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La matrimonial

La historia en breve

Ciro Gómez Leyva

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  • 2009-09-09•Al Frente

La matrimonial, llamaban los amigos del viejo club de raqueta al tiro letal que, en un juego de dobles, pasa entre los dos rivales sin que ninguno pueda alcanzar la pelota. Tiro de precisión, ganador.

Ayer tuve oportunidad de desayunar con el secretario de Hacienda, Agustín Carstens. Compungido, hablaba de una “caída brutal de los ingresos del gobierno”, y de las medidas de contención y reducción del gasto. Puras tristezas.

Sacó entonces de la chistera el recurso que, según dijo, podría permitir que programas como Oportunidades tengan 50 por ciento más de presupuesto. Y muchas cosas más. Unos 70 mil millones de pesos frescos para el agobiado erario en 2010.

Es un IVA disfrazado, le dijimos. Sonrió, pero lo negó. El nuevo impuesto, su impuesto, de 2 por ciento. El impuesto del combate a la pobreza. Impuesto generalizado al consumo. Si uno compra una camisa de 100 pesos, paga además 15 de IVA y dos de combate a la pobreza: 117 pesos la cuenta. That’s it.

¿Es extensivo a alimentos y medicinas? Sí, dijo Carstens. Si uno pagaba 100 pesos por un analgésico, con el nuevo impuesto pagará 102. ¿Y qué garantiza que el dinero irá a los programas de pobreza? El secretario de Hacienda ya no fue tan certero. ¿Está planchado con el Congreso? Es una contribución en la lucha contra la pobreza, se limitó a responder.

Es la matrimonial para el PRI. Un tiro de precisión. Aprobarlo sería, dígase lo que se diga, validar a) el aumento disfrazado al IVA, y b) un impuesto a alimentos y medicinas, así sea de 2 por ciento. Oponerse sería bloquear dinero extraordinario para la lucha contra la pobreza.

Dígase lo que se diga, presidenta Paredes, diputado Rojas, senador Beltrones.

Comenzó la era de lo posible y lo deseable.

gomezleyva@milenio.com