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Se prevé que la sugerencia del Doctor Muerte generará temblores políticos

Adultos mayores abogan a favor del suicidio asistido

Crece la demanda por morir voluntariamente, al tiempo que la gente se avejenta
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  • 2009-09-28•Tendencias

Philip Nitschke promueve un kit para fallecer con dignidad a base de  medicamentos de prueba
Philip Nitschke promueve un kit para fallecer con dignidad a base de medicamentos de prueba Foto: Stefan Wermut / Reuters

Solía ser un tema relacionado sólo con los enfermos terminales, pero ahora, a medida que las poblaciones del mundo envejecen, los gobiernos se ven enfrentados cada vez más a la idea tabú de morir como algo que las personas pueden hacer voluntariamente.

“La demanda por la opción, o de la práctica, está creciendo rápidamente”, dijo el doctor Philip Nitschke, de 61 años, fundador y director del grupo pro eutanasia Exit International.

Este médico —apodado Doctor Muerte por su labor con el suicidio— viaja por el orbe para enseñar la forma de terminar con sus vidas de manera segura con un kit de suicidio a base de medicamentos de prueba.

“Muy pocos lo llevarán a cabo, pero casi todas las personas de 75 años que conozco ahora ven una ventaja en tener su propia botella de Nembutal en el armario como póliza de seguro, en caso que algo salga mal”, dijo Nitschke, refiriéndose al barbitúrico usado como sedante.

La de Nitschke es una posición extrema, pero a medida que la proporción de gente mayor aumenta rápidamente en países como Estados Unidos, Australia, Japón, Alemania y Gran Bretaña, la sugerencia de una opción para morir con dignidad podría generar temblores políticos.

Repleto de advertencias éticas —en torno a la posibilidad de que familias u organizaciones puedan alentar a los ancianos o enfermos a terminar con sus vidas— el tema del suicidio asistido ingresó a la fuerza entre las prioridades de la agenda política de Gran Bretaña.

Si bien el suicidio asistido es legal en Suiza y el suicidio asistido por un médico —en el que un doctor receta una dosis letal que el paciente podría elegir tomar— también en los estados de Washington y Oregon, así como en Luxemburgo y Holanda, en Gran Bretaña ayudar a alguien a suicidarse es un crimen con una pena máxima de 14 años.

Angelika Elliot, de 61 años, dijo que su esposo “no podía esperar”. Cuando el doctor John Elliot, de 79 años y quien sufría de cáncer de hueso, no pudo tolerar más el dolor diario, pareció la mejor opción.

“Cuando la persona que se ama está sufriendo, uno tiene que ayudarlo”, dijo Elliot. Esta diseñadora austríaca, quien acompañó a su esposo desde Australia para terminar con su vida en la organización Dignitas en Suiza, considera que los gobiernos de todo el mundo deberían legalizar el suicidio asistido.

Londres • Reuters