Amplio reconocimiento a María Elena Chapa por su trabajo en el Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León
Con elementos que le dieron relevancia nacional e internacional, además de la presencia de hombres y mujeres significativos por su compromiso con la equidad de género, María Elena Chapa Hernández rindió su último informe como presidenta del Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León, el pasado 26 de agosto.
Acompañada por mujeres emblemáticas como Martha Lamas, compañeras de la lucha legislativa como Rocío García Gaytán, y el gobernador saliente, José Natividad González Parás, hizo un recuento de su labor con las voces de la peruana Tania Libertad y el nicaragüense Hernaldo Zúñiga como fondo, en un evento que se llevó a cabo en el Teatro de la Ciudad de Monterrey.
Las palabras de algunas de sus compañeras de camino, como la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Rocío García Gaytán, definieron el trabajo de Chapa Hernández. En el recuento de García Gaytán, la institución que presidió María Elena Chapa ha significado una esperanza para miles de nuevoleonesas y es un anhelo de cambio, de transformación que María Elena, durante estos seis años, ha sabido transmitir gracias al apoyo del gobernador saliente, Natividad González Parás. Enfatizó que con un presupuesto total de 137 millones de pesos y un equipo de trabajo bastante reducido hubo muchos logros. Inició la lista con la publicación de 35 libros, 20 números de la revista Violeta, carteles, 90 mil discos, 90 mil folletos de Nacer con equidad, cuatro mil discos de Crecer con equidad, trípticos, la fundación de comités, “siempre con el afán de llegar a la gente a enterarlos de todas estas problemáticas de las mujeres en el estado”. Aseguró que las investigaciones de género que se han hecho en el instituto son realmente importantes y podrían convertirse en las nuevas políticas públicas hacia las mujeres. Recordó que el instituto tuvo espacios en radio, televisión y otros medios y acumuló mil 88 horas aire en radio y televisión, editó 37 videos y se instruyó a 212 mil 545 personas, entre hombres y mujeres, en las aéreas de equidad de género, capacitación política, poder y liderazgo.
Las voces de amigas y amigos, compañeras y compañeros del largo camino recorrido en años de lucha apenas comenzaban a escucharse en el Teatro de la Ciudad ese mediodía regiomontano, en el cual se escuchó la petición de la presidenta del Instituto Nacional de la Mujer, Rocío García Gaytán, para que Chapa Hernández permanezca en el cargo.
“Yo a veces me pregunto que cuando alguien hace bien el trabajo, responde con hechos, con transparencia —cuestionó García Gaytán— ¿por qué quitarla, para qué volver a empezar? Yo sé que no me corresponde, ni me estoy entrometiendo en las decisiones de otro estado, pero un trabajo que lleva tan buen ritmo, que ha tenido tantos resultados… Si yo fuera la gobernadora electa, no me desharía de ella”.
Hernaldo Zúñiga y Tania Libertad
Los asistentes escucharon a una de las amigas de la presidenta del instituto estatal, Tania Libertad, interpretar “Gracias a la vida”, “Concierto para una voz” y, a capella y sin micrófono, “Alfonsina y el mar”. Por su parte, Hernaldo Zúñiga cantó piezas que resaltaron el significado del informe: “Mira arriba”, “Siempre”, “Aún te quiero” y “No tengo más patria que tu corazón”. Adriana Ortiz Ortega, catedrática bilingüe en política comparada, sistemas de gobierno, instituciones, procesos políticos, participación ciudadana, teoría política contemporánea con énfasis en el género, sintetizó en cuatro factores la labor de Chapa Hernández: la capacidad indudable del instituto para consensar agendas, a lo cual contribuye, estimó, la trayectoria de Chapa Hernández como legisladora, consejera de la Comisión Nacional de las Mujeres, pensadora, filósofa y maestra.
