Juanitización del PRD
El asalto a la razón
Carlos Marín
El acuerdo de “unidad” al que, sin el compromiso de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, llegaron en Morelia gobernadores, coordinadores parlamentarios, dirigentes y ex dirigentes del PRD, lejos de resolver, posterga la oficialización de la ruptura que se ha venido enconando a partir de las turbias elecciones internas de marzo del año pasado.
Frente al colapso del 5 de julio, los perredistas quieren jugar a la amnesia y las corrientes más encontradas (chuchistas y lopezobradoristas), magnánimas en la derrota, prometen apechugar los agravios.
En palabras de Amalia García, “todos somos útiles”. Por lo tanto, “no se irá en la ruta de las destituciones ni de las exclusiones de nadie”.
Los 638 “perredistas” que contendieron bajo membretes de otros partidos (sobre todo PT y Convergencia, pero también del PAN y el PRI) mantendrán su membresía, y de Andrés Manuel ni hablar.
De los escenarios posibles, los reunidos en Morelia escogieron el peor: la juanitización de lo mejor que había logrado construir la izquierda mexicana.


