Cada vez más médicos y enfermeras se van a Estados Unidos y Canadá

Tienen bata blanca cerebros migrantes

A la Organización Panamericana de la Salud le preocupa que el movimiento erosiona los sistemas sanitarios de Latinoamérica; la OMS lo llama “subsidio perverso” a las economías más fuertes.
  • 2009-08-04•Tendencias

Katherine Festadt, venezolana (segunda desde la izq.) recibió una beca en la Universidad Central de Florida.
Katherine Festadt, venezolana (segunda desde la izq.) recibió una beca en la Universidad Central de Florida. Foto: Gerardo Mora/EFE

América Latina y el Caribe experimentan una pérdida acelerada de médicos y enfermeras que emigran hacia países como Estados Unidos y Canadá en busca de mejores ingresos, informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que monitorea los 38 sistemas nacionales de salud del continente.

Los números son elocuentes. En las Islas Barbados y Guyana 50 por ciento de las enfermeras han abandonado su país después de conseguir trabajo en América del Norte. En Bolivia 30 por ciento de los especialistas en salud ha dejado el país. Otras naciones con una marcada fuga de cerebros son México, Venezuela y Cuba.

En México la migración más grave es la de enfermeras, y el fenómeno ocurre principalmente entre recién graduadas que nunca ejercen en el país, pero que aumentan en las estadísticas laborales de Estados Unidos.

María Teresa Cerqueira, jefa de la Oficina México-Estados Unidos de la OPS, indicó en entrevista que uno de los elementos que influyen en esta migración de profesionales de la salud es el interés de hospitales que buscan talentos y facilitan todos sus trámites migratorios para cambiar de país.

“En el caso de los mexicanos, estos hospitales de América del Norte buscan a los estudiantes de los más altos promedios, médicos o enfermeras, y esto también implica un impacto negativo para el país”, subrayó Cerqueira.

“Esta migración de especialistas es uno de los problemas emergentes que la OPS mira con preocupación. Es tan marcado este desplazamiento que ya se ha planteado la posibilidad de que los países que están captando a los médicos y enfermeras de América Latina y el Caribe paguen algún tipo de compensación a los países que invirtieron en la educación de los profesionistas migrantes”

La fuga de cerebros médicos de países pobres a países ricos es una preocupación internacional que la Organización Mundial de la Salud abordó por primera vez en 2006. Llamó a esta migración de profesionistas como un “subsidio perverso” que beneficia a las economías más fuertes.

Ese año, 2006, la OMS calculó que el 23 por ciento de los médicos graduados en África trabajan en Europa. En ese momento aún no había llamado la atención el caso latinoamericano.

Según un reportaje publicado hace tres años por el diario The Independent, “en Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Gran Bretaña una cuarta parte de los médicos provienen de países extranjeros”.

El mismo texto indica que, según datos del Parlamento Europeo hay más enfermeros de Malawi en Manchester que en el propio Malawi y más médicos etíopes en Chicago que en Etiopía.

En 2007, el Banco Mundial dijo en una conferencia sobre sida que se realizó en Sydney que Papúa Nueva Guinea, uno de los países más afectados por el virus VIH, tenía sólo 284 médicos... la mitad trabajando en el extranjero.

La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos estima que, a pesar de tener más de la mitad de enfermeras de todo el mundo, necesitará 400 mil más para 2012. En el caso latinoamericano el fenómeno ha sido estimulado por las cíclicas crisis económicas, estimó Cerqueira.

“La migración es un tema muy complejo en el que influyen factores individuales y sociales. No le puedes prohibir a una persona que migre para mejorar sus ingresos y menos cuando te están ofreciendo trabajo y visa, pero lo que ahora vemos es que lentamente está erosionando a los sistemas de salud en América Latina”, añadió la ex directora de promoción y protección a la salud de la OPS.

Este debilitamiento de las estructuras de salud en América Latina es la segunda gran preocupación de la OPS.

“Sabemos que desde los años 80, cuando los países latinoamericanos empezaron unos fuertes programas de ajuste económico, se recortaron muchos recursos para el sector salud. Primero han afectado a la inversión en infraestructura o en la actualización tecnológica, pero ahora el impacto se registra en la pérdida de los recursos humanos”

“La pobreza es el principal determinante social para la salud y en una región, como América Latina, donde las diferencias económicas son tan grandes, es casi natural que ocurra este flujo”, agregó Cerqueira.

... y los pacientes van al sur
Aunque las preocupaciones por la inseguridad no se han disipado, muchos ciudadanos y residentes de Estados Unidos siguen visitando hospitales y clínicas mexicanos en busca de aatención médica, dijo Martía Teresa Cerqueira.

Hace un par de meses, la Universidad de California en Los Ángeles publicó un informe en Medical Care en el que se concluía que cada año un millón de personas viaja de California a México para atenderse al sur de la frontera.

Y si bien algunos no confiarían su salud en una institución mexicana, el sitio Alternative-Cancer.net informa que hay alrededor de 35 clínicas y hospitales de atención alternativa en el norte de México, “la mayoría en y alrededor de Tijuana, que ofrecen una amplia gama de tratamientos efectivos contra el cáncer difíciles de hallar en otros países. Algunas de estas instalaciones ofrecen una atención alternativa al cáncer superior”.

Y en las condiciones de crisis actuales, más allá de la calidad está el argumento del costo. “Incluso el alcalde de El Paso, Texas, comenta con frecuencia que él se atiende con un dentista del lado mexicano”, dijo Cerqueira. “Esto habla de las diferencias del costo de salud entre ambos países; es otro ejemplo de las disparidades que tratamos de corregir”.

La Jolla, California/Antimio Cruz / Enviado