El segundo, consideró, se suma a ese capital político y humano y fue el apoyo político del gobernador González Parás. El tercero está en la capacidad de Chapa para “la formación de un equipo profesional, ampliamente capacitado, que ha marcado pautas en el tema”. Y el cuarto fue “la formación de un Consejo Consultivo con amplia representación de los sectores social, de gobierno y empresarial. Gracias a todo esto, concluyó, se han podido aterrizar políticas que atienden y entienden a las mujeres.
Comparó: “de los 32 estados de la República solamente 17 cuentan con página web, de éstos solamente 15 enlistan sus publicaciones y únicamente tres tienen más de diez libros publicados”.
Chapa Hernández, nacida en Doctor González, Nuevo León, el 19 de abril de 1944, egresada de la Escuela Normal Miguel F. Martínez, licenciada en Filosofía, con maestrías en Filosofía y Recursos Humanos por la Universidad Autónoma de Nuevo León, se definió a sí misma “fría como el acero —Margaret Tatcher— y en otras una llorona desconsolada cuando me relatan episodios de violencia. A veces creo que soy una activista atrevida y transgresora y en otras una furiosa disciplinada”.
Por su parte, Martha Lamas, en su intervención se hizo notar como conocedora de la trayectoria de Chapa, y recalcó que ésta “ha destacado por su labor intensa, apasionada como ella misma, por difundir, capacitar, establecer un giro político distinto, crítico, pluralista, humanitario desde las instancias que ha ocupado, y sobre todo ha sido una abierta defensora del derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, dentro de la más respetable tradición liberal.
“Chapa cree que nadie puede imponer a otro sus valores ni sus convicciones, al igual que nadie puede exigir que las leyes otorguen alguna preferencia a ciertos credos o castiguen a quienes no comparten determinados preceptos religiosos. María Elena Chapa no ha temido entrarle a un tema complejo como el de la despenalización del aborto, en torno al cual entretejen cuestiones fundamentales de la condición humana, la justicia, la democracia y la libertad. “Ella ha sido una clara defensora del aborto como un último recurso y es también la artífice de que en el estado de Nuevo León haya fallado esta campaña absurda por consagrar una vida abstracta desde el momento de la concepción. Por cierto, qué alegría comprobar también el talante liberal de Natividad González Parás. Agradezco al gobernador por este reciente veto a una ley retrógrada que va en contra de la libertad y los derechos de las mujeres”.
La describió como “acosada por la derecha y maltratada por los medios conservadores”, pero María Elena se ha sostenido congruente y radicalmente feminista.
Lección política
“La lección política que nos ha dado —agregó Lamas— no es nada comparada con la lección de solidaridad entre mujeres, de la que ella es ejemplo. Ha dedicado su generosidad, inteligencia y energía a construir una red nacional de aliadas de todos los colores y sabores, por eso estamos aquí un amplio espectro de mujeres que la queremos y respetamos. Ella está convencida de que las mujeres tenemos un trecho que caminar juntas, antes de que nuestras diferencias políticas nos separen.
“Así ha logrado tender puentes entre mujeres de posiciones políticas distintas, de adscripciones partidarias diferentes. Por eso tiene amigas que la seguimos desde hace muchísimos años, aunque a veces entre nosotras tenemos nuestras diferencias. Como no quiero abrumarlos con elogios a Chapa por su valentía, lucidez e inteligencia política, sólo quiero recordarle dos cosas: que en la vida una cosecha lo que sembró y ella va a cosechar mucho; la otra es que hoy somos muchas, muchísimas las feministas que además de admirarla y quererla la queremos clonar y llevárnosla a nuestros lugares.
“Se crearon a raíz de las diversas propuestas 26 reformas en nuestras legislaciones, tanto penal como civil, en que se busca que la equidad sea el baluarte para que las mujeres sigan trabajando en nuestro entorno; entre éstas se determinó que la violencia es un delito grave. Toda mujer que sufra violencia ya no deberá seguir bajo los lazos de su verdugo, se perseguirá de oficio.
“Han sido capacitados 9 mil 997 funcionarios por el Instituto Nuevoleonense de las mujeres”, concluyó la luchadora feminista.
