Se redujeron 35 por ciento sus ventas los primeros tres meses de 2009

Sexto Piso celebra siete años de existencia

Editorialmente está consolidada, faltan pasos en lo financiero, dice uno de los socios.
  • 2009-09-03•Cultura

Felipe Rosete, uno de los cuatro socios del sello editorial.
Felipe Rosete, uno de los cuatro socios del sello editorial. Foto: Oswaldo Ramírez

Sexto Piso cumple siete años de existencia. El balance es positivo para un sello editorial que se inició como una aventura entre lectores y, a la par, amigos. En este periodo han publicado 92 títulos, 18 de ellos lograron convertirse en segundas ediciones y ya cuenta con un libro —El crepúsculo de la cultura americana, de Morris Berman— que alcanzó la tercera edición.

“En términos editoriales, de catálogo, desde hace un par de años te podría decir que está consolidado: está bastante identificado por la gente, por los medios, por la crítica y, sobre todo, por los lectores, pero financieramente aún nos hace falta dar ese pasito para que el proyecto marche solo y empiece a dejar algo de ganancia; no sé cuándo suceda eso, pero la sensación generalizada entre nosotros es que falta muy poco.”

Las palabras le pertenecen a Felipe Rosete, uno de los cuatro socios —Eduardo y Diego Rabasa, además de Francisco de la Mora, son los otros tres— de un proyecto editorial que ofrece un balance positivo de sus siete años de existencia, “porque de entrada seguimos aquí y, además, con muchas perspectivas”.

Al hacer una reflexión de lo realizado durante este tiempo, Felipe parte de una convicción: los libros de Sexto Piso no van a funcionar como los best sellers, no venderán 100 ejemplares al día —su título más vendido es La guerra de los mundos, con seis mil ejemplares, y eso que coincidió con el lanzamiento de la película—, pero está seguro de que hace falta muy poco para lograr un proyecto viable en lo financiero.

“El proyecto de nosotros y de muchas editoriales independientes es complicado, porque cada libro es un riesgo: cuando uno asume los costos de publicar un libro, que implica desde pagar los derechos de autor, mandarlo traducir —las traducciones son un 85 por ciento de nuestro catálogo—, corregirlo, el diseño editorial y de la portada o la impresión, todos se asumen a sabiendas de que puede funcionar o no.”

En el catálogo de Sexto Piso se encuentran clásicos como H. G. Wells, W. Somerset Maugham, Rudyard Kipling, Robert Musil o Thomas Mann; así como también autores contemporáneos como Robert M. Pirsig, Goran Petrovic, Milorad Pavic, Etgar Keret, Carmen Boullosa, Daniel Alarcón, Enrique Vila-Matas y Sergio González Rodríguez.

Iniciativas alternas

Si bien asumen la máxima de Roberto Calasso de que los tiempos en la industria editorial siempre son complicados, los primeros tres meses de 2009 resultaron bastante malos para Sexto Piso: se calcula una disminución de hasta 35 por ciento en sus ventas, aunque a partir de abril se comenzó a dar una gradual recuperación.

“Nosotros hemos tenido que buscarle y abrir distintos frentes: está el de la distribuidora, que abrimos hace un año, con la intención de obtener una cantidad de recursos para el proyecto, con la idea de difundir, además, libros afines a los nuestros; como parte de la distribuidora sacamos también la revista SP, que vende publicidad, de la cual esperamos no sólo que se pague la publicación, sino que quede un poco de margen para el proyecto en general.”

A dichas iniciativas se suma el Club del Libro, una propuesta que echaron a andar en julio pasado y que funciona a través de suscripciones: se paga una cuota de mil 500 pesos semestrales o 250 pesos mensuales, sobre el que ofrecen libros de Sexto Piso o de los sellos que distribuyen, ya sea elegidos por los mismos lectores o sugeridos por los miembros del equipo de la editorial. Hasta el momento ya cuenta con 80 socios.

“Son iniciativas que no nos van a sacar del problema, pero nos permiten torear la situación”, explica Felipe Rosete.

“Vivimos de esto, no de manera muy holgada, pero lo hacemos. Esa sería la ganancia. Lo principal es la satisfacción que nos deja cada libro: creemos mucho en el proyecto, sabemos que arriesgamos mucho, pero porque pensamos que a la larga van a salir bien. Sabemos que puede ser muy complicado y ya llevamos siete años, y no cualquiera lo logra.”

México. Jesús Alejo