Revelaciones

  • 2009-10-24•Antesala

Una noche en la que muñecas de tela desfilaban frente a mí. Así recuerdo mi encuentro con Leonora Carrington en 1979. Un encuentro maravilloso en el que me mostró las muñecas (verdaderos personajes) que ella misma hacía, casi siempre, en el trayecto de sus viajes en tren. Viajes —me contaba— que deseaba interminables, infinitos, en los que leía, bordaba y cosía…

Rogelio Cuéllar