La literatura irreverente sigue dando pelea
Invitado
Juan Carlos Hidalgo - las posibilidades del odio
Basta con intercambiar algunas opiniones con la gente con la que se topa uno en el supermercado, en la farmacia o en el taller mecánico para corroborar que el ánimo no es el mejor, que las dificultades económicas merman la actitud e invariablemente todo mundo espera lo peor.
En estas circunstancias uno comprende que las personas opten por sobrevivir y luego por satisfactores secundarios o terciarios, como los libros y los discos. Podría pensarse que la industria cultural se paralice, pero sucede todo lo contrario. El arte está acostumbrado a pelear a la contra, a dar la batalla en tiempos de todo tipo de crisis –que en México ya es casi siempre-.
Hace apenas un par de semanas en un solo viernes se llevaron a cabo en la ciudad de México tres eventos que tienen que ver con la difusión de la literatura. En el primero de ellos, el irreverente periodista Carlos Martínez Rentería presentaba en el Centro Cultural Border, ubicado en la Colonia Roma, un número más de la revista Generación que comanda desde hace dos décadas y que se ha convertido en la trinchera desde la que defiende y repasa todo aquello relacionado con la contracultura.
Precisamente en ese afán revisionista, preparó una entrega dedicada a la Contracultura gabacha now; esa que se está gestando entre la esperanza de Obama y quienes se mueven fuera de los circuitos establecidos pero que pueden ser cooptados por estos en cualquier momento. Norteamérica es un territorio contrastante y polimorfo en que muchas cosas interesantes se cocinan.
Para hablar de asuntos tales como la influencia que sigue ejerciendo los poetas beat, de los resabios de Woodstock o bien de las tendencias del spoken word se congregaron enterados como el poeta José Vicente Anaya y el ensayista José Mariano Leyva.
Apenas a unas cuadras, cruzando Insurgentes, en el Bar Felina de la Condesa se congregaban los allegados a la revista de creación literaria El perro, que cumplía sus dos años de existencia y además celebraba el haber obtenido la beca Edmundo Valadés para publicaciones independientes. Mucho han conseguido en poco tiempo la jauría encabezada por Yuri Herrera, Alejandro Bellazetín y Daniel Fragoso. Se trata de un proyecto con sangre hidalguense que tiene un aliento internacionalista, pues se allegan colaboradores de distintas latitudes del universo hispanohablante.
La siguiente estación de la ruta consistía en la fiesta que marcaba una nueva etapa para la editorial Moho, el proyecto de Gullermo Fadanelli y Yolanda Martínez, un sello en el que encuentran lugar distintos escritores extremos, tal como en esta ocasión, en que Ruben Bonet mostraba a la fauna urbana sus Jaikús maniacos.
Bonet siempre ha sido cínico, inteligente y fiero humorista. La parte central de esta obra se centra en una serie de aforismos que dan cuenta de una existencia radical que en sus momentos de cruda también hace espacio para la reflexión y el análisis.
También incluye los manifiestos de su delirante fundación Adopte un escritor y textos que han aparecido periódicamente en la revista Moho. Literatura sin pasteurizar que busca ser honesta, guarra, pero no menos lucida.
Como siempre en las fiestas de Fadanelli, no faltaron dj´s excéntricos que se encargaron de pinchar música variopinta, que brinca los patrones de lo predecible y pone a bailar a ninfetas y drag queens por igual. Una cantina de la roma se puede convertir en un buen sitio para hacer arder la hoguera de las vanidades. El autor de Lodo y Te veré en el desayuno suele convocar a todo tipo de psicópatas urbanos.
La noche prometía no claudicar en un sitio donde se perpetua el mito de Patrick Miller, esa figura del High Energy, que ahora se venera en un galerón entre Mérida y Chapultepec, que aunque atrae a gran cantidad de gente, más bien privilegia la parte snob y pose de dejarse llevar por una música espantosa que nunca tuvo ni tendrá calidad alguna.
Ante un país que esta a punto de venirse abajo, que mejor que sea el arte el bastión que busque propiciar el ocio creativo y el esparcimiento inteligente. Aun en medio del caos puede surgir una idea brillante; los involucrados en producir una literatura vitalista y con agallas dan la pelea y ofrecen la fiesta al mismo tiempo. Ellos no se dejan dominar por el pánico y se atreven a tirar pa´lante.