El gobernador saliente, por su parte, aseveró que en Nuevo León se creó, “con convicción, un Instituto Estatal de las Mujeres y pusimos voluntad política, tesis clara de lo que pretendíamos, plan estratégico de acción, fortaleza institucional y sobre todo logramos esto, que fue providencial y muy valioso para Nuevo León: un liderazgo excepcional en la presidencia de esta institución en el estado, con la participación de María Elena Chapa”.
Expresó su reconocimiento a Rocío García Gaytán, de quien dijo: “Me consta el trabajo que este instituto ha realizado y de la forma como en Nuevo León hemos tenido el apoyo solidario de esta institución nacional”.
El presupuesto del instituto, consideró González Parás, “se finca más en el valor de sus gentes que en los recursos modestos que recibe, que son desde luego muy superiores a los que antes se destinaban en el estado a estas causas.
“Ha sido posible que se sumen también presupuestos importantes de otras instituciones gubernamentales para lograr que la visión y los objetivos del Instituto Estatal de las Mujeres puedan concretarse en los ámbitos de seguridad, de procuración de justicia, de impartición de justicia, educación, salud, desarrollo social y apoyo a grupos vulnerables, entre otros sectores donde la visión de género y el presupuesto de género han estado presentes.
La presidenta del Inmujeres
Rocío García Gaytán rememoró: “Conocí a María Elena justo cuando estaba a punto de aprobarse la ley que creó el Instituto Nacional de las Mujeres. Estábamos metidas en una discusión bastante fuerte de la Comisión. Era el año 2000, las cosas habían cambiado, y me acuerdo de que la ley decía, en una de las tres iniciativas que había: ‘El Instituto Nacional tendrá que ser ocupado por alguien que tenga experiencia en el gobierno federal’. Obviamente eso era un obstáculo, porque las únicas que habían tenido experiencia en el gobierno federal, obviamente eran de un solo partido, y nos salimos María Elena y yo a fumarnos un cigarro y resolvimos que podíamos avanzar en la construcción del instituto, y como ven, nadie sabe para quién trabaja, y ahora me toca estar al frente.
“Ha sido realmente gratificante y enriquecedor. Antes de estar yo al frente del Instituto Nacional, casi en el mismo tiempo me tocó construir el instituto en Jalisco, y todos esos años estuvimos compartiendo experiencias, incluso hicimos algunos trabajos conjuntos, ediciones. Para mí nunca hubo ningún obstáculo para trabajar con María Elena como compañera y, por supuesto, como presidenta del instituto lo único que he recibido es respeto, institucionalismo, pero sobre todo su amistad”.
La anfitriona apuntó: “Rindo cuentas porque me otorgaron la confianza, que para mí tiene un gran valor. Recurrí al talento para que se sumaran a las tareas y nos acompañaron hombres y mujeres de amplia solvencia profesional. La primera sorprendida fui yo, en plena diversidad y pluralidad nos respondieron. Como dice Mario Benedetti: es mejor construir puentes que muros, porque si construyes puentes llegas a la otra orilla. Oír, leer a las y los expertos me resulta delicioso”.
Esta mujer, que ha publicado importantes obras de educación y humanidades, así como un gran número de artículos y ensayos relacionados con la política actual y la problemática de las mujeres contemporáneas, dijo: “Me entra la ansiedad cuando termino el día y no he avanzado, luego con las sonrisas de mi nieta y mi nieto se me olvidan todas las angustias. Soy como muchas mujeres y me sorprende lo que oigo y leo de mi persona”.
En una entrevista con Chapa Hernández que se publicó en este espacio, ella señaló, interrogada respecto al problema más difícil que ha enfrentado en estos seis años, que éste fue “la resistencia y la apatía”, que deben vencerse para generar conciencia “en jueces, magistrados, ministerios públicos, policías… a todos los que hemos capacitado, más de dos mil funcionarios públicos, de decirles: ¡espéreme!, las mujeres somos importantes, somos la mitad del estado, o un poco más, queremos estar en las decisiones”.


