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Daptnhe Cuevas y Orfe Castillo

A pesar de la reforma electoral la presencia de mujeres en San Lázaro podría disminuir a 26%

En ocho estados de la República ninguna mujer resultó electa por el principio de mayoría relativa en los pasados comicios locales en esas entidades.
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  • 2009-10-12•Todas

Orfe Castillo.
Orfe Castillo. Fotos: Mónica González

Con todo y la reforma electoral que estipuló en 40 por ciento la representatividad de las mujeres en el Congreso de la Unión, la flamante LX Legislatura de la Cámara de Diputados apenas logró 28 por ciento de presencia femenina (tan sólo dos puntos porcentuales más en comparación con la anterior Legislatura), la cual podría reducirse aún más si se les concede la licencia a las legisladoras que solicitaron el trámite (bautizadas como “Juanitas”) para ceder su curul a un suplente varón.

La situación es “de alerta y sumamente preocupante”, coinciden Daptnhe Cuevas y Orfe Castillo, directora y enlace con la sociedad civil, respectivamente, de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, agrupación ciudadana que da seguimiento a la discusión legislativa en temas de género.

Números rojos

Daptnhe Cuevas, integrante de Consorcio desde 1999 y secretaria técnica de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados de 2002 a 2003, hace el desglose del número de mujeres que integran la nueva Legislatura.

Explica que por la vía de mayoría relativa —que son electas por el voto directo— apenas llegó 17 por ciento de legisladoras (52 diputadas de un total de 300 curules que se eligen por este principio).

“La vez pasada (en 2006), por esa misma vía de elección había llegado 16.2 por ciento de mujeres; ahí es donde te das cuenta de que no hubo ningún salto cuantitativo”, lamenta la feminista con licenciatura en Psicología Social por la UAM.

Asimismo, expone que en ocho estados de la República (Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Durango y Zacatecas) ninguna mujer resultó electa por el principio de mayoría relativa en los pasados comicios locales en esas entidades.

Además, abunda, en 11 estados del país sólo se eligió a una mujer, mientras que el Distrito Federal, con seis legisladoras, es la entidad con la más alta elección directa de mujeres, a pesar de que la capital tiene 27 distritos electorales federales.

Vía plurinominal

A pesar del negro panorama, Daptnhe destaca que las candidatas a diputadas federales fueron favorecidas por la vía de la representación proporcional (o plurinominal), toda vez que, subraya, “los partidos estuvieron obligados en esta ocasión a que (en sus listas de candidaturas) por cada bloque de cinco tenían que colocar por lo menos dos de sexo distinto, en este caso por lo menos dos mujeres, y aquí sí lo respetaron los partidos políticos”.

En ese tenor, la activista destaca el avance de la presencia femenina por la vía plurinominal. Señala que de los 200 diputados de representación proporcional que llegaron a la Cámara, 44 por ciento son mujeres, esto es, 88 legisladoras.

“Ahí sí puedes ver el 40 por ciento. Este porcentaje es el que salva el porcentaje global; al sumar las que llegaron por ambas vías te da que el total de mujeres que llegaron a la Cámara de Diputados es 140, que representa el 28 por ciento y está muy lejos del 40, pero no es el 17 por ciento”, aclara.

Prosigue la también experta en Derecho Parlamentario: “(Los partidos) no tenían manera de escaparse, porque la ley maneja por separado el cumplimiento de las cuotas: las que son de mayoría relativa deben ser el 40 por ciento y la lista proporcional debe ser dos de cada cinco, pero resulta que en el caso de mayoría relativa los partidos pueden no cumplir con esta ley si las candidaturas resultan de una elección interna; entonces todos los partidos disfrazan de democrática la elección y simple y llanamente no cumplen con el 40 por ciento requerido, y el IFE les aceptó así las listas”.

La simulación de siempre

Sin embargo, Cuevas advierte que el 28 por ciento total de presencia femenina en San Lázaro corre el grave riesgo de disminuir al 26 por ciento (cifra de la pasada Legislatura) en caso de que se les conceda licencia a las diputadas plurinominales que tienen a varones como suplentes.

“Quienes han solicitado la licencia para retirarse del cargo son ocho, quedarían 132 mujeres y el porcentaje volvería a bajar a 26 por ciento, que es exactamente el mismo porcentaje de mujeres que llegó por ambas vías en la elección pasada (2006)”, explica.

Igualmente, Daptnhe —quien tiene más de 15 años de militancia feminista— critica severamente a partidos como Acción Nacional por no haber colocado una sola candidata en territorios seguros de ganar, como Baja California, y por el contrario postular a muchas mujeres en estados sin posibilidad alguna, como Guerrero.

“Los partidos hacen un cálculo muy preciso y no se arriesgan a colocar mujeres en los lugares en donde tienen el voto seguro, porque ahí pueden poner simio y la gente vota simio”, expresa con molestia la activista.

Abunda: “En este asunto de la representación, las mujeres todavía no son una opción para el electorado, porque simple y llanamente los partidos no las están colocando como candidatas. Los partidos cumplieron las cuotas de manera muy pensada y muy equilibrada, y lo volvieron hacer como lo han hecho desde que las cuotas existen, y no sólo en México sino en la mayoría de los países de América Latina. Donde no tienen voto duro, donde los partidos saben que van a perder porque ahí nadie vota por ellos, ahí es donde las mujeres sí pueden ser candidatas, es decir, sólo cumplen de manera simulada”.

Las “Juanitas”

Por su parte, Orfe Castillo, responsable en Consorcio de la vinculación con grupos civiles, observa que no hay una correspondencia entre el esfuerzo que representó la reforma electoral, que permitió pasar de 30 a 40 por ciento en la cuota de género, con su resultado final.

“Es un síntoma de alerta, una señal preocupante. Además se suma la solicitud de licencia que hicieran un conjunto de diputadas del Partido Verde, Partido del Trabajo, PRD y PRI, que ya habíamos anticipado porque fueron licencias absolutamente anunciadas”, afirma quien fue directora de Consorcio hasta enero de 2007.

“Es muy claro que los partidos políticos siguen sin cumplir la ley en su forma y en su fondo, que no hay un compromiso como lo expresa la propia ley y como debería corresponder a un proceso de verdadera democracia y profundización en ampliar el perfil de la representación (política)”.

Sobre las “Juanitas” (en alusión al delegado electo en Iztapalapa, Rafael Acosta “Juanito”, quien se comprometió a ceder su cargo a Clara Brugada), Daptnhe Cuevas sostiene que forman parte de un bloque de diputadas que además de no tener ninguna trayectoria política o social, incorporan como suplentes a personajes que son “viejos lobos de mar” de los partidos políticos.

Aclara que el problema no es que estas mujeres no tengan trayectoria en la vida pública, sino que esa no participación venga acompañada de que los suplentes son personajes muy fuertes de los partidos.

“Una de ellas se llama Katia Garza y el suplente es su marido (Guillermo Cueva Sada), quien era regidor del Partido Verde en Nuevo León; es decir, él si tiene una trayectoria partidaria. Otra de las que se va del Verde, su suplente es quien representa al partido ante el IFE aquí en el Distrito Federal”.

Menciona que entre los casos más notables están los del PRI: “Yulma Rocha, que sí tiene una trayectoria previa, solicita licencia, y es porque su suplente (Guillermo Raúl Ruiz de Teresa) es uno de los personajes más importantes de la CNOP”.

Casos “absurdos”

Daptnhe recuerda que también hay casos insólitos de entre las “Juanitas” que están en espera de obtener licencia. “Hay un caso súper absurdo. Cuando dimos a conocer la lista de las diputadas que nosotras identificamos con ese riesgo (de pedir licencia), fueron a entrevistar a una de ellas y le dijeron: ‘oiga, pues aquí dice que usted también va a solicitar licencia’, y ella respondió ‘si el partido me lo pide así lo voy hacer’. La cosa es que su suplente es el líder de los pepenadores de Santa Catarina y él ya tiene instalada su oficina en San Lázaro hasta con sus fotos, y ella ni siquiera ha solicitado licencia”.

Orfe Castillo también se indigna y menciona el caso de la diputada del PVEM Laura Elena Ledesma Romo, quien fue candidata plurinominal sin tener trayectoria política o social y su suplente es Maximino Alejandro Fernández Ávila, ex diputado federal y gerente de la empresa Espectáculos y Deportes Mexicanos.

Orfe lamenta que era “muy anunciado” que el PVEM iba a usar la cuota de género como mecanismo para hacer llegar a sus verdaderos candidatos.

Maribel Ezeta Salcedo —explica Castillo— es otra de las diputadas del Verde que pidió licencia: “Sin ninguna trayectoria, es hermana de su suplente; es realmente increíble el cinismo”.

Clanes familiares y políticos

Daptnhe señala que Consorcio tiene plenamente comprobado que en el caso del PVEM los suplentes de las “Juanitas” “son los maridos, los hermanos o los primos”. Mientras que en el PRI los suplentes “son los jefes”.

“En el caso tanto del Verde como del Panal, quienes son sustitutos de las mujeres que solicitan licencia —o que identificamos en riesgo de solicitarla— son gente muy cercana a Enrique Peña Nieto (gobernador del Estado de México), o familiares de priistas como el hijo de Alfredo del Mazo, quien es suplente de una legisladora del Panal que solicitó licencia”.

Daptnhe Cuevas.
Daptnhe Cuevas.

Por su parte, Orfe enfatiza que Consorcio está muy al pendiente de la diputada perredista María Guadalupe Silerio, quien podría pedir licencia para beneficiar a su suplente Marco Cruz Martínez, uno de los líderes del PRD en Durango.

En lo que califica como un caso “muy interesante”, Castillo narra que en un primer momento Marco Cruz impuso la candidatura de su esposa, pero fue rechazada por las militantes del PRD. Después se logró que Silerio fuera candidata con una mujer como suplente, pero de último minuto el representante del sol azteca ante el IFE pidió cambio de suplente y colocó a Cruz Martínez.

“Es una serie de estratagemas que al final vuelve a colocar a este personaje, que desde el inicio intentó manipular. Es un caso que está bajo nuestra lupa ciudadana”, subraya Orfe.

Esperanza

No obstante, Castillo apunta que Consorcio está en espera de que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados realice una profunda reflexión y haga uso de sus atributos legales y políticos para que las legisladoras no renuncien.

Sin embargo no es muy optimista: “Estamos ciertas de que será inevitable en algunos casos; hay muchos otros casos que seguramente están esperando la resolución y que a partir de lo que suceda actuarán; no solamente estas solicitudes que ya se presentaron están en proceso, sabemos que hay muchos otros casos de mujeres que ya habían pactado políticamente para dejar el cargo, y esto es absolutamente preocupante”.

Con todo, Orfe resalta que la propia Cámara haya detenido el proceso de solicitud de licencia, lo cual atribuye a una mayor conciencia social sobre la importancia de la igualdad de género. “En la Legislatura pasada también se denunciaron (las solicitudes de licencia de diputadas), pero fueron notas aisladas, no fue un tema de la agenda nacional, (pero) si revisas los diarios de ese día, es impresionante que fue ocho columnas en varios; bueno, ya hasta tienen un sobrenombre y eso es un síntoma muy claro de la importancia del tema en este país”.

Las aliadas

Daptnhe Cuevas y Orfe Castillo también celebran la llegada a San Lázaro de diputadas que tienen la visión de construir política legislativa para la igualdad de género.

Entre ellas mencionan a la académica Teresa Incháustegui, quien —explican— tiene una trayectoria y vínculo con el movimiento de mujeres desde hace muchos años. Otra mujer también muy destacada, aseveran, es Enoé Uranga, autora intelectual de la Ley de Sociedades de Convivencia en el Distrito Federal. Ambas, Incháustegui y Uranga, son candidatas externas del PRD

Asimismo, las dirigentes de Consorcio destacan a la petista Laura Itzel Castillo, las priistas Claudia Ruiz Massieu, Marcela Guerra, Diva Adamira Gastélum (presidenta de la Comisión de Equidad en la LVIII Legislatura), Estela Ponce (ex dirigente del Organismo Nacional de Mujeres Priistas) y Cristina Díaz, así como la panista Kenia López, quien fue asesora de Patricia Garduño en la Asamblea Legislativa del DF.

La paridad, el gran reto

Orfe Castillo lo tiene muy claro: el movimiento de mujeres en México debe seguir pugnando por construir una democracia paritaria. “El déficit democrático que significa la ausencia de mujeres en la representación de los órganos de elección realmente se ha saldado de manera contundente. La democracia es un sistema de representación y la representación humana está básicamente dividida en dos sexos”, argumenta.

Prosigue: “Esta mixtura —como le llama Silvana Garcinky, la filósofa y teórica política francesa de la paridad— implica que en cualquier lugar del mundo donde haya humanos hay dos (mujeres y hombres); (…) esa mixtura debería de estar representada en los órganos de elección y hacia allá debemos dirigirnos”.

En ese sentido, Castillo considera que no puede tratarse de procesos paulatinos, toda vez que “han resultado insuficientes, muy deficitarios en sus mecanismos concretos a la hora de llevarse a cabo”.

“Es muy claro que la construcción de la vida política del país y de gran parte del mundo ha sido masculina y no tiene que ver con criterios de méritos. Hay un tema mucho más complejo que las feministas nos hemos encargado de desentrañar desde todos los puntos de vista: el tema del género es un tema transversal; no hay una vida ajena a las diferencias sexuales, las desigualdades las vivimos todas las mujeres por el hecho de serlo y saldar esta deuda democrática requiere de una reforma electoral que transite por todos los espacios de la vida política y de una voluntad de los actores que logre que tengamos un sistema de representación paritario de la mixtura que representa la humanidad, es decir, de hombres y mujeres”, concluye Orfe.

Cristina Renaud y Rafael Maya