Hombre de celuloide

Respuesta a una pregunta que no ha sido hecha

  • 2009-10-24•Cine

<i>Coco antes de Chanel </i>(<i>Coco avant Chanel</i>). Dirección: Anne Fontaine. Guión: Anne Fontaine y Camille Fontaine basados en el libro de Edmonde Charles-Roux. Fotografía: Cristophe Beaucarne. Música: Alexandre Desplat. Con: Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde y Alessandro Nivola. Francia, Estados Unidos, 2009
Coco antes de Chanel (Coco avant Chanel). Dirección: Anne Fontaine. Guión: Anne Fontaine y Camille Fontaine basados en el libro de Edmonde Charles-Roux. Fotografía: Cristophe Beaucarne. Música: Alexandre Desplat. Con: Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde y Alessandro Nivola. Francia, Estados Unidos, 2009 Foto: Especial

El arte de la alta costura se parece tanto al arte del cine que no resulta extraño que el primer proyector de los hermanos Lumière haya estado basado en una máquina de cocer. Uno y otro artes comparten además, cierto amor/odio por la industria y una maldición/bendición que se llama capitalismo. Para hacer alta costura y para hacer cine se necesita mucho talento sí, pero es sabido que se necesita también mucho dinero. Hay además una obviedad: el cine y la alta costura están tan ligados a la moda que vale para ambas artes la definición que, de moda, da Coco Chanel. Dice: “es la repuesta a una pregunta que no ha sido hecha”. No es algo banal, los guionistas de Coco antes de Chanel están poniendo en boca de Tautou una contundente definición de lo que es el arte: “la respuesta a una pregunta que no ha sido hecha”.

Aunque la estructura del filme es todo un lugar común (nuestra genial protagonista planea su última obra y aprovecha para informar al público los chismes de su existencia), la película marcha, sobre todo en el terreno de la actuación y —faltaba más— en el terreno del diseño de vestuario. A Audrey Tautou le creemos igual cuando interpreta a una muchachita veinteañera que apenas comienza a despuntar, que cuando es el mujerón de setenta que no se deja intimidar. Como sea, es mi parecer que lo más importante de esta película es que ofrece la oportunidad de reflexionar en torno al papel creciente que tuvo la mujer después de la Primera Guerra Mundial. Es cierto, sin embargo, que los guionistas a veces dan por descontado que uno conoce los detalles de la liberación femenina. Piensan que con dos o tres escenas, uno entiende ya de qué se emancipa nuestra heroína Chanel. Y no. Uno no puede tomar esas cosas por descontado. En el derecho en el que estaban basadas todas las leyes de Europa (y la moral) la mujer no tenía privilegios (fámula y familia comparten la misma raíz). No fue sino hasta que las mujeres demandaron el derecho al voto que las cosas más o menos fueron cambiando y la mujer pudo ir más allá del triste papel de madre virginal o del tórrido rol de descocada devoradora de santos varones.

Al reconocimiento de la mujer como ciudadana, siguió el derrumbe de la estructura familiar, derrumbe cuyos estertores todavía estamos viviendo. No
es difícil ver, pues, la importancia de mujeres como Chanel. Antecedentes hubo, claro: George Sand y Clara Shuman por ejemplo. Ana Karenina y Nora (la de Casa de muñecas) en el terreno de la ficción. Todas ellas cimentaron el mundo que hoy conocemos. Es evidente que vale la pena ver Coco antes de Chanel, recorrer con su extraordinaria actriz la vida de una señora que al evocar su propia emancipación está evocando la emancipación humana. Porque Coco es visionaria no sólo en eso de la moda (y en el mundo del arte): Liberar a la mujer implicó en realidad liberar a la humanidad entera del corsé mental que heredó del derecho romano.

Fernando Zamora • http://www.fvzd.org