EU. ONG difunde fotos y videos con vejaciones a trabajadores
Escándalo en embajada estadunidense en Kabul
2009-09-03•Fronteras
La oficina del Inspector General del Departamento de Estado estadunidense decidió ayer abrir una investigación a la empresa contratista ArmorGroup, después de las denuncias realizadas por la organización independiente Project on Government Oversight (Proyecto por la Supervisión del Gobierno, POGO, en sus siglas en inglés), que hizo públicas fotos y videos de varios empleados de la embajada estadunidense en Afganistán en estado de embriaguez, semidesnudos y humillando a uno de los trabajadores de la delegación.
Según la ONG, estos contratistas privados pusieron en peligro la seguridad de la embajada, en unos momentos en que la violencia de la insurgencia talibán está en alza en el país. La organización acusó a ArmorGroup de no ofrecer el equipo apropiado para proteger la sede diplomática, de tener a empleados con exceso de trabajo por el escaso número de agentes y por llevar prostitutas a orgías. Este material ha sido enviado a la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton.
La empresa emplea a 450 agentes para garantizar la seguridad de la delegación diplomática estadunidense con un contrato de cinco años, extendido el pasado junio, con un costo para Washington de 189 millones de dólares. El diario The Washington Post reveló que POGO inició la investigación al recibir denuncias por vejaciones y novatadas de los mismos empleados de ArmorGroup.
Según el informe, fueron varias las ocasiones en que los guardas llevaron prostitutas a las instalaciones de Camp Sullivan, en la embajada, y se filmaron en videos mientras bebían alcohol parcialmente desnudos. Las denuncias hacen referencia también a los problemas de comunicación entre los empleados, muchos de los cuales tienen problemas para entender las órdenes de sus superiores estadunidenses al no hablar inglés. Uno de los agentes denunció a la ONG que sus superiores les forzaban a orinar sobre otros soldados y a realizar actividades denigrantes como beber alcohol de un vaso colocado entre las nalgas de otros compañeros o comer patatas fritas sobre sus cuerpos. “Las vejaciones son incesantes”, afirmó otro agente. Un empleado afgano de la cocina denunció que fue asaltado por cuatro soldados semidesnudos y ebrios, uno de ellos un supervisor, que le gritó “sólo eres bueno para coger”. “Me sentí demasiado intimidado para responder”, relató. Éstas son las últimas de una serie de acusaciones a contratistas privados de seguridad utilizados por EU para proteger sus instalaciones en Irak y Afganistán.






