La selección y la pantalla del gobierno
Pelotazos
Roberto Velázquez Bolio
El escritor francés Emile Herzog escribió que jamás debería repetirse una afirmación malévola sin verificar su contenido… “Aunque entonces nunca se hablaría de nada”, remató. En ese tenor se murmura que el gobierno federal aprovechó la euforia de la noche del sábado (por la calificación a la Copa del Mundo de la selección nacional de futbol) para ejecutar la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Jamás habrá un funcionario que salga a confirmar que se planeó la movilización de la Policía Federal Preventiva mientras millones de mexicanos festejaban. Pero el futbol, en particular la selección, y sobre todo cuando se trata de un Mundial, da para cualquier especulación. Ya cuenta con tanto poder, que se puede considerar, al menos en la cabeza de muchos, como una factible pantalla para un extremo, histórico, movimiento del gobierno.
Con ese tamaño, con esa importancia, se convierte en una herramienta estratégica. Es un gran negocio y se ha posicionado con poderes mágicos sobre esa cosa gelatinosa y abstracta que llaman el “ánimo nacional”… Tendría que ser un poquito mejor. Ganarle a El Salvador, a Trinidad, a Honduras es poco para la reacción que genera. Para ser, de verdad una tapadera digna, habría que ganarle a Brasil, Italia o Alemania.


