PAN, el costo de crecer y gobernar sin control

El Partido Acción Nacional (PAN) en el Estado de México busca recuperar el partido que perdió cuando ocupó el gobierno; sin embargo, el tiempo transita en su contra. Ahora, los panistas admiten: “nuestro enemigo a vencer es la desconfianza del electorado que nos reprobó en la elección al igual que al gobierno federal”.
  • 2009-07-20•Edomex

MAGALI LÓPEZ

El Partido Acción Nacional (PAN) en el Estado de México busca recuperar el partido que perdió cuando ocupó el gobierno; sin embargo, el tiempo transita en su contra. Ahora, los panistas admiten: “nuestro enemigo a vencer es la desconfianza del electorado que nos reprobó en la elección al igual que al gobierno federal”.

Los descalabros del albiazul asociados a su posición como partido gobernante, provocó en la última década una tendencia a la baja en el voto urbano, antes su fortaleza.

El antecedente de una decepción ciudadana fue constituido por escándalos y excesos de los gobernantes del partido al frente de administraciones locales.

Desde 1996 el PAN consolidó su fuerza en el estratégico corredor industrial del Valle de México, pero en los siguientes 12 años su crecimiento fue golpeado por la obtención del voto irregular y la pérdida de éste se tradujo en el quebranto de la confianza del electorado urbano al pasar de 22 municipios urbanos a 12 localidades rurales.

Así, en las elecciones del 5 de julio, la decisión de los habitantes expresada en las urnas, obligó a los panistas a abandonar localidades importantes y estratégicas por sus actividades económicas e industriales y replegarse a municipios rurales.

LOS APRENDICES DEL PRI

En 1982, Acción Nacional ganó su primera diputación federal en el Distrito XVIII de Naucalpan. Así, Armando Gordillo se convirtió en el primer diputado federal panista electo por mayoría.

La influencia en el corredor industrial del Valle de México, que concentra 75 por ciento del electorado, se elevó y en 1988, durante la campaña presidencial de Manuel Clouthier, ya era considerado bastión del PAN.
Para 1996, el panismo consolidó su fuerza en la zona, al pasar de seis a 22 municipios urbanos gobernados.

En 1999, José Luis Durán Reveles, hoy alcalde de Naucalpan por segunda ocasión, estuvo a 200 mil votos de arrebatarle la gubernatura a Arturo Montiel.

En julio de 2000 por los efectos de la ola foxista se adjudicó 30 municipios, destacando Ecatepec, el más poblado del país.

Pero el PAN no culminó la experiencia de ser gobierno: la corrupción, las fracturas y los liderazgos apuntalados por el efecto Fox fueron sus sellos distintivos en los últimos 12 años.

Antes de la elección del 5 de julio, la lucha entre grupos por las mejores posiciones, la construcción de una gubernatura adelantada y la consumación de venganzas políticas, por el delegado y senador Ulises Ramírez, originaron la salida de militantes del municipio de Tlalnepantla, dejando al partido en una situación crítica.

LAS FRACTURAS
Renuncias de miembros en el ámbito gubernamental, como fue el caso del alcalde Marco Antonio Rodríguez; así como del regidor Omar Muñoz Burgos, además del candidato a diputado federal por el Distrito XVI, Julio César Rodríguez.

En su momento, Rodríguez Hurtado dejó las filas del PAN y decidió quedarse como edil ciudadano, tras asegurar que su salida obedeció a que la cúpula panista tiene secuestrado al instituto político, “que no escucha la voz de su militancia ni atiende sugerencias que no sea la gente que privilegia”.
En contraposición, Omar Muñoz Burgos, regidor de Tlalnepantla, además de abandonar al blanquiazul se incorporó a la campaña priista de Arturo Ugalde Meneses.

El pleito más reciente fue por la imposición de candidatos por parte del senador Ulises Ramírez.

Las declaraciones de militantes fueron lapidarias: “El PRI tardó 70 años en incurrir en prácticas que, Acción Nacional aplicó en los últimos 12 años”.

DE ESCÁNDALOS, ABUSOS Y DEBILIDADES
En su momento el ex dirigente estatal Francisco Gárate Chapa, también reconoció fallas y falta de control partidista para impedir excesos como los altos sueldos para funcionarios, colocados por expertos entre los más altos en el ámbito nacional e internacional.

EL DEDO EN LA LLAGA
Se autorizaron percepciones a funcionarios en cargos honoríficos de organismos de asistencia social, en franca contraposición a la Ley de Organismos Públicos Descentralizados de Asistencia Social, de carácter local, denominado sistema municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Ya antes Francisco Gárate Chapa había advertido “que su partido esta conformado por militantes con debilidades y que sucumben ante tentaciones y por falta de carácter”; sin embargo, justificó: “no es exclusivo del PAN”.

La fractura más fuerte fue quizá la de Naucalpan, donde se libró una batalla entre el grupo que encabeza José Luis Durán Reveles, quien pretendió imponer a su candidato Manuel Gómez Morín, responsable de administrar el agua durante su gobierno, y los seguidores de Edgar Olvera apuntalado por Ulises Ramírez para ocupar la candidatura a la alcaldía de este municipio. Finalmente Olvera fue derrotado por la priista Azucena Olivares con una diferencia de más de 47 mil votos.

Tres años antes, José Luis Durán Reveles, alcanzaría por segunda ocasión, la presidencia municipal, mientras sus hermanos Porfirio, Alfredo y Patricia lograron colocarse en otros cargos de elección popular de ámbito federal y estatal, que generó una inconformidad generalizada entre sus correligionarios y la ciudadanía, quienes los descalificaron en las urnas.

EL DESTIERRO
El 5 de julio, cuando se renovaron las 125 presidencias municipales y 75 escaños del Congreso local, los panistas enfrentaron su desprestigio por los abusos en el ejercicio del poder. Con una participación de más de la mitad del electorado, los albiazules no culminaron su experiencia de ser gobierno y enfrentarán una nueva batalla que se antoja desgarradora entre los liderazgos y grupos: el control del partido ejercida en la dirigencia estatal.

Con un oscuro panorama, Acción Nacional ha perdido paulatinamente lo ganado hace 12 años. El partido paga el costo de crecer sin control.

A pesar de la derrota el PAN se coloca como la segunda fuerza política en la entidad mexiquense al obtener más de 21 por ciento de sufragios, superado por el tricolor y sus aliados, quienes gobernaran cerca de 94 municipios y tendrán por primera vez, después de 1996, la mayoría absoluta en el Congreso local.

Ahora, los panistas buscan recuperar al partido que perdieron al ganar el gobierno y empiezan a comprender su nueva condición: gobernar durante la siguiente administración 12 municipios mexiquenses rurales.

Naucalpan/Ana Salazar