Mancuerna con Luis Antonio Rojas
Lourdes Ambriz estrena obras para voz y contrabajo
2009-07-29•Cultura
Tras escuchar el disco más reciente de la soprano Lourdes Ambriz, Cuerpo del verano (Quindecim, 2008), uno podría pensar en lo que Henry Miller escribió alguna vez: “La imaginación es la voz de la audacia”. En compañía de su esposo, Luis Antonio Rojas, da vida a un repertorio para voz y contrabajo que tiene como marca el desafío.
Cuerpo del verano toma su nombre de la primera pieza incluida en el disco, obra de Rojas, quien musicaliza un poema de Odysseas Elytis. Eduardo Angulo, Jorge Torres Sáenz, Eugenio Toussaint, Enrique González Medina, Mario Lavista, Paul Barker, Jesús Echevarría, Arturo González Martínez y Víctor Rasgado conforman el grupo de compositores que, incitados por Ambriz, crearon obras originales para este formato.
La soprano califica el proyecto como una “aventura difícil. Hace mucho tiempo queríamos hacer algo así. Estábamos dudosos porque no sabíamos que respuesta íbamos a tener de los compositores porque es una combinación rara, pero afortunadamente se interesaron muchísimo. Sin saber lo que iba a hacer cada uno, conscientemente buscamos contactar compositores que fueran contrastantes, con estilos diferentes, porque queríamos que el producto final no se dedicara a un solo tipo de estética, sino que fuera un muestrario de todo lo que se puede hacer con esta combinación”.
Las obras sorprendieron a los músicos por su diversidad de enfoques, además de que los autores mostraron un espíritu de colaboración. “Por ejemplo, nos buscaron para hacer pruebas de su música y ver lo que era posible desarrollar. Hay una obra compuesta por mi esposo, en la que, como es contrabajista, explora muchos las posibilidades técnicas del instrumento, pero otros compositores exploraron otras posibilidades”.
Otorgarle a su voz nuevos desafíos es para Lourdes Ambriz una obligación. “Fue un reto darle su justa interpretación a la propuesta de cada compositor, pues hay muchas cosas que una está obligada a perfeccionar para poder hacerlo. Para Luis Antonio y para mí fue una experiencia muy enriquecedora”.
Ambriz explica que trabajar con el contrabajo a dueto es una sensación distinta a la que se tiene con un formato más usual, como voz y piano. Los formatos no convencionales, asegura, “obligan a los intérpretes a adecuarse justamente a la dotación de cada concierto. El ámbito en el que se mueve el contrabajo es lejano del ámbito en el que se mueve la voz, pero siento que se complementan muy bien”.






