Guía visual
Gombrich vs la crítica pretenciosa
2009-09-19•Artes plásticas

La jerga pretenciosa y el falso sentimentalismo fueron los defectos de la crítica de arte más combatidos por Ernst H. Gombrich en su ya clásica Historia del arte, tal como lo dice en el prefacio de este libro con 16 reimpresiones y varias ediciones aumentadas desde 1950. Con la publicación de Story of art, su título original, Gombrich logró hacer un relato sobre el arte desde los comienzos de la humanidad. Ahí comenzó lo que él llamó su doble vida como divulgador de gran altura y ensayista rigurosamente académico, organizador de sesudos seminarios y conferenciante internacional. En español, imagino, la palabra “story” ha sido un problema para muchos traductores por una razón: Story of art nunca será lo mismo que History of art. “Mi ambición es explicar. Mi mayor deseo ha sido convertirme en un amable relator de la historia del arte”, afirmaba al final de sus días este erudito de talante humilde que prefirió pensarse como un historiador de la cultura. Para él, la mejor forma de introducir en el arte a los jóvenes era usando un lenguaje sencillo, “aun a riesgo de parecer un intruso o un profano en la materia”. Sus libros, entre ellos algunas obras maestras, contienen explicaciones directas, nacidas del más puro sentido común, sobre las soluciones de los artistas a problemas específicos. Conforme a los objetivos de la llamada “Escuela vienesa de historiadores de arte” en la que se formó, relató el arte como un científico, desmenuzando los porqués del surgimiento de cada estilo.
Gombrich (1909-2001) nació en Viena pero, por ser descendiente de judíos conversos, escapó a Londres durante la Segunda Guerra Mundial, ciudad donde lo acogió el Warburg Institute. En esta prestigiosa institución, uno de cuyos temas era lo simbólico en el arte renacentista (p.ej. Francis A. Yates), estaba prohibido escribir divulgación por lo que Gombrich, un artista de la alta divulgación, escribió su libro fuera de su horario de trabajo.
Más tarde la aceptación de la obra, traducida a unas veinte lenguas, sorprendió a la comunidad intelectual, donde se respetaba mucho al intelectual que era Gombrich. Aunque muchos estudiosos ingleses ignoraron su obra, ésta se colocó como obra central (la joven academia estadunidense lo incluyó en sus filas). También fue un poderoso estímulo para universitarios como Antony Gormley, escultor inglés cuyo trabajo puede verse hasta enero en San Ildefonso. En 1995, durante la extensa entrevista que le hizo Gombrich a Gormley, con esa magnífica humildad suya, el aún joven artista dijo —ante un consagrado excepcionalmente dispuesto a confrontar su visión sobre el quehacer de los artistas— que su libro lo hizo convertirse en escultor. En los noventa, según el diario inglés The Guardian, Gormley era el “escultor líder” de su país (traducido así suena un poco ridículo), además de un artista internacional relevante.
La estancia mexicana de Gormley, en 1990, para hacer Field, pieza célebre realizada en los modestos hornos de una familia de artesanos de Cholula, la menciona esta cronista en el sitio Arteven.com (“Gabriel Orozco: mis manos son mi corazón”). Entonces Orozco, ignorado en México pero comenzando a destacar en el extranjero, fue su asistente personal. Volviendo a aquella legendaria entrevista —la mejor que he leído—, debe decirse que Gombrich creía que Gormley no sólo surgía de la tradición del arte sino la continuaba brillantemente. Está en www.antonygormley.com, en la sección “Media”. Lo asombroso era, según se dijo en los diarios, la apertura del venerable Gombrich ante el ímpetu joven de un artista muy alejado de su generación.
Cuando Gombrich murió en 2001, Gormley declaró: “El gran regalo que nos dio fue hacer comprensible para todos el proceso vivo del arte. En lugar de una historia seca de la cultura, nos hizo ver el arte —la experiencia de la percepción— como una aventura intensamente humana. Su Historia del arte se basa en este pensamiento avasallador: ‘No existe, en realidad, el arte como tal. Sólo existen los artistas’. Comparado con teóricos recientes [Derrida, Baudrillard…] es tan refrescante porque es un humanista. Ve el arte como parte de la historia del hombre, y por eso su Historia... fue tan atractiva”. En resumidas, cuentas Gombrich transformó la visión del arte. Nada más.
Centenario de E.H. Gombrich (1909-2001)
Octubre 2-3, 2009.
Coloquio “Historia del arte en Viena. 1854-1938”.
University of Glasgow.
Escriba a: r.woodfield@arthist.arts.gla.ac.uk.
En la red:
The Gombrich Archive:
www.gombrich.co.uk.
E.H. Gombrich entrevista a Antony Gormley
www.antonygormley.com






