En correspondencia, los dejan subir a tanques
En el desfile, civiles vitorean y aplauden a soldados y marinos
2009-09-17•Política
Las Fuerzas Armadas vivieron un desfile militar distinto al de otros años, no sólo porque éste fue encabezado por mujeres, sino también porque miles de mexicanos vitorearon, aplaudieron y agradecieron el sacrificio que soldados y marinos realizan para devolver la paz a México, tras los embates del crimen organizado en algunas regiones del territorio nacional.
En correspondencia, los elementos castrenses permitieron a los miles de civiles, que presenciaron la parada con motivo del 199 aniversario del inicio de la Independencia, subir a tanques y helicópteros que fueron situados en la Plaza de la Constitución.
A lo largo de las avenidas Paseo de la Reforma, Madero, 20 de Noviembre, Pino Suárez, 5 de Mayo y en el Zócalo capitalino la población civil portó pancartas y vistió camisetas en las que se les rendía un “homenaje ciudadano a los héroes caídos por la seguridad de la Patria”, reconocimiento que fue preparado por 30 organizaciones, al que simplemente se denominó Movimiento Blanco.
Por la parte de atrás, las prendas de vestir llevaban la leyenda: “Un soldado en cada hijo te dio. Todos con el Ejército, el Ejército con la patria”.
La distribución de las playeras se realizó de las nueve de la mañana en tres puntos del recorrido del desfile: Zócalo, glorieta del Caballito y el Ángel de la Independencia.
Lo anterior motivó que algunos elementos castrenses dejaran de lado la postura que los caracteriza por la disciplina y agradecieran el apoyo.
Ése fue el preámbulo del desfile que encabezó el presidente Felipe Calderón, en el que participaron 12 mil 427 militares.
En punto de las 10 de la mañana, el titular del Ejecutivo, acompañado por los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, Guillermo Galván Galván y Francisco Saynez, respectivamente, salieron de Palacio Nacional a bordo de un vehículo militar tipo Hummer, para el pase de revista.
Cuando el vehículo tocó la plancha de la Plaza de la Constitución, seis aviones tipo jet de la Fuerza Aérea Mexicana sobrevolaron el punto (en dirección de sur a norte) sobre la avenida 20 de Noviembre.
Posteriormente, los contingentes de la Marina y del Ejército comenzaron abandonar la plaza para formar filas en Pino Suárez y 20 de Noviembre y empezar a marchar; al mismo tiempo desde dos helicópteros se lanzaban 24 paracaidistas que tenían como blanco el primer cuadro de la ciudad.
Uno de ellos se impactó contra una tanqueta debido al fuerte viento. Se golpeó la cabeza, no obstante, se levantó de inmediato para saludar al mandatario.
Los civiles se sorprendieron, ya que de manera repentina, de la parte trasera de la Catedral Metropolitana, arribaron tres helicópteros, dos tipo Black Hawk y un Panther, los cuales quedaron suspendidos en el aire por más de un minuto, a escasos 10 metros de la plancha de concreto del Zócalo y de frente a Palacio Nacional, para saludar a Felipe Calderón.
Tras su descenso, la plaza fue tomada por los civiles, quienes se instalaron en las aeronaves y en se subieron a las tanquetas que ahí fueron colocadas.
Ésa fue la señal para que las mujeres que integran las filas del Ejército y la Marina encabezaran el desfile militar, representando cada uno de los cuerpos, agrupamientos y escuelas de las Fuerzas Armadas.






