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Vivió un millón de años antes que Lucy, pesaba 50 kilos y medía 1.20 metros

Ardi, la homínida que cambiará la historia

Su descubrimiento pone en tela de juicio lo que se sabía sobre la evolución humana
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  • 2009-10-02•Tendencias

Gráfica: Mariano Espinosa

Uno de los primeros antepasados comunes del hombre y los chimpancés fue el Ardipithecus ramidus, un homínido que vivió hace 4.4 millones de años en la actual Etiopía, revela una edición especial de la revista Science.

Ese homínido, apodado Ardi, vivió más de un millón de años antes que Lucy, el Australopithecus afarensis del que se conservan partes de un esqueleto femenino.

Los informes de Science describen el ambiente en que vivió Ardi, sus partes anatómicas específicas y analizan las implicaciones que tiene su descubrimiento en lo que se sabe hasta ahora de la evolución humana.

“Estos fósiles son mucho más importantes que Lucy”, dijo Alan Walker, de la Universidad Estatal de Pennsylvania. “La razón es que cuando Lucy fue hallada, ya conocíamos casi todo sobre el Australopithecus de fósiles hallados en los 40. Estos fósiles son de una criatura totalmente desconocida, y son mucho más extraños y primitivos que Australopithecus”.

“Este es uno de los descubrimientos más importantes para el estudio de la evolución humana”, dijo David Pilbeam, curador de paleoantropología del Museo Peabody de Arqueología y Etnología, de la Universidad de Harvard.

El descubrimiento revela la biología de las primeras etapas de la evolución humana mejor que cualquier otro hasta la fecha, aseguró el geólogo estadunidense Giday WoldeGabriel, que encabezó el análisis de lavas y cenizas que fecharon los restos fosilizados.

Ahora se cree que en realidad el más antiguo antepasado común de humanos y chimpancés vivió hace más de seis millones, y aunque Ardi no es el último, sí comparte muchas características con ambos primates.

Mediante el análisis de huesos del cráneo, dientes, pelvis, manos y pies hallados en sedimentos del noreste de Etiopía, los científicos determinaron que Ardi fue una mujer que pesaba unos 50 kilogramos y medía 1.20 metros.

Los restos óseos de Lucy se hallaron en 1974 a unos 60 kilómetros del sitio donde sería descubierto Ardi por un grupo internacional de paleontólogos.

Según WoldeGabriel, el hallazgo de Ardi aporta nuevas pistas acerca de la evolución de los homínidos, es decir hombres, chimpancés, gorilas y orangutanes, a partir de un ancestro común.

Hasta ahora los científicos suponían que chimpancés, gorilas y otros monos africanos modernos conservaban muchas de las características del último antepasado que compartían con los seres humanos.

Se creía que ese último ancestro era más chimpancé que ser humano, adaptado para vivir en la copa de los árboles y caminar sobre los nudillos cuando estaba en tierra firme. Pero el análisis de los restos de Ardipithecus ramidus pone en duda esa suposición.

Según los científicos, Ardi vivía en un ambiente boscoso y subía a los árboles sobre sus cuatro extremidades, como otros primates del Mioceno. Pero en tierra caminaba erguida sobre sus dos piernas sin apoyarse en los nudillos. Además al parecer Ardi no pasaba mucho tiempo en los árboles.

Por otra parte, el descubrimiento de los restos fósiles sugiere que los homínidos y los monos africanos parecen haber seguido rumbos evolutivos diferentes y ya no se puede considerar que los chimpancés sean representantes de nuestro último antepasado común.

C. Owen Lovejoy, uno de los autores principales, dijo que Ardi echa por la ventana las ideas sobre la sabana como fuente del caminar erecto y sobre un ancestro parecido a un chimpancé.

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Detalles

• Los científicos recolectaron más de 150 mil especímenes que incluían desde huesos de homínido, de elefante, de pájaro, hasta polen y semillas. “Recolectamos todo”, dijo Tim White, de Berkeley.

• En cuanto a restos de Ardipithecus ramidus, hallaron más de 100 piezas que pertenecieron a 36 o más individuos. “Ardi” era conocido como el ejemplar ARA-VP-6/500.

• El primer hallazgo fue un molar superior que halló Gen Suwa en 1992. Pero Tim White logró mantener gran silencio sobre el hallazgo durante los largos años de análisis.

Washington • Agencias