que una bala mata al soldado, pero no es una cuestión sobre la credibilidad de la imagen fotográfica, sino del discurso o de la interpretación que se ha hecho sobre la imagen.
Entiendo su definición sobre el hecho objetivo, pero entonces el problema viene con la interpretación y todo aquello que lo condiciona…
El caso de Capa es particular porque es una interpretación de las condiciones en que se tomó la foto y no tanto de una interpretación de la realidad. Para hacer una interpretación cabal habría que tener más imágenes aparte de las de Capa. La recepción de la fotografía, que es una forma de interpretar, está determinada por la capacidad del sistema visual humano, su capacidad de reconocer o identificar aquello que se presenta en una fotografía.
¿La discusión sobre si la fotografía es una arte ha quedado rebasada?
Es una discusión obsoleta, aunque todavía hay quien se sigue haciendo esta pregunta. Este ha sido uno de los cuestionamientos que han acompañado la historia de la fotografía. Para unos sí lo es para otros no. En lo personal, la cuestión es saber cuáles son las fotografías que pueden ser consideradas como arte y cuáles no. Para ser más explícito hay foto de arte desde 1850, pero no en todo momento ha habido fotos de arte, lo que sí ha persistido es prácticas artísticas de la fotografía, es decir, prácticas que hacen referencia a la noción de arte y esta noción se define en relación a la pintura. Desde hace veinte años las cosas han cambiado un poco, porque una nueva categoría de fotografía se ha integrado como arte gracias a los referentes del mercado y por lo tanto se le considera como arte contemporáneo, pero me parece es una situación particular que seguramente cambiará, aunque no podría decir en qué sentido.


