El papel de las notas

Argumentos inobjetables

  • 2009-10-24•Música

1 ¿Por qué Brahms?

Porque Brahms es la música vuelta pasión contenida. Porque Brahms representa la isla a la cual todos deseamos llegar, aun los que no estamos extraviados. Porque Brahms hizo del arte de hacer música un camino colmado de asombros. Todo en su música es bienvenido y exquisito. Nada sobra ni nada falta en el lenguaje brahmsiano. Escuchamos aquel trío, aquel concierto, aquella sinfonía y nuestra vida se detiene por un instante para abrevar de la belleza. Brahms hubiera agradecido estas palabras porque nunca tuvo prisa por vivir. Ni por componer. Era de otro mundo. Dejaba que la idea madurara en su cabeza y en su corazón antes de vaciarla en el pentagrama. Hombre mesurado y misántropo, su música está impresa de ese arrobo que significa la suprema noción de vivir. Algo a lo que se llega en el ejercicio de la soledad. Quizás por eso acuñó aquella frase que lo revela de cuerpo entero: “Sólo hay dos cosas que nunca haré en mi vida: componer una ópera y casarme”.

¿Por qué Brahms? Porque a su lado las cosas no son tan difíciles, y nos da tiempo de amar.

2 ¿Por qué Chaikovski?

Porque no existe compositor cuya música nos seduzca como la suya y nos lleve de la mano por las regiones más profundas del alma humana.

Porque una vez que se escucha su música, ninguna otra es capaz de sustituirla en el recuerdo de las emociones.

Porque Chaikovski va de un extremo a otro, y lo mismo nos sacude el corazón que acaso nos deja indiferentes, como un río constituido por tramos de inusitada belleza y otros apagados y reiterativos.

Porque vio en la vida la auténtica enseñanza. Compositor genial y atormentado, su especialidad era guardar silencio, ocultarse de las miradas y las habladurías. Y esto se refleja en su música, cuyas melodías nos acarician con la sabiduría de quien habrá de dejarnos.

Porque su música nos envuelve en un manto de sentimientos que van de la ternura al arrebato. Pocos compositores nos permiten asomarnos dentro de nosotros mismos como Piotr Ilich Chaikovski.

Porque no dudó en abrazar la muerte cuando creyó que era el momento justo. Quizá por esa sabiduría, su música nos hace reflexionar sobre los avatares de la existencia. No es fácil llegar a este punto, en que destino y condición humana se funden. Con su música, Chaikovski nos revela partes ignotas de nuestro ser.

3 ¿Por qué Chopin?

Porque Chopin constituye una de las esencias más puras de la música.

Porque la vida lo fue llevando por un camino donde no cabía nada ni nadie más que la música. Su misión parecía ser la de limpiar el arte del sonido de todo lo que para él no significaba más que suntuosidad, y quedarse con la pureza.

Porque Chopin hizo del piano un sitio sagrado, por encima de cualquier otro instrumento o dotación. Por eso pasó de largo ante otras ofertas musicales. Nada de sinfonías, escasísima música de cámara, nula obra sacra. El piano era el interlocutor ideal, y pensar en cualquier otro medio para tocar el fondo era poco menos que inusitado.

Porque Chopin encarna la leyenda. Si los grandes genios son proclives a engendrar mitos, Chopin va más allá. Al igual que Paganini y Liszt, su sola presencia era motivo para que la epifanía corriera de boca en boca.

Porque sin su aportación el piano no sería el instrumento paradójicamente íntimo y majestuoso que es hoy. Y porque sin su música, la humanidad desconocería esa hazaña musical de comprimir en unos cuantos segundos toda la emoción de una obra portentosa.

Eusebio Ruvalcaba • eusebius1951@yahoo.com.mx