Sí, don Pepe: es esperpéntico

La historia en breve

Ciro Gómez Leyva

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  • 2009-10-16•Al Frente

En su comentario de radio, don Pepe Fonseca adjetivó con severidad el acuerdo del pleno de ministros de la Suprema Corte sobre los hechos del segundo semestre de 2006 en la ciudad de Oaxaca: “Es esperpéntico”.

Por lo perfilado en la votación de ayer, los ministros no vieron en aquellos hechos una insurrección de la APPO, ni consideraron que el entonces presidente Fox tuviera responsabilidad en que el desgobierno y las vejaciones crecieran al punto que lo hicieron.

¿Qué lectura se puede hacer de esas premisas? ¿Que la APPO fue un movimiento social desvalido? ¿Qué el Presidente de la República es sólo responsable de la hacienda pública y la política exterior?

El acuerdo de la Corte, hasta donde entiendo, exime a Fox porque, como si fuera un burócrata común y corriente, se quedó esperando un oficio del gobernador Ulises Ruiz para mandar refuerzos.

Ulises Ruiz intentó en junio de ese 2006 resolver el asunto con la policía y fracasó. Desde entonces, fue un gobernador errante al que la APPO le tomaba las oficinas. Pasaban los días y las barricadas se multiplicaban. Se multiplicaba la violencia y el hostigamiento a ciudadanos y comerciantes. Pero para Los Pinos, y aquí lo dijimos varias veces, la consigna parecía ser: “¡Que se joda Oaxaca!”

No fue sino hasta el domingo 29 de octubre cuando Fox decidió enviar a la PFP. Para finales de noviembre, con relativa facilidad y prácticamente sin bajas, la ciudad de Oaxaca estaba recuperada.

¿Por qué Fox no tomó antes esa decisión? Don Pepe propone: “Intervino hasta que Felipe Calderón le exigió que no le legara el conflicto: Fox abandono a su suerte a Oaxaca durante seis meses”.

Pero para la Corte, Fox fue una suerte de Nobel de la Paz. Sí, don Pepe: es esperpéntico.

gomezleyva@milenio.com