Historias: Juan Carlos Meneses • Defensor de oficio en el Reclusorio Norte

“Al operador le arruinaron la vida”: abogado

Carlos Fernández Sánchez, con entonces 21 años, fue el conductor del tren que se impactó en 1975. Ilocalizable, un abogado, testigo del caso, dice que una comisión especial lo juzgó en apenas 10 días.
  • 2009-09-03•Ciudad

Una comisión especial formada por orden presidencial acabó con la vida de Carlos Fernández Sánchez, de 21 años, conductor del fatídico día del 20 de octubre de 1975 del tren número 10 del Sistema de Transporte Colectivo, mismo que se impactó en el tren 8 a la altura del Metro Viaducto de la Línea 2.

“Acabaron con él, al operador le destruyeron la vida…”, afirma Juan Carlos Meneses, quien en ese tiempo fue defensor de oficio en los juzgados del Reclusorio Norte.

El abogado, de 75 años, recuerda haber estado cerca de ese caso que le tocó defender a su colega Jesús Zamora Pierce, y es que su esposa le pedía a diario información.

Carlos Fernández Sánchez, tiene hoy cerca de 55 años de edad y se encuentra “desaparecido”. Hay quien lo ubica en alguna asociación de jubilados con que cuenta el sistema; sin embargo, no pudo ser localizado. Otros afirman que se fue a vivir a provincia, “después de que el sindicato no lo ayudó, lo dejó morir solo”.

En el área de Transportes Línea 2 del sindicato del STC, pocos saben del caso y los que lo recuerdan a retazos. “Estuvo preso en Lecumberri y después pasó al Reclusorio Norte, de donde salió por buena conducta; ha sido el accidente más costoso que ha habido…”, dice un hombre por el auricular la tarde del pasado viernes.

Todo ocurrió en el penúltimo año de la presidencia de Luís Echeverría Álvarez. Fue él quien ordenó la integración de una comisión especial para investigar el accidente. Y así fue, en cinco días ya tenían a un culpable.

“Todo se rompe por lo más delgado y el poder era así. No hubo tal investigación y todo se lo achacaron al operador; lo hundieron, fue el chivo expiatorio, el primero que encontraron en el camino”, dice el defensor de oficio jubilado.

Recuerda una declaración de éste, y, según él, fue la frase que lo hundió: “Fue la frase que esa comisión usó para hundirlo”. Ésta fue: “Yo vi el tren en Viaducto; el semáforo 1-2 me indicó rojo, quise frenar y no pude. El tren tendría que haberse frenado automáticamente, pero tampoco”.

Reflexiona: “Nunca se investigó el sistema de frenado de ese tren 10; no se investigó la sincronización de los semáforos, no se investigó nada y a los pocos días ya había un culpable: Carlos Fernández Sánchez”.

Adelante de los trenes 10 y 8, corría el tren 6 que había parado en varias ocasiones y en consecuencia paraba a los trenes que llevaba atrás. Su palanca de emergencia había sido accionada varias veces.

“¿Por qué paraba? nunca se dijo”, agrega el hombre que defendió casos parecidos. “Así era la justicia en México: chíngate a ese, después investigamos. Claro, nunca investigaban nada, pero ya se tenía al culpable”.

En otro momento de su declaración, parte de la cual se localiza en el Archivo General de la Nación, Fernández Sánchez afirma haber avanzado el tren que conducía, pues las luces de vía le franquearon el paso; fue al bajar una elevación que hay sobre Tlalpan, a la altura del Viaducto Miguel Alemán, donde se percata que en Viaducto estaba detenido el tren número 8. Pero ya era demasiado tarde, “la velocidad que llevaba impidió el frenado”.

Ese “error del conductor”, como fue calificado, le costó a éste casi 10 años en la cárcel de una sentencia de 14, pues de nada valieron las irregularidades denunciadas por su abogado.

“Le destruyeron la vida”, concluye el abogado.

Claves

Los inicios

• El proyecto original fue presentado por el ingeniero Bernardo Quintana en 1958, pero fue rechazado por el entonces regente Ernesto P. Uruchurtu al considerarlo muy caro.

• Un sexenio después, el mediador entre Francia y México para obtener un crédito y construir el Metro fue Alex Berger, amigo de Quintana y esposo de María Félix.

• De 1967 a 1972, durante la primera etapa de construcción del Sistema de Transporte Colectivo participaron 4 mil especialistas, 48 mil obreros, 4 mil técnicos y 3 mil administradores.

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Francisco Mejía