Inicio

online

El gran mito de la pobreza en México

Cubículo Estratégico

Carlos Mota

  • Enviar Nota
  • Imprimir
  • 2009-09-25•Al Frente

Hoy cualquiera es experto en impuestos. Basta con sentarse en un café con cualquier pretencioso para que le receten a uno largos minutos de explicaciones sobre por qué la nueva contribución contra la pobreza es un IVA disfrazado, o cómo se compara nuestro ISR con el de otros países. A los más insufribles, aunque se les explique que el IDE es acreditable, siguen espetando que ahora nos cobrarán 3 por ciento por depositar en efectivo a los mismos que ya pagamos impuestos. They simply don’t get it.

Pero de este problema tiene mucha culpa el gobierno, que a poco más de dos semanas de haber lanzado su paquete económico no ha sabido ni podido construir el “caso mediático” que convenza hasta al primate con el IQ más bajo de las bondades de estas reformas.

Los políticos hablan de “eficiencia recaudatoria”; “efecto redistributivo”; “créditos fiscales”; “regímenes especiales”; “consolidación”; “exenciones”; y “base gravable”; entre otros temas. Pero ni las abuelitas ni los diputados comprenden a cabalidad de lo que se opina… y sería tan simple que el gobierno construyera un caso mediático, como esos que fabricaba Carlos Salinas, encendiendo un foco para simbolizar el arribo de la energía eléctrica al Valle de Chalco. Con una imagen simple y mediáticamente acogedora, a todos los mexicanos les quedaba claro por qué era importante llevar luz a ese lugar.

El gobierno trató de ser creativo al etiquetar el nuevo impuesto con el destino del combate a la pobreza. No obstante, la pobreza es un concepto grisáceo que a la ciudadanía ya no le queda claro. Un dato es contundente: el INEGI reporta que 93.2 por ciento de los hogares del país tenían televisión en el año 2008. Luego uno escucha a Gustavo Cantú, de Nextel, diciendo que hay 60 millones de celulares circulando en el país y que el impuesto de 4 por ciento le pegará a gente de todos los niveles socioeconómicos. ¿No que somos pobres?

Si hasta los pobres tienen tele y hablan por celular, ¿por qué no podrían pagar dos centavos más por cada peso que gastan? Es más, ser pobre será muy rentable en 2010, pues cuando paguen un peso de contribución a su pobreza, recibirían diez —de acuerdo con Agustín Carstens—; o sea, tendrán un rendimiento de ¡900 por ciento!

motacarlos100@gmail.com