Claudia Vacquerie y Gabriela Cervantes
Avon les abrió las puertas del mundo empresarial
2009-10-12•Todas
Al dejar mi trabajo padecí una fuerte depresión, estaba encerrada entre cuatro paredes. Ya no veía a gente adulta y nada más me dedicaba a mis hijos y hablar su lenguaje. Llegó esta oportunidad y no me animé por la misma depresión, pero desde mi interior dije: adelante, me hace falta.”
Es la voz de Gabriela Cervantes Guillén, profesionista que encontró en la empresa Avon una alternativa de servicio que le aporta ingresos, relaciones con personas de diversos intereses y estratos sociales, además de un negocio en el cual los productos “se venden solos”.
Desde amas de casa hasta profesionistas de diversos ámbitos, Avon ha representado, para distintas clases de mujeres, la oportunidad de probarse en áreas que les habían resultado vedadas, ya fuera por ideas erróneas respecto a las ventas o bien porque nunca se habían interesado en el multinivel. Los logros van desde la obtención de independencia económica hasta viajes a Europa y lugares paradisíacos, como Cancún.
Egresada del Instituto Politécnico Nacional, Gabriela es licenciada en Administración Industrial, y durante años laboró en empresas privadas. Cuando se casó nacieron sus hijos (uno de cinco y otro de cuatro años) y decidió dejar su desarrollo profesional para cuidarlos, lo cual le aportó muchas satisfacciones familiares, pero la alejó de la autosuficiencia a la cual estaba acostumbrada.
El caso de Claudia Vacquerie González, primera Empresaria ejecutiva de Avon en Latinoamérica, es otro ejemplo. Ella, con cinco años en la compañía, en sólo 24 meses alcanzó el nombramiento señalado, que es el máximo nivel en liderazgo en la empresa.
Claudia ingresó porque una cuñada la invitó a vender estos productos. Fue muy constante en su empleo anterior, en el cual perseveró durante diez años, hasta llegar a ser Coordinadora de Ventas de tinas de hidromasaje, pero el fallecimiento de sus padres, además de la pena, le ocasionó una severa complicación, porque sus progenitores se encargaban cuidar a su hijo de cuatro años, y a su niña recién nacida.
“Avon llamó a mi puerta”
Emisaria de Avon desde hace año y medio, Gabriela dice divertida: “Literalmente, llegó a tocar a la puerta de mi casa una representante y yo no tenía el propósito de aceptar su invitación para vender los productos o formar parte de la compañía y hacer mi propio negocio”. Fue por ello que solamente aceptó revisar la folletería, sin animarse a ingresar, porque no se consideraba “buena para vender”.
No obstante, convencida por la calidad de los productos, decidió inscribirse y ahora explica que “pertenecer a Avon me brinda la oportunidad de trabajar sin descuidar a mis hijos y darles todo el tiempo que necesitan a esa edad, además de que yo manejo mi tiempo, mi espacio, mis clientes y eso me ha ayudado mucho”, sin contar con la parte emocional, ya que terminó con la severa depresión que la aquejaba.
Se convenció de que era fácil realizar este negocio porque “llevé los folletos a la escuela de mis hijos y la gente se acercó de inmediato para ver quién vendía Avon. El producto se vende solito, yo no lo ofrezco. En muchos casos ya lo conocen bien.
“A mis vecinas también les ofrezco y les han gustado mucho los lápices labiales, algunas ya conocen las fragancias, y quienes no, las prueban. Yo vi esa facilidad y me llegan solitos los clientes.”
La licenciada en Administración Industrial manifiesta su contento con lo que ha obtenido hasta el momento, con base en las horas que le entrega a la venta, aunque reconoce que si desea incrementar sus ingresos debe tener más clientes.
En ese sentido, indica, Avon es una compañía que aporta retos, ya que “puedes marcarte objetivos y alcanzarlos. Me encantaría crecer en Avon. Ahora ya me gusta el área de ventas y comparto esta actividad con la atención a mis hijos, que están chiquitos. Más adelante tengo la visión de crecer, tener gente a mi cargo, capacitar, y Avon me apoya en ese sentido. Tú puedes crecer hasta donde quieras.
Los desafíos
Cuando Claudia decidió renunciar a su trabajo como Coordinadora de Ventas, la invitaron a vender Avon, y en esta empresa “se fue dando el desarrollo y después me estimularon para llevar adelante una sección, luego un grupo de representantes, con lo cual se empezaron a dar más avances.
“Después nació el Modelo Comercial de Liderazgo, entro a éste, lo empiezo a llevar a cabo, poco a poco fui alcanzando los niveles que me marcaban y ahora soy Empresaria Ejecutiva.”
Claudia expone que el modelo mencionado “consiste en tener una red, es decir, representantes como una familia en que yo soy la mamá y debo tener hijas, nietas, bisnietas. Así se gana una comisión sobre toda esta red que se va formando. De esto hace cuatro años y realmente me ha traído muchas satisfacciones”.En la red de Claudia hay ahora alrededor de 340 representantes entre “hijas, nietas y bisnietas”, todas en el Distrito Federal, y uno de sus grandes retos es irme extendiendo más.
“Tengo muchas satisfacciones con el sistema multinivel, que me ha permitido conocer muchas cosas, superarme; he realizado viajes a Cancún, España y Portugal, representando a Avon de México en el sistema de multinivel. Son satisfacciones muy gratas que nunca imaginé alcanzar.
“Esto es lo interesante de Avon: que una va descubriendo las capacidades que tiene y ni siquiera se imagina, como ayudar a otras personas a que se superen, porque ésa es la meta: invitar a mujeres a que sean representantes, tengan su propio negocio, organicen su tiempo. Hay profesionistas que son representantes de Avon, amas de casa, porque es para todos los niveles sociales.
Tiempo para el negocio y la familia
Ahora que su hijo tiene diez años y la pequeña cinco, Claudia asegura que puede combinar muy bien su tiempo con ellos. Hay personas que se confunden y creen que es mayor la atención que da a sus hijos, “pero nada más hay que saber cómo administrar el tiempo, porque me puedo dar el lujo de llevar a mis pequeños a la escuela, ir por ellos, estar en eventos especiales para los que muchas veces en un trabajo fijo o en una oficina hay que solicitar permiso y no es fácil obtenerlo”.
Ahora siempre se halla presente en los momentos que considera importantes para sus hijos y puede darse tiempo para aprovechar los incentivos que le ofrece Avon. “El reto que tengo —señala— es llegar a la máxima altura en el sistema multinivel, invitar a más representantes a que gocen de los beneficios que yo tengo, ayudarlas a descubrir su interior, porque ni una misma se imagina lo que puede hacer, y por supuesto extenderme.
“Estoy trabajando básicamente en Tultitlán y Coacalco, Estado de México, pero deseo extenderme a toda el área metropolitana y después, a futuro, a otros estados de la República. Mi zona de trabajo es todo el país.”
A lo largo de los años que lleva en este sistema de multinivel, Claudia ha recibido y aprovechado las herramientas necesarias para aprender “y veo resultados fantásticos. “Invito a las mujeres —dice con una abierta sonrisa— a que no se limiten, porque cualquier persona tiene capacidad para vender, aunque muchas veces piensen lo contrario. Una nunca sabe para qué sirve si no lo intenta o prueba en diferentes ámbitos.
“Realmente me gustaría invitar a todas las mujeres que nos lean, que se comuniquen con una representante Avon, a la lada 01 800 que tenemos para que alguna representante las visite y les suceda como a Gaby, que a lo mejor en primera instancia no quería, pero nosotros hacemos una buena labor de convencimiento.”






