NEGOCIOS

Alternativa financiera para mujeres zapotecas

La tasa de recuperación de Bancomunidad tiende a ser del 100%, dado el compromiso que se genera al interior de las “colmenas”.
  • 2009-10-09•Mundo Indígena

Además de ser un espacio para fomentar el ahorro, las colmenas establecen vínculos comunitarios importantes.
Además de ser un espacio para fomentar el ahorro, las colmenas establecen vínculos comunitarios importantes.

El Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl A.C., es una organización con sede en Zimatlán de Álvarez, Oaxaca. Entre otros, lleva a cabo proyectos de producción e industrialización de amaranto, captación y uso del agua, cultivo de peces, reforestación, educación y comunicación. En 2001 inició un programa denominado Bancomunidad, un sistema de microcréditos para mujeres pobres que opera por niveles de financiamiento según capacidades de ahorro y pago. Mujeres de muy modestos recursos pueden así tener acceso a créditos que la banca privada no proporciona. El programa sigue la metodología paradigmática el Grameen Bank de Bangladesh, creada por el premio Nobel de la Paz 2006 Muhammad Yunus, adaptada a la cultura indígena local.

Las mujeres de Bancomunidad se organizan en grupos denominados “colmenas”. Actualmente operan 85 colmenas formadas por más de dos mil mujeres de 30 comunidades. Cada colmena está integrada por seis grupos de cinco socias del mismo barrio o comunidad, buscando con ello que la base para el funcionamiento del sistema sea la confianza y el conocimiento mutuos.

Cada colmena realiza una reunión semanal de una hora que empieza siempre con puntualidad; se pasa lista y se lee la relatoría de la reunión anterior. Después, se abordan diversos temas relacionados con la equidad de género, la salud, la violencia familiar, el maltrato, la menopausia, el cultivo y consumo del amaranto, la drogadicción, las elecciones, etcétera. Los temas son elegidos y expuestos libremente por cada grupo de mujeres que constituye la colmena. Ocasionalmente Centéotl establece vínculos con otras organizaciones civiles para apoyar estos espacios de capacitación con temas tales como participación ciudadana y capacitación electoral. Al respecto, una beneficiaria de Bancomunidad comentó:

“También, dentro de todos esos temas tuvimos la capacitación cuando se acercaban las elecciones para presidente de México. Se nos habló de qué desempeño tienen el presidente, los diputados, los senadores. Más que nada fue información. Nos hablaron también, no con el fin de decirnos por quiénes íbamos a votar, sino... que nosotros tenemos que decidir por quién y no que se nos imponga la decisión.”

Antes de finalizar la reunión la representante de cada grupo realiza con la promotora de Centéotl las operaciones de pago de créditos y ahorro. Mientras estas operaciones se realizan las mujeres, de manera muy libre, intercambian información, examinan formas de resolver situaciones problemáticas y comparten sus conocimientos. En esos momentos se abre un espacio de socialización en el que las mujeres platican cómo les va con sus hijos, con su marido o simplemente cuentan llenas de gusto lo gratificante que es salir de paseo a otra comunidad.

Por último, la promotora somete a la consideración de la colmena la autorización de nuevos créditos. Una de las beneficiarias entrevistadas dijo: “Aquí todas somos líderes, ninguna es más que otra. La promotora cumple con su función, pero ella no toma decisiones por sí sola. Es la asamblea la que toma las decisiones”. Es importante consignar que la tasa de recuperación del sistema de Bancomunidad tiende a ser del 100%, dada la disciplina, la responsabilidad y el compromiso que se genera al interior de las colmenas.

El sistema de ahorro y crédito de las colmenas brinda más beneficios que cualquier otra caja de ahorro o crédito comercial de la zona. Los montos de crédito empiezan en el nivel uno, que corresponde a mil pesos, pagaderos con una cuota semanal de 50 pesos. Los préstamos aumentan en función del cumplimiento previo y alcanzan los cinco mil pesos como máximo, aunque las mujeres pueden solicitar más si así lo desean. Además del pago obligatorio existe un esquema de ahorro voluntario, con el cual se crea un fondo que se utiliza cuando alguna de las beneficiarias no puede cubrir lo que le corresponde.

Las mujeres usan los créditos para establecer pequeños negocios.
Las mujeres usan los créditos para establecer pequeños negocios. Fotos: Cortesía Centéotl

Cada una de las participantes elige libremente en qué “proyecto productivo” va a emplear el dinero. No existen restricciones ni condiciones para ello. Para ingresar a una colmena no hay más requisitos que cumplir puntualmente con los pagos y aceptar la responsabilidad con el grupo, es decir, que cada grupo de cinco personas asuma el compromiso de todas, en cuanto al cumplimiento en los pagos. De este modo, el riesgo del crédito se socializa o internaliza por parte de la colmena.

La modalidad que asegura el uso adecuado del recurso es que la colmena supervisa que el dinero efectivamente se ejerza en la actividad o iniciativa para la que fue solicitado. Los créditos se han empleado en muy diversos proyectos: elaboración y venta de nicoatole, engorda de marranos, producción de cerámica, elaboración de queso, herramientas para consolidar talleres familiares, mercancía para tiendas de abarrotes, producción de flores, compra y venta de cosméticos o ropa, entre otros.

Con el programa de Bancomunidad también se busca fortalecer la capacidad de gestión de las mujeres. Las actividades les permiten descubrir y reconocer sus cualidades para el desarrollo de proyectos productivos y, al mismo tiempo, encuentran estímulos para el ejercicio de sus derechos; con ello las participantes elevan su autoestima. Para ellas es muy importante manejar su propio dinero.

Las colmenas no son sólamente un espacio en el que se fomenta el ahorro; también se estimula el intercambio de conocimientos y experiencias, se afirma la dignidad de la mujer y se pasan buenos momentos; en nuestras visitas observamos que en las colmenas de Santa María Coyotepec y San Pablo Huixtepec la risa estuvo presente en buena parte de las reuniones. La convivencia es agradable y genera muchas simpatías entre las participantes.

Otro detalle interesante en esta última comunidad es que, al no llegar la promotora de Centéotl debido a un grave problema personal, la reunión empezó en punto de la hora señalada y fluyó sin ninguna dificultad. Esto muestra el grado de organización e independencia logrado por esta colmena.

Todas las mujeres que participan en Bancomunidad se reúnen anualmente para reflexionar sobre sus acciones y retroalimentarse. Valoran el trabajo realizado, ubican posibles problemas y plantean alternativas de solución. Bancomunidad no es solamente un sistema de microcréditos sino un espacio en donde las mujeres conviven, aprenden unas de otras, construyen propuestas para dar solución a los problemas que enfrentan en su vida cotidiana, desarrollan capacidades para llevar a cabo proyectos productivos, revaloran su lugar dentro de la familia al tener y manejar sus propios recursos económicos y establecen lazos de solidaridad con su colmena y su comunidad.

Al parecer, parte del éxito del Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl se debe a puntos tales como los siguientes: todos los miembros de la organización son de la región; la constancia de Centéotl, al llevar más de cinco lustros trabajando en la Sierra Sur y los Valles Centrales le ha permitido profundizar en la problemática local (un estudio realizado por el Centro de Encuentros y Diálogos Interculturales reveló que, en los últimos 15 años, Centéotl es la única organización civil de Oaxaca que no ha cambiado de región para continuar trabajando); el compromiso social de los promotores se refleja en el trabajo cotidiano; la capacitación permanente y la innovación metodológica son constantes.

Por supuesto, son muchas otras cosas las que han permitido que Centéotl sea reconocida como una organización exitosa y goce de gran prestigio en Oaxaca. En este sentido, el amor al trabajo por los más pobres ha sido fundamental.

Carlos Plascencia Fabila