De galán a escultor

  • 2009-10-17•Artes plásticas

José Emilio y Cristina Pacheco.
José Emilio y Cristina Pacheco. Foto: Fondo de Cultura Económica

En junio de este año el Fondo de Cultura Económica lanzó una campaña de reactivación de venta de libros y actividades culturales en general, según anunció entonces su director Joaquín Díez-Canedo debido al descenso en las ventas de libros, 25 por ciento, consecuencia del cierre de lugares públicos en el DF cuando se anunció la epidemia de influenza. Pocos meses después, con la crisis económica ya aceptada en México, los lectores de una de sus sucursales, el Centro Cultural Bella Época de la colonia Condesa, comenzamos a notar deficiencias en la oferta de libros. Consecuencia, a su vez, de otra epidemia mucho más grave y dañina: el recorte presupuestal a la cultura.

El tema de hoy es la política cultural en materia de exposiciones en el Bella Época. La galería Luis Cardoza y Aragón se caracteriza por una política errática. Algunos recordarán que cuando se inauguró dicho centro cultural hace dos años, la primera exhibición se dedicó a Vlady (1920-2005), artista ruso-mexicano. Así se cumplió dignamente con el objetivo de un centro cultural que alberga a la librería Rosario Castellanos, una de las mayores en América Latina, con 250 mil libros en exhibición. Lo mismo ocurrió con la muestra de papalotes diseñados por Francisco Toledo y hechos en el Taller Arte Papel Oaxaca. Además de las exposiciones individuales —por artistas consolidados, de media carrera, principiantes e incluso diletantes sin intención estética— se han realizado muestras interesantes como “La DiFerencia en la mirada”, con 40 ilustraciones de libros para niños seleccionadas por especialistas en un concurso del FCE, o “Rojo 1815 en traslación”, con el arte editorial de Christian Hugo Martín, responsable de diseño de Ediciones Sígueme, casa abocada a temas humanistas.

Hace unos años el filósofo y antropólogo Néstor García Canclini anticipaba que el mayor riesgo de la época no es la imposición de una cultura homogénea o global. No. El peligro es que “la gestión [cultural], cada vez más concentrada en los mercados, empobreciera las opciones de los públicos”. El científico social, como se ha referido a sí mismo, hablaba sobre realidades complejas de la economía global en relación a la cultura. El texto se llamaba “Todos tienen cultura: ¿Quiénes pueden desarrollarla?”. Su reflexión puede aplicarse también a la última exposición de la galería Luis Cardoza y Aragón, “Plata y bronce” del actor retirado Carlos Piñar, nacido en 1945 y muy conocido por el público masivo de cine y televisión de los años sesenta, setenta y ochenta. Hace no mucho la revista Casas & Gente tituló un texto sobre su obra de esta manera: “Carlos Piñar, de galán a escultor”.

Una respuesta a la pregunta de García Canclini es que tienen la obligación de desarrollar la cultura tanto el Estado como las instituciones privadas. En el caso del FCE, como en el de todas las instituciones públicas, su deber, lo sabe todo el mundo, es cuidar la política cultural, que en materia de exposiciones se está volviendo endeble. Hace tiempo que quería escribir sobre la galería del Bella Época no porque su programación sea reiteradamente deficiente sino por su calidad irregular, por los saltos que da de un autor a otro. En julio pasado se inauguró una muy digna exposición-homenaje a José Emilio Pacheco con motivo de sus 70 años y por eso no se entiende que se decida presentar una muestra como la de Piñar, con

todo y vitrina de joyería de autor, destinada a cumplir con un mercado más propio de edificios lujosos de Reforma. El ahora escultor lleva varios años exponiendo en un circuito comercial que nada tiene que ver con los objetivos del FCE. Y la verdad es que no recuerdo haber visto una exposición tan claramente mercantil y mala, grotesca incluso por las dos piezas centrales en azul y rojo que se colocaron en el centro de la sala. ¿Qué hacen estas 21 esculturas en un centro cultural como el Bella Época? Es un lugar común decirlo, lo sé, pero su presencia es una falta de respeto total a la inteligencia del público. Tampoco aporta nada a los jóvenes que podrían desarrollar su sensibilidad a las prácticas artísticas de nuestro tiempo.

Octubre 7-noviembre 8
Carlos Piñar
“Plata y bronce”. Escultura
Librería Rosario Castellanos, Centro Cultural Bella Época, FCE
Tamaulipas 202. Col. Condesa

Néstor García Canclini en la red:
Artículo “Para un diccionario herético de estudios culturales”:
http://www.fractal.com.mx/F18cancl.html

Magali Tercero • http://magalitercero.arteven.com\