Sin resguardo, obra mural de Chávez Morado en el DF

El pintor guanajuatense plasmó en los muros de la Ciudad de México obra que hasta ahora no está catalogada ni protegida, aunque según la Ley sobre Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos existen las condiciones para declararla patrimonio de la nación.
  • 2009-09-03•Cultura

Mural de José Chávez Morado en el Multifamiliar Doctores.
Mural de José Chávez Morado en el Multifamiliar Doctores. Foto: Samuel Mesinas

El concurrido Auditorio de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, la columna-fuente que invita a recorrer el Museo de Antropología e Historia; uno de los imponentes costados del edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ubicado en el cruce de Xola y Eje Central; el interior del Hospital de Especialidades Siglo XXI; la marquesina de los laboratorios Ciba-Geigy sobre la calzada de Tlalpan; la fachada del Multifamiliar Doctores, ubicada en la calle Dr. Andrade y Dr. Lavista, son algunos de los muros donde José Chávez Morado (Silao, Guanajuato, 1909-2002) plasmó el vertiginoso cambio al que era sometida la antigua ciudad colonial en la primera mitad de la centuria pasada.

La Ciudad de México transpira la obra del muralista: está presente lo mismo en un patio lleno de niños que en la mítica historia de la llegada de los primeros habitantes mexicas y los peculiares personajes que empujan el llamado “progreso” de la capital del país. Imágenes tatuadas sobre piedras, edificios y mosaicos de cristal.

“Cuando la ciudad comenzó a llenarse de andamios, el que más la representó fue José Chávez Morado en dibujos, grabados, pinturas y murales”, recuerda la crítica de arte Raquel Tibol, autora de dos libros acerca de la fecunda obra del muralista, titulados Imágenes de identidad mexicana y Apuntes de mi libreta.

Tal es la importancia de Chávez Morado en la plástica nacional que la especialista señala que es necesario revalorar, ya que en el pedestal de los tres grandes de la pintura mexicana, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, hay dos grandes ausencias: Rufino Tamayo y José Chávez Morado.

“Creo es necesario hablar de cinco grandes, incluyendo a Tamayo y a Chávez Morado, por la abundancia y variedad de su obra, cantidad de técnicas e imágenes referidas a la antigüedad mexicana, a sus diversas etapas históricas y su actualidad, que hacen de él un artista público de primer nivel; notable dibujante, agudo caricaturista; uno de los primeros artistas en representar el crecimiento de la Ciudad de México”, señala sobre el muralista que será homenajeado por el centenario de su nacimiento en la 37 edición del Festival Internacional Cervantino con la exposición Colores, trazos y signos, una selección de obra de caballete.

Pintor urbano

La infraestructura social de la década de los cincuenta resultó en una profunda inspiración para este singular artista, conocido por su carácter seco y su filiación comunista.

Consciente de ser testigo de una profunda transformación en la historia de la Ciudad de México, edificios, hospitales, universidades, laboratorios, vecindades, escuelas y museos se convirtieron en gigantescos lienzos donde el artista guanajuatense plasmó la impresión causada por los cambios que tuvieron lugar en la metrópoli donde llegó a vivir muy joven.

“Es esta ciudad de los años cincuenta y sesenta —donde todavía no existían grandes torres— ve que comienza a cambiar lo que le interesa, a tener otro perfil, y lo capta de una manera muy asombrada”, acota Tibol.

“No hay iniciativa de tramitar”

Aunque existen las condiciones para declarar la obra de José Chávez Morado monumento artístico, las autoridades correspondientes no lo han hecho. Según el artículo 45 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, “el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura es competente en materia de monumentos y zonas de monumentos artísticos”.

Y el artículo 33 explica que “son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante. Para determinar el valor estético relevante de algún bien se atenderá a cualquiera de las siguientes características: representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizadas y otras análogas. Tratándose de bienes inmuebles, podrá considerarse también su significación en el contexto urbano”.

MILENIO preguntó al Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CNCROPAM) la razón por la cual la obra de Chávez Morado no está protegida ni catalogada. Aunque se solicitó entrevista con Lucía García Noriega, directora de esa entidad, la respuesta fue otorgada por la oficina de prensa del INBA, vía correo electrónico: “El INBA no ha tenido la iniciativa de tramitar la expedición de declaratoria de monumento artístico a la obra del maestro Chávez Morado o por lo menos de sesionar para incluirla en la declaratoria a otros artistas plásticos a través de la Comisión Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos”, señaló.

Nueve artistas están protegidos por el INBA: José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Frida Kahlo, Dr. Atl, Saturnino Herrán, José María Velasco, María Izquierdo y 36 obras de Remedios Varo.

México. Samuel Mesinas