Comida para gatos
Danza Macabra
Iván González Vega
Lenin y Barreto, dos adolescentes, han decidido suicidarse, pero los motivos del segundo son dudosos y los del primero están íntimamente relacionados con el estado mental de su hermanito, Simón, que no para de comer arena de las paredes y de citar a Alicia en el país de las maravillas, y con la figura del padre de ambos. Los hermanos viven en una casa a medio caerse, entre desperdicios, violencia y secretos de los cuales hablan en un idioma que sólo ellos entienden.
Eso es lo que ve el espectador cuando arranca Comida para gatos, el montaje del grupo La Nao de los Sueños, basado en el texto de la michoacana Mariana Lecuona y que hurga en temas como el suicidio adolescente y el abuso sexual a través de complicadas referencias literarias y discursivas. La Nao ha logrado un montaje con aciertos y con fallas, pero que puede contarse entre las mejores sorpresas de esta temporada. Ha atinado, sobre todo, en el traslado del texto del papel al espectador: Alejandro Herrera, Jesús Sánchez y Ernesto González, dirigidos por el joven Adrián Nuche, convirtieron un texto críptico —explícito en sus detalles violentos, pero hermético en los narrativos— en una secuencia de abundantes acciones muy bien exploradas y ensayadas. Todas son útiles, necesarias y valiosas por su capacidad significativa.
Una muy afortunada elección de espacio bien aprovechada por el escenógrafo, notorio uso de la música, efectiva iluminación y hasta el ruido de los camiones en la calle completan la experiencia. Comida para gatos es un montaje para adolescentes y adultos: violento, escandaloso, requerirá tolerancia y paciencia del público. El joven Jesús Sánchez (Simón) borda un papel tan perturbador como enternecedor que no hay que perderse. Comida para gatos tiene sólo dos funciones más: sábado a las 20:30 y domingo a las 19:00 horas. Está en Casa Nahual (Belén y Garibaldi).
PD. La radio, el teatro y muchísimos habitantes de esta ciudad lamentan hoy el fallecimiento de David el Negro Guerrero. Ojalá su familia y sus seres queridos hallen pronta paz. Y, por los pocos días de feliz encuentro: gracias, David.


