Los siete tendrían que renunciar hoy mismo
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
No es que un tribunal haya revocado la sentencia de otro. No. Es que las decisiones consecutivas del Instituto Electoral del DF y el Tribunal Electoral capitalino en los casos de Miguel Hidalgo y Cuajimalpa fueron una atrocidad. Por eso, si existiera el decoro, siete funcionarios tendrían que renunciar a sus cargos hoy mismo.
Los consejeros del Instituto:
Claudia Zavala (presidenta),
Yolanda León,
Gustavo Anzaldo, y
Néstor Vargas.
Y los magistrados del Tribunal:
Adolfo Riva Palacio (presidente),
Alejandro Delint, y
Darío Velasco.
Son los siete que votaron para que los candidatos de oposición en el perredista Distrito Federal, los panistas Demetrio Sodi y Carlos Orvañanos, que ganaron con ventajas de seis y ocho puntos, respectivamente, perdieran en la mesa por “rebasar los topes de campaña”. Para ello sumaron facturas inexistentes y prorratearon gastos con una arbitrariedad pocas veces vista, incluso en el país de la arbitrariedad. Atroz.
No hay sorpresa, pues, en la resolución expedita y unánime del Tribunal Federal Electoral que revocó la decisión de los siete con estos argumentos: violaron los principios de legalidad, seguridad jurídica y condiciones de la investigación; no respetaron los plazos, requirieron información no prevista, en fin: el desaseo total.
Siete que insultaron a un electorado que votó claramente por Sodi y Orvañanos. Y que agredieron el sentido común. Una indecencia. ¿Qué credibilidad, qué imagen tienen ahora Zavala, León, Anzaldo, Vargas, Riva Palacio, Delint y Velasco? ¿Algo más que marionetas de Marcelo Ebrard?
Por decoro, tendrían que irse. Pero el decoro, lo hemos confirmado una y otra vez, no es moneda de curso en la política mexicana.


