Crean la Nueva Biblioteca del Niño Mexicano
2009-09-18•Cultura
Hace más de 100 años, Heriberto Frías tuvo la idea de escribir una serie de narraciones para niños con el nombre de Biblioteca del Niño Mexicano, acompañadas de grabados de José Guadalupe Posada.
Esa historia la conocía José Manuel Villalpando, quien al lado de Paola Morán se le ocurrió que podría replicarse ese esfuerzo en nuestro tiempo, como una herramienta para acercar los sucesos y los personajes a un mayor número de personas.
“La Biblioteca del Niño Mexicano”, cuenta Villalpando, coordinador ejecutivo para las Conmemoraciones de 2010, “era una muestra del arte editorial de aquel tiempo, de principios del siglo XX; un ejemplo también de la ciencia histórica y de su avance en aquellos años. Una muestra también del pomposo y elocuente estilo literario-retórico del propio Heriberto Frías.
“Sin embargo, el camino se bifurcó y en algún lado surgió un atasco: se había contactado a los escritores, se les había exigido el texto, y cuando se luchó para que la colección saliera se perdió la guerra presupuestal. No pudimos, pero nació la idea de hacerlo en forma de audiolibros y ponerlos a disposición de la gente a través de internet.”
Así es como surge la Nueva Biblioteca del Niño Mexicano —i0mpulsada por la Coordinación Ejecutiva, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Fondo de Cultura Económica—, conformada por 50 narraciones de alrededor de 17 minutos —la mitad dedicada a la Independencia y la otra mitad a la Revolución mexicana—, a cargo de escritores de ficción antes que por historiadores, “que dan una visión fresca, nueva.
“Como una expresión de la cultura mexicana, transmitida por un medio distinto y diferente al libro tradicional. Este es un producto para México: literario-histórico para los mexicanos del hoy y del mañana”, en palabras de José Manuel Villalpando.
El Fondo de Cultura Económica auxilió a través de la edición literaria de los textos y para verificar la certeza del dato histórico se recurrió a los especialistas del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, hasta construir 50 documentos “perfectos desde el punto de vista literario e histórico, con respeto a la interpretación personal de cada autor”.
Los audiolibros son gratuitos y están en formato mp3, lo que hace que puedan ser escuchados y descargados desde el portal www.audiolibros.bicentenario.gob.mx, o a través de las redes sociales.
Despertar la imaginación
Se trata de una oportunidad para compartir la historia de una manera agradable, a decir de Ana García Bergua, una de las autoras de la colección, alejada de la corriente “de la televisión que tantas veces aplana el interés por estos temas y los manda al gris desván de las obligaciones.
“Una gran parte de la historia está en el estudio, los descubrimientos, la interpretación, lo que se indaga y se deduce del pasado; pero otra parte está en la manera de contarla y existen cientos de formas de contar la historia, según los puntos de vista, las habilidades, las intenciones de cada narrador.”
Entre los autores de los textos se encuentran Ignacio Padilla, Alberto Chimal, David Martín del Campo, Mónica Lavin, Aline Petterson, Laura Emilia Pacheco, Jaime Alfonso Sandoval, Berta Hiriart o Bernardo Fernández.
“La colección es una pequeña gala de narrativa histórica, un deporte que en estas fechas se practicará en proporciones olímpicas, frente al público más exigente y sincero: ése que no aplaude por compromiso ni calienta el asiento por obligación.”
Durante el lanzamiento de la colección, Joaquín Díez-Canedo, director del Fondo de Cultura Económica, reconoció la importancia de ofrecer anécdotas, personajes, la época, como un medio “para despertar la imaginación de los niños, que ellos se conecten con episodios que para nosotros son fundamentales”.
El FCE, además, trabaja en la elaboración de los textos en formato HTTM, a fin de que también puedan ser descargados para su lectura.
Nadie sabe, nadie supo
- El coordinador ejecutivo para las Conmemoraciones de 2010, José Manuel Villalpando, aún no sabe en qué proporción descenderán los recursos para las celebraciones del próximo año: se trabaja con el patrimonio del Fideicomiso Público del Bicentenario, adscrito al Banco Nacional del Ejército y la Armada, “que al día de hoy es de mil 500 millones de pesos”.
“¿Qué otro proyecto hay en riesgo? Ninguno, tenemos todos los proyectos bajo un estricto control presupuestal, bajo una estricta posibilidad real de poderse ejecutar.
“Nosotros estamos conscientes de que el programa fundamental es el monumento conmemorativo, enseguida las celebraciones patrias y lo demás son productos que tienen un precio marginal.”
Villalpando señaló que aún no se conoce el costo del monumento conmemorativo, “está siendo considerado por dos empresas públicas constructoras”, como tampoco se sabe qué empresa será la encargada de los festejos, “pero al final de este mes y principios de octubre tendremos varias propuestas; ya elegiremos cuál es la más adecuada, tanto en términos de contenido cultural-histórico, como en términos presupuestales”.






