Escolios
Traven: la misteriosa desaparición del realismo
2009-10-17•Antesala
Quizá con justificación, B. Traven no gozó de las certificaciones de la crítica especializada; sin embargo, por diversas razones, me ha tocado frecuentar recientemente su obra y encuentro, más allá de las grietas del tiempo y las limitaciones de una literatura a veces demasiado urgida de conciencia, a un escritor con diversos matices, capaz de explorar las pasiones y ambiciones (El tesoro de la Sierra Madre); de cultivar el realismo de denuncia (La rebelión de los colgados) o de realizar parábolas (“Macario”). En su tiempo, Traven fue un autor muy leído y traducido, con una popularidad aderezada por su aura de misterio (las propias razones de su velamiento son enigmáticas y lo mismo pueden responder a la leyenda de que era un hombre perseguido por su pasado activista, que a la convicción literaria de que el escritor es menos importante que la escritura). Hay un complejo juego de personalidades y muda de identidades detrás del pseudónimo de Traven (Ret Marut, Traven Torsvan, Hal Croves) y también de historias más o menos desaforadas, como que era descendiente ilegítimo del Kaiser o que era un sobrenaturalmente longevo Jack London, quien había fraguado su desaparición para renacer en otra personalidad. Pero si Traven es único en su misterio, es tópico en cuanto a sus motivaciones y a su relación con México. Hay en Traven, quien haya sido, esa fascinación por lo originario, lo primitivo y lo mágico, que en la primera mitad del siglo pasado invadió a tantos intelectuales desencantados de Occidente y los hizo concebir en México, y en otros espacios considerados exóticos, un territorio abierto a las distintas posibilidades, desde la experimentación esotérica y metafísica hasta la revolución social.
México aparece como tierra de promisión y remisión y atrae la atención de aventureros del espíritu, revolucionarios y hombres de estudios, que, más allá de la mitificación, hacen aportaciones invaluables a los estudios sociales o a la recuperación del pasado cultural y artístico del país. Traven es uno de estos espíritus progresistas que se refugió e inspiró en el paisaje físico y humano del México posrevolucionario y que exalta su lenguaje, sus costumbres y su cultura más arraigada, y más despreciada, la de los indios. Cierto, Traven no es un virtuoso del estilo y sus tramas y personajes a ratos son esquemáticos, sin embargo, posee poder de penetración psicológica, momentos insuperables de tensión, dramatismo y hasta poesía. Por lo demás, sus fuentes no provienen del panteón contemporáneo ahora establecido, escribe al margen de las vanguardias y sus influencias más poderosas provienen de fuentes políticas y de corrientes de literatura social europea y americanas hoy olvidadas. Y ese es otro enigma: esta gran tradición a la que pertenece Traven (y de la que abreva, en parte, Rulfo) se ha desvanecido misteriosamente en el canon y la memoria editorial contemporánea.






