Lo niños tontos de la federación

Acentos

Diego Petersen Farah

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  • 2009-08-18•Al Frente

No es que la crisis financiera de los municipios nadie la haya visto y haya aparecido de repente como un fantasma. Era una crisis que se veía venir desde el momento en que en marzo y abril se dio a conocer que además de la caída de los ingresos petroleros había un desplome en la recaudación. Lo demás eran sumas y restas para saber que el gobierno federal iba a tener un hueco enorme en las finazas públicas y que por lo mismo las participaciones a estados y municipios vendrían a la baja. La crisis de las finanzas públicas estaba a la vista de todos, pero nadie la quería ver por una sencilla razón: había elecciones en puerta y no sólo no se pensó en ahorrar, sino que los municipios se gastaron todo lo que tenían en busca de un resultado electoral. Ahora resulta que en algunos casos no hay ni para la nómina.

Los estados confían en que la federación no los va a dejar abajo y los municipios confían en que los estados van a salir al quite por ellos. Pero la verdad es que ni unos ni otros se van a salvar por esa vía. La crisis de las finanzas públicas del Estado es la peor en mucho tiempo. Más grave que la de 95, que requirió un préstamo urgente del tesoro de Estados Unidos y el aumento de 10 a 15 por ciento en el IVA, y más profunda que la de 1982 cuando el bravo de López Portillo no pudo defender el peso como un perro y nuestra moneda quedó como si la hubiera masticado un gran danés. La situación financiera por la que atraviesa el país requerirá una reforma fiscal de verdad. Mientras la recaudación siga siendo alrededor del 12 por ciento del Producto Interno Bruto no habrá ni Estado fuerte (que le haga frente al narco) ni crecimiento económico. Pero, si no aprovechamos la reforma fiscal para cambiar la estructura de recaudación y darle a los municipios más atribuciones y responsabilidades vamos a revolcarnos sólo para quedar donde mismo.

Los municipios cobran y administran el impuesto predial, pero no viven de él. Nomás para darnos una idea de lo mal que se trabaja este impuesto, en México la suma de lo recaudado por impuesto predial en todo el país equivale a 0.3 por ciento del PIB. En Gran Bretaña, donde el predial es cosa seria, este impuesto representa 3.4 por ciento del PIB y en Canadá 3.4 por ciento. Esto significa que Gran Bretaña recauda por este concepto 119 mil millones de dólares (mdd) anuales; Canadá 43 mil mdd y México sólo 4 mil mdd. La economía de las islas Británicas es dos veces mayor que la nuestra, pero recaudan 30 veces más predial; la canadiense es del mismo tamaño y recaudan diez veces más. Evidentemente que hay algo que no está funcionando en nuestra estructura fiscal y que tenemos una enorme oportunidad, pero requiere que los municipios dejen de verse a sí mismos como menores de edad y que dejen de ser considerados como los niños tontos de la federación.

diego.petersen@milenio.